Una alianza por la verdad y la transparencia

El 8 de septiembre es el Día Internacional del Periodista. Ilustración por PxMolina

Periodistas independientes, ciudadanos, servidores públicos, y empresarios, unámonos para revelar lo que el régimen oculta.

Por Carlos F. Chamorro (Confidencial)

HAVANA TIMES – El martes se conmemoró el Día Internacional del Periodista en homenaje al periodista checo Julius Fucik, quien fue encarcelado y torturado por la Gestapo en Checoeslaquia en 1942, y luego ejecutado por los nazis el 8 de septiembre de 1943 en Berlín, Alemania. El testimonio de vida de Fucik quedó inmortalizado en su Reportaje al pie de la horca que fue sacado hoja por hoja de la cárcel y publicado por primera vez en 1945.

En Confidencial celebramos el ejemplo de coraje y resistencia de Fucik y el legado del gran periodista nicaragüense Pedro Joaquín Chamorro, asesinado por la dictadura somocista en 1978, que nos inspiran a mantener viva la llama de la libertad de prensa como “la primera de todas las libertades”.

Nos alienta, además, el periodismo que resiste los embates de las dictaduras latinoamericanas: Los nuevos medios digitales nacidos en Venezuela tras el asalto del chavismo: Armando Info, Efecto Cocuyo, El Pitazo, Runrunes, y ProDaVinci; la resiliente prensa independiente de Cuba: El Estornudo, 14yMedio, el Diario de Cuba, Periodismo de Barrio y Havana Times; y los medios y periodistas que están en la mira de los nuevos autoritarismos: el periódico digital El Faro de El Salvador, la revista Nexos de México, y el diario Folha de Sao Paulo, asediados por Bukele, López Obrador, y Bolsonaro, respectivamente, en tiempos de pandemia.

Hace 20 meses asaltaron la redacción de Confidencial

Desde Nicaragua, donde se hace periodismo bajo el riesgo de la agresión física, el asalto, los juicios espúreos, y el asedio de policías y paramilitares, nos solidarizamos con nuestros colegas de El Salvador, Cuba, México, Venezuela, y Brasil, en esta vocación compartida por hacer periodismo de calidad a contrapelo del poder.

Nuestra redacción sigue ocupada por la Policía desde hace 20 meses, de forma ilegal, y la difusión de nuestros programas en la televisión está prohibida por el régimen. Tampoco tenemos acceso a la información pública como mandatan la Ley y la Constitución, sin embargo, continuamos fiscalizando al poder y mantenemos inalterable el compromiso de darle voz a las víctimas de la represión y la persecución de la dictadura.

Desde que estalló la insurrección cívica de abril, la resistencia de la prensa independiente en Nicaragua ha descansado en el coraje de los reporteros y su compromiso profesional, ético y político, con el apego a la verdad a cualquier costo, sin aceptar la censura o la autocensura. Bajo condiciones de asedio y persecución, el periodismo está ganando la batalla por la verdad frente a la maquinaria de propaganda y desinformación de los medios oficiales.

Las historias, los testimonios, y las investigaciones de la prensa independiente sobre la corrupción del poder y las violaciones a los derechos humanos, y ahora sobre el manejo negligente de la crisis sanitaria, son mil veces más convincentes que el inverosímil monólogo diario de la vicepresidenta Rosario Murillo, que repiten en cadena los medios oficiales, y su discurso de odio para justificar la violencia represiva.

Ciudadanos empoderados

Pero la resistencia de la prensa no sería posible sin el apoyo y la confianza de las audiencias, a las que debemos nuestra credibilidad como periodistas profesionales. En abril de 2018, en Nicaragua se hermanó la libertad de expresión de los ciudadanos con la libertad de prensa de los periodistas. El empoderamiento ciudadano en la protesta y el uso de los teléfonos celulares y las redes sociales, generó un torrente de información e imágenes, sin el cual nunca habría sido posible cubrir la insurrección cívica en su dimensión nacional. Esa alianza entre ciudadanos y periodistas independientes sigue siendo necesaria ahora, cuando el régimen intenta imponer su relato de una supuesta normalidad a punta del fusil, mientras mantiene conculcadas todas las libertades.

Gracias a la confianza de los servidores públicos en los periodistas, la prensa independiente ha podido revelar lo que el régimen oculta sobre la pandemia del covid-19, la represión, la corrupción, y el descalabro del poder autoritario, después de tres años de recesión económica. Pero se necesita sumar a otros sectores, públicos y privados, en una cruzada nacional por la verdad y la transparencia, para recuperar el pleno ejercicio de las libertades públicas. Para enterrar el viejo modelo, la fracasada alianza con el régimen para hacer negocios privados a costa de institucionalidad y democracia, es imperativo un compromiso de los grandes y medianos empresarios con la transparencia y la rendición de cuentas del poder.

Periodistas independientes, ciudadanos, servidores públicos, y empresarios, debemos unirnos para revelar lo que el régimen oculta, para derrotar el secretismo y la mentira oficial. En Nicaragua no puede haber normalidad, elecciones, ni recuperación económica, con presos políticos y sin libertades públicas. El primer paso para desmontar el estado policial, es restablecer el derecho a la verdad y el acceso a la información pública.

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