Una alerta contra los zombis políticos

De Martí, Maceo, Martin Luther King, Malcolm y Mandela

Vicente Morín Aguado

Foto: Juan Suárez
Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — “El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre; peca por redundante el blanco que dice: ‘mi raza’; peca por redundante el que negro que dice: ‘mi raza’. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad.” (José Martí)

Cuando Nelson Mandela se disponía a proclamar la nueva constitución de su país, indagó sobre las razas humanas, la respuesta científica permanece: Somos hijos de una Eva mitocondrial nacida hace 190 mil años, probablemente alrededor de los grandes lagos africanos y de un Adán cromosómico de similar procedencia, pero 50 mil años después. De hecho los seres humanos compartimos más del 99 % de los genes, no hay razas o mejor dicho, una sola, la especie homo sapiens.

Cuenta Raúl Aparicio en su libro “Hombradía de Antonio Maceo” que un día en la manigua el Titán ponía fin a una larga convalecencia de sus frecuentes heridas en combate. Había fiesta, Maceo no bebía, tampoco fumaba y solía hablar en voz baja, sin malas palabras. Se animó un baile, Quintín Banderas, negro reyoyo, valiente, orgulloso y mujeriego, asediaba a una campesina de tez clara sin obtener el derecho a una pieza. Entonces el despechado combatiente acudió a la mesa presidencial: “¿Qué le sucede general Banderas? General Antonio, usted es testigo de cuánto me esfuerzo, mi vida de por medio, luchando contra la esclavitud, peleando por la libertad. Bien, lo aprecio Quintín, pero, ¿Viene al caso? Es que una señorita, blanca ella, me niega repetidamente el derecho al baile, seguramente porque soy negro.”

El Mayor General frunció el seño, sonrió y respondió breve, seco:” General Banderas, que yo sepa, las damas tienen derecho a escoger con quien desean bailar, si no le complace, pruebe con otra a ver si le aceptan. Puede retirarse.”

Pocas anécdotas, casi una parábola, reúnen tanta lección tratándose de un tema universal: el racismo. El Titán, hombre tan orgulloso y no menos valiente que el guerrero eterno Quintín Banderas, legó un ejemplo imperecedero. Ser antirracista implica un serio compromiso fuera de cualquier vanidad, lejos del acuciante peligro llamado demagogia.

Acudo a otro combatiente de extrema intransigencia, cuya vida difícil fue evolucionando hasta la madurez política, tronchada por quiénes no consiguieron rebasar los estrechos límites del fanatismo religioso. Transcribo el relato de Malcolm X, calzado con la pluma brillante de su amigo, negro y musulmán como él, Alex Haley:

Foto: Juan Suárez
Foto: Juan Suárez

“Hermano, ¿recuerdas el momento en el que una chica universitaria blanca entró en el restaurante con el propósito de ayudar a reunir a los musulmanes negros y a los blancos, y yo le dije que no había ninguna remota posibilidad y se fue llorando? Bien, he vivido para lamentar aquel incidente. En muchas partes del continente africano vi a estudiantes blancos ayudar a la gente negra. Algo como esto mata un montón de argumentos. Hice muchas cosas como musulmán negro de las que ahora me lamento. Yo era un zombi por entonces, como todos los musulmanes negros. Estaba hipnotizado. Bueno, supongo que un hombre tiene derecho a hacer el ridículo si está dispuesto a pagar el coste. Esto me costó 12 años.”

El alegato contra los zombis en política exige la mayor atención, cada día los medios de comunicación trasmiten noticias sobre diversas formas de discriminación, abundan los casos directamente relacionados con el color de la piel, especialmente en los Estados Unidos, un país que pese a su proclamado espíritu democrático, necesitó casi un siglo posterior a la independencia para abolir formalmente la esclavitud y otro siglo adicional, sangre sudor y lágrimas incluidas, consiguiendo finalmente la igualdad de derechos civiles que costó a Martin Luther King Jr. Su preciosa vida.

Malcolm logró rebasar su condición de Zombi político, aunque poco sobrevivió al momento. El reverendo bautista, como Martí, Maceo o Mandela, mostraron ese difícil equilibrio entre el orgullo personal y el necesario sentido común, imprescindible si se trata de hacer historia.

Del genial orador norteamericano copio un fragmento que deja abierta la reflexión:

“Con frecuencia, los hombres se odian unos a otros porque se tienen miedo; tienen miedo porque no se conocen; no se conocen porque no se pueden comunicar; no se pueden comunicar porque están separados.”
—–

Vicente Morín Aguado: [email protected]

 

 

 



4 comentarios sobre “Una alerta contra los zombis políticos

  • Nada mas de leer el título del post y ver q hablaba de racismo,pensé que era de yusimi rodríguez,m equivoqué.

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  • y a que viene esto??

    Respuesta
  • Tampoco entendí de que iiba el texto y me quedé esperando alguna anécdota actual o personal del autor. Por otra parte, la fotos “ilustrativas” me dicen mucho menos.

    Respuesta
  • Hla, de qué se trata, diariamente se habla de racismo en todas partes, la prensa manipula el asunto, la gente se va por la demagogia, por lo sentimental, por lo superficial, son ejemplos elocuentes de que el asunto debe verse en profundidad, más allá de mediatismo barato TV o pernsa ligera.
    De eso se trata, muchas gracias,
    Vicente.

    Respuesta

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