Tres Papas en La Habana y una curiosa anécdota

Por Pilar Montes

Fidel Castro y Juan Pablo II en la Habana.  Foto: lajiribilla.co.cu
Fidel Castro y Juan Pablo II en la Habana (1998). Foto: lajiribilla.co.cu

HAVANA TIMES— Al acercarse la visita a Cuba del tercer Papa en 18 años, recordé un incidente que pudo nublar la trascendencia de la visita del papa polaco Wojtyla, primera de un sumo pontífice a esta Isla.

Corría el primer mes de 1998 en La Habana y la temporada ciclónica todavía demoraría hasta mediados de año, pero era época de frentes fríos, cuando la lluvia golpea y el viento viene del norte, a veces hasta del círculo polar.

Era la segunda quincena del mes y se inauguraba una nueva era en las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado cubano con la visita de Juan Pablo II. Atrás quedaban incomprensiones e intolerancias de ambos lados.

El hotel Meliá Cohiba dio alojamiento a los acólitos de John Cardenal O´Connor, arzobispo de Nueva York, Estados Unidos, que acompañaba a Juan Pablo II.

Al finalizar la trascendental visita y tomando el pulso de algunos trabajadores del hotel sobre la estancia de los que acompañaron al Santo Padre, un operario del departamento de Servicios Técnicos, Gaspar Rojas Martínez, me contó un inusual acontecimiento.

Gaspar testimonió que había un temporal impresionante, llovía a cántaros, las grandes sombrillas del “aire libre” fueron recogidas por temor a los fuertes vientos y la piscina se encontraba desierta.

“Me afanaba en ajustar las manillas del fregadero auxiliar en el restaurante del área, mientras los muchachos del servicio gastronómico comentaban una película con un desnudo de Sharon Stone con Michael Douglas”, dijo el operario.

“Cerca, de guardia, un custodio que rayaba los 60 años, de pronto arranca a correr y, de completo uniforme, a excepción del par de espejuelos que se quitó, se lanza como un rayo a la piscina y nada en dirección al centro –agregó Gaspar. Los muchachos vocearon con asombro que el “abuelo” estaba en peligro y presurosos acuden con toallas al borde de la piscina”.

melia cohiba picina
Piscina del Hotel Meliá Cohiba

Continuando su relato, dice: “Observamos que el objetivo del custodio era un inexperto bañista en la parte más honda de la alberca, quien, a todas luces, ignoraba la profundidad de ese tramo y el peligro de ahogarse”.

El desafortunado, aunque daba brazadas más o menos hábiles, no sabía sostenerse a flote cuando decide tomarse un respiro. Con tremendo esfuerzo es empujado hacia el borde por el custodio y, desde allí, los jóvenes lo llevan a una silla de extensión.

El operario siguió que “pasado el susto, el bañista socorrido se identificó como un miembro de la comitiva del arzobispo O´Connor, con una leve reverencia, pienso que fue como un homenaje al salvamento recibido”.

Y ¿qué pasó con el custodio?, precisé al testimoniante, “Por el abuelo pregunta usted. Como apareció, se esfumó; a ciencia cierta ni su nombre se conoce, porque el abuelo era un hombre de pocas palabras. Fue un voluntario que colaboró en la etapa que el terrorismo atacó a hoteles y restaurantes de La Habana, como por ejemplo, el del explosivo colocado en el hotel Copacabana que provocó la muerte del joven italiano Fabio di Celmo.

De nuevo interesada sobre el huésped rescatado, terminó de contar Gaspar, “lo recuerdo de mediana estatura y piel poco menos que morena. Al marchar a su habitación pude observar una notable cicatriz que tenía algo más abajo del omóplato izquierdo”.

No obstante, este incidente quedó en las tinieblas del tiempo, dada la trascendencia de la visita del papa polaco Wojtyla. Más tarde, Benedicto XVI abonó este camino.

Ahora, una nueva gira trae al primer papa latinoamericano a la región. Primero, del 5 al 12 de julio, Francisco visita Ecuador, de donde seguirá hacia Bolivia y Paraguay. En una segunda vuelta al hemisferio occidental este mismo año, visitará en septiembre tres ciudades cubanas y otras de Estados Unidos.

Francisco, a quien los cubanos reconocen sus buenos oficios en favor de una constructiva y respetuosa convivencia entre Estados Unidos y Cuba, también su defensa de la paz, los derechos de los humildes, una vida austera en filas eclesiásticas, se ha ganado la admiración de muchos hombres y mujeres honestos, creyentes o no.

 



3 comentarios sobre “Tres Papas en La Habana y una curiosa anécdota

  • Bueno, pero con estos “divertimentos” baja mucho la calidad del periódico. Creo que todavía la distinción es necesaria entre un post y la conversación casual de la esquina.
    Yo por mi parte le aconsejé con toda humildad al Papa Francisco que se ahorrara el viaje, porque por experiencia los papas no impactan en nada en el gobierno cubano, aunque RC declare su “epifanía” de “volver a rezar” y el Cardenal y los obispos reciban algunas migajas del gobierno cubano.Para eso no hay que gastarse la plata del viaje.
    Como dice Mujica muchos eventos y Congresos y nada en la práctica.O dicho en otros términos, la diplomacia con un gobierno totalitario cuesta mucho cencerro y pocos resultados prácticos.

    Respuesta
  • Otra anecdota de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, mucho mas conocida por cuanto quedo registrada con las camaras de la television, fue durante la misa en Santiago de Cuba, que un ciudadano grito pidiendo Libertad y fue detenido al instante, momentos que aprovecho un miembro de la Cruz Roja para golpearlo con una Camilla. Sabe Ud. doña Pilar que ha sido de este ciudadano?

    Respuesta
    • Esa misma historia le iba a contar a Pilar. Los esbirros de Fidel vestidos con uniformes de la Cruz Roja por poco matan al hombre con la camilla.

      Además, creo que cualquiera que vea a una persona que se esté ahogando, si sabe nadar, se tira a rescatarlo.

      Respuesta

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