Un 2015 libre de deudas

Luis Rondón Paz

comprobantepagoHAVANA TIMES — Cuando vi en mis manos el comprobante de pago sentí que me había quitado una carga de encima, fue algo mágico, indescriptible. Lo primero que pasó por mi mente fue “Ahora si puedo viajar libremente, no tengo deudas con el Estado ¡Que rico!”.

En ese mismo instante el raciocinio emergió aclarándome que en esta vida, todo es relativo. Para viajar libremente al extranjero se necesita una carta de invitación, además del dinero para pagarse el transporte y estadía en el país de destino, ¡ah!, y lo más importante, la Visa que determina si puedes entrar o no al territorio extranjero. Cabe agregar, que no deberle dinero al Estado cubano ayuda un poco. Al menos eso me han contado.

Parece mentira que demoré casi siete años en pagar esa vaina, reflexionaba mirando el papel de color amarillo. Costó trabajo, pero bueno gracias a mi superación y algunos trabajos extras, logré obtener la cantidad de dinero que necesitaba para librarme de la deuda.

Aquello era una agonía más, estaba obligado a pagar hasta el año 2018 en el banco cincuenta y nueve pesos en CUP todos los meses. En varias ocasiones fui citado por la dirección del banco advirtiendo que tenía retraso en el pago. No tenía el dinero ¿qué podía hacer?, el que conseguía era destinado a cosas más importantes, como comprar alimentos para complementar lo que se ponía encima de la mesa todas las noches. Además de otros gastos complementarios que tenían cierta prioridad.

¡Eran más de cinco mil pesos! ¡Cambiar un refrigerador por otro y para colmo tienes que pagar una bola de dineros, que fastidio, endeudado por diez años! No sé en qué estábamos pensando mi madre y yo cuando aceptamos “el trueque” de refrigeradores. Total, nuestro refrigerador viejo tenía más años que yo y aún se encontraba en perfecto estado, reflexionaba en aquel entonces.

Tiempo después me mudé de casa y podía tomarme la libertad de decir “no voy a pagar más esto”, ya que contaba con la ventaja de que los registros de mi dirección no estaban actualizados en el banco.

Mucha gente había elegido no pagar por el hecho de que se han sentido engañadas de cierto modo, pero yo no podía adoptar una posición tan radical. Quizás porque en primer lugar debí haberme negado cuando ofrecieron el cambio del refrigerador. Pero en ese momento era demasiado tarde, ya estaba en el interior del tren y lo único que me quedaba era aceptar y pagar la cuantía acordada con el banco.

En otro aspecto decidí asumir el pago por me considero una persona honesta a quien no le gusta deber nada a nadie y mucho menos dinero al Estado. Y porque no quiero que cuando tenga la oportunidad de viajar – si es que la tengo –, no me digan en la embajada que no me pueden dar la Visa, o en el punto de control aduanero me digan que no se permite que salir del país porque tengo deudas con alguna institución estatal.

Además, no me agrada tener deudas y creo que a ninguna persona le gusta.

Por suerte el nuevo electrodoméstico salió bueno. Lamentablemente en otras familias esta no ha sido tan buena y han tenido que pagar una cuantiosa cantidad de dinero para poder reparar el nuevo electrodoméstico de procedencia asiática.

Hoy, después de cinco años cargando con ese lastre, finalmente puedo estar un poquito tranquilo. Estoy libre (de deudas). No le debo nada al Estado cubano. No dejo de repetírmelo, se siente muy, pero que muy bien.

Quizá parezca una tontería, pero creo que para cualquier persona de a pie en Cuba, salir de una deuda que contiene tres ceros es maravilloso.
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One thought on “Un 2015 libre de deudas

  • el 1 febrero, 2015 a las 10:45 am
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    Felicidades Luis, pagar las deudas contraídas es bueno tanto en cualquier país. Cuando logres viajar al extranjero veras que es igual, incluso si no cumples con un banco te pasan a un listado de riesgo y por años nadie te vuelve a dar un crédito.

    Eso es algo que los cubanos tendrán que re aprender después de tantas décadas de relajo, comenzando por Fidel Castro con su negación a pagar la deuda externa de Cuba, que trajo como resultado que al país nadie quiere prestarle, ahora que tanto lo necesita.

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