Un paso para acabar con el sesgo del bloqueo

Henry G. Delforn (*)

HAVANA TIMES, 13 nov. — Con el anuncio el pasado febrero del retiro del congresista republicano Lincoln Díaz-Balart, Estados Unidos estuvo a un paso más cerca de cambiar el “rumbo” de los 50 años de bloqueo contra Cuba. En sus palabras: “Uno de los logros de los que me siento más orgulloso fue la codificación, logrando que el embargo de nuestro país contra Castro estuviera escrito dentro de la ley estadounidense.”

Ahora, por favor, corrígeme si estoy equivocado, pero ¿Estados Unidos mantiene un bloqueo contra el país de Cuba o contra la persona de Castro? De esta forma se revela el origen del sesgo.

La mención de Castro muestra el aspecto personal del congresista en el momento de codificar esta ley. El que ha sido congresista durante 17 años ejerció presión por la libertad del terrorista cubano exiliado Orlando Bosch que participó en el sabotaje del avión de Cubana de Aviación en 1976. También estuvo afiliado con el Cuban-American National Foundation (CANF), cuyos miembros estuvieron relacionados con el ataque a Bahía de Cochinos de 1961, los mismos que desde muy temprano sintieron antipatía por el presidente Kennedy y su familia. Ahora Díaz-Balart se puede retirar ya que con el retiro del congresista Patrick Kennedy, es la primera vez desde 1962 que un Kennedy no estará en el Congreso.

La pregunta es si su hermano Mario Balart (también congresista) continuará defendiendo la misma línea de pensamiento: el obsoleto bloqueo contra Cuba; defender a Valentin Hernández (que asesinó a alguien que apoyaba los negocios con Cuba); y quien intentó bloquear el viaje del ex –Presidente Carter a Cuba en 2002?

Con esta posición particular contra Castro uno se puede preguntar: ¿Dónde está la relación personal? Bueno, el padre de Lincoln fue un exiliado cubano que murió en el 2005, fue Ministro del Interior de Cuba y fue elegido senador aunque no pudo ejercer esta función por la llegada al poder de Fidel Castro en 1959.

Lincoln también tiene una tía que se llama Mirta Diaz-Balart, una exiliada cubana que por cierto fue también la primera esposa de Fidel. El hijo de Mirta y Fidel, Fidelito, también fue disputado por su custodio en una lucha similar a la del niño Elián González. Se le puede agregar a esto que la revolución de Castro expropió la propiedades de los Diaz-Balart y lo que encontrarás aquí es un gran disputa familiar.

Pero algunos creen que el paso al frente con respecto al retiro puede continuar con dos pasos atrás con las elecciónes del martes pasado que colocaron a la representante republicana de Miami de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen a la cabeza del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara de Representantes. Ileana Ros es una defensora empedernida de las sanciones contra Cuba. “Esto marca una gran diferencia” dijo Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro por la Democracia de las Américas y fundadora de la campaña Libertad para Viajar a Cuba.

Pero esto no es seguro, ya no se puede ver un solo representante como un defensor abierto de las sanciones contra la Isla. Esto se cumple especialmente con el actual agenda del comité que incluye en el siguiente orden de prioridad: Irak; Afganistán; Pakistán; Irán; palestinos-israelitas; Corea del Norte y en el lugar 13 de la lista aparece el Hemisferio Occidental que incluye la política hacia Cuba. Además, el senado y la Administración actual siguen siendo democráticos. No se espera mucho del Comité de la Cámara de Representantes que tendrá una pequeña mayoría republicana.

Esta es otra manera de ver la ley. De los países con un Producto Nacional Bruto (PNB) significativo, con sanciones de la Oficina de Control de Activos Financieros del Tesoro (OFAC), solamente Cuba no cuenta con una bolsa de valores ni de productos básicos.

Los países sancionados por la  OFAC, bloqueando intercambios incluye a: Corea del Norte; Los Balcanes; Belarús; Burma; Costa de Marfil, Irán, Lébanon, Somalia, Sudán, Siria, Zimbabwe. Sin una bolsa de valores o futuros sobre productos básicos no existe base financiera sustancial.

Pero hay mucho más sobre el sesgo del bloqueo. Lo que no deja a Cuba obtener mayor ayuda financiera internacional importante es una política que va más allá de la leyes Helms-Burton y la Torricelli. Es la tendencia de las llamadas telefónicas a hombres de negocio, amenazas, presiones de los embajadores norteamericanos y del Departamento de Estado hacia cualquier institución o gobierno que intente tener el más mínimo contacto con Cuba.

La torcida ley afecta también a Estados Unidos. Tomemos como referencia la cifra probable del millón de cubanos exiliados en Miami que odian a Castro y que su única razón para ello es que esto es lo que se espera que hagan. Sus torcidas representaciones en el  Congreso han mantenido un embargo al que se opone las Naciones Unidas (el mundo), han ampliado el desequilibrio del comercio norteamericano, y detuvieron la economía en términos de empleos.   Menos de un por ciento de la población intimida al otro 99 por ciento y únicamente por una disputa familiar. Y las consecuencias han trascendido de generación en generación de la misma forma que el conflicto palestino-israelí.

Olviden el bloqueo económico y comercial porque Estados Unidos es ya el quinto mayor exportador a Cuba (6.6% de las importaciones cubanas vienen de los Estados Unidos). La atención debe estar en el sesgo del bloqueo financiero.  Tengan en cuenta que Cuba tiene que pagar impuestos en efectivo, que no tiene crédito, que la Isla no tiene infraestructura financiera (que no la deja prosperar) y al final lo que vemos es un país con edificios en decadencia, preservados por la UNESCO,  junto con automóviles de otra era.


(*) Henry G. Delforn es un ingeniero eléctrico (Ciudadano estadounidense nacido en Cuba) que vive en Carpinteria, California


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