Trump y Ortega: Patachunta y Patachún

Los hipócritas se unen

Por Circles Robinson

Donald Trump y Daniel Ortega

HAVANA TIMES – El 21 de diciembre, Michael Kozak, subsecretario de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, calificó la nueva ley de inhibición de candidatos de Nicaragua como “un burdo intento de Daniel Ortega de mantenerse en el poder”.

De vuelta a casa, el presidente, a quien Kozak le presta servicios, ha presentado más de 50 demandas que intentan de manera desesperada revertir los resultados de las elecciones estadounidenses.

Muchos republicanos le han dicho a Trump que deje de hacerlo, pero no tiene ninguna intención. La mayoría de sus partidarios creen en su cuento de hadas sobre elecciones robadas y otras conspiraciones. De la misma manera, sigue recibiendo muchos millones de dólares por sus inútiles batallas legales.

Los Estados Unidos está indignado de que Ortega aprobara “leyes burdas” para permanecer de forma indefinida en el poder. Ellos los condenan, mientras que su intrépido líder Donald Trump intenta destruir la democracia estadounidense y hacer exactamente lo mismo.

En los últimos días, tanto el dictador nicaragüense como el que quisiera ser en Estados Unidos han sonado sus trompetas. Ortega y su esposa acusan a Estados Unidos y a Europa de seguir los pasos de Hitler. Mientras tanto, Trump advierte que los dos candidatos demócratas al senado en Georgia “quieren entrar en una forma comunista de gobierno. No tengo duda sobre ello.”

Los izquierdistas tradicionales que todavía apoyan al Gobierno de Ortega basan su lógica en los males de la política exterior del gobierno estadounidense. Las críticas y sanciones contra Ortega, su familia y colaboradores cercanos deben ser erróneas. Si Estados Unidos lo llama una amenaza, no puede ser tan malo.

De hecho, Estados Unidos ha estado muy acertado en estos últimos años en su caracterización del régimen Ortega-Murillo en Nicaragua. Lo llama antidemocrático, dictatorial, corrupto, violador de derechos humanos, etc. Es una de las pocas cosas que une tanto a republicanos como a demócratas en el Congreso.

Sin embargo, Ortega también tiene razón cuando critica la intromisión estadounidense en los asuntos de otros países. La larga, violenta y sangrienta historia a la que se refiere es también una verdad indiscutible.

El régimen de Ortega es condenado internacionalmente por violaciones masivas de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Todas las organizaciones de derechos humanos nicaragüenses e internacionales que pisaron el territorio nicaragüense durante el período 2018-2019 verificaron esos crímenes. El trabajo de documentación detallada que realizaron les valió a todos un boleto de ida fuera del país.

La administración de Trump tiene cuatro semanas más para intentar revertir las elecciones estadounidenses que vieron triunfar a Joe Biden. Pero incluso si no tuviera éxito, eso no es un problema para el magnate con visión de futuro. Podrá utilizar los millones en exceso recaudados para sus impugnaciones legales a su discreción personal después del 20 de enero.

Mientras tanto, Ortega se encuentra en una ofensiva para eliminar cualquier oposición a su gobierno. Él y su esposa / VP los llaman a todos “golpistas”, “traidores” y decenas de otros adjetivos poco halagadores.

Utilizando métodos y modelos represivos de Cuba, Rusia y Venezuela, Ortega ha ilegalizado y criminalizado la mayor parte de la actividad política de la oposición y el periodismo independiente. La última de una serie de leyes “para defender la soberanía”, fue aprobada el lunes. Esta elimina todo tipo de participación opositora en elecciones futuras.

Las máscaras se han quitado y eso es todo, por ahora. El hecho es que cuando se trata de gobernar y poder, Ortega y Trump fueron cortados por el mismo patrón. Es como Patachunta y Patachún.

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