Trabas para ciudadanos de EUA que desean visitar a Cuba

Resumen de las restricciones a los viajes de estadounidenses a Cuba bajo el mandato de Trump

Foto: Miami Herald

Por Christopher Vazquez

HAVANA TIMES – El viernes 10 de enero, la Administración Trump canceló los vuelos chárteres a todas las ciudades cubanas, excepto La Habana. Las aerolíneas tendrían 60 días para interrumpir las operaciones a las nueve ciudades cubanas que recibían vuelos chárteres desde los Estados Unidos.

Este cambio, que es un golpe devastador tanto para las familias cubanas como para el sector privado cubano que se mantiene batallando, es solo el último de una serie de restricciones implementadas por la Administración Trump, la cual ha constituido una inversión de la política de normalización de Obama a través del compromiso con Cuba. Para asegurarnos de que todos estamos en la misma página, creo que es necesario resumir dichos cambios.

En un esfuerzo por comenzar desde el principio, vale la pena mencionar que los Estados Unidos mantienen tanto una prohibición de viaje como un embargo económico contra Cuba. Dada su naturaleza como ley, la prohibición de viajar solo puede ser levantada por el Congreso. Sin embargo, existen ciertas categorías aprobadas que permiten a los estadounidenses poder viajar. Además, desde el inicio de la prohibición de viajar, cualquiera que desee ir a la Isla bajo una categoría aprobada, aún requeriría una licencia específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

Llega Obama…

Cuando el presidente Barack Obama comenzó la distensión con el Gobierno de Raúl Castro, en diciembre de 2014, él hizo un cambio importante referente a los viajes de estadounidenses. Siendo incapaz de levantar la prohibición por completo sin la aprobación del Congreso, Obama cambió la necesidad de una licencia específica de la OFAC a una licencia general. Eso significaba que cualquier estadounidense simplemente podía reservar un vuelo, comprar su visa en línea y viajar a la Isla bajo la presunción de que lo estaba haciendo en una de las (doce categorías) aprobadas anteriormente.

Una vez que se formalizó el cambio, el mensaje era que “ahora los estadounidenses podrían viajar a Cuba, antes prohíbo.” El resultado fue una bonanza de los viajes desde Estados Unidos hacia la Isla. Se reinstalaron los vuelos comerciales, comenzaron a visitar los cruceros, las compañías de turismo se pusieron en acción, y la urgencia general de visitar la Isla se vio aumentada por la actitud algo egoísta de “vamos a visitar la Isla antes de que esta cambie”. Para todos los efectos, el negocio estaba en pleno auge.

Llega Trump…

Soy el primero en admitir que no tengo la más mínima idea de cómo se siente Trump, en lo personal, con respecto a Cuba. Sí conozco que en el pasado él exploró la construcción de hoteles y campos de golf allí. Sin embargo, también reconozco que eso que no importa para nada.

Cualquiera que siga de cerca las relaciones entre los dos países sabe muy bien que la política exterior estadounidense hacia la Isla está dictada, casi en su totalidad, por los políticos aislacionistas cubanoamericanos dentro de la comunidad de exiliados de Miami.

Conocidos como “extremistas”, nombres como Marco Rubio y los hermanos Díaz-Balart pueden hacer sonar una campana. En un esfuerzo por asegurar los votos cubanoamericanos en el cambiante estado de la Florida y tratar de consolidar el apoyo a otras áreas de sus agendas, los candidatos presidenciales republicanos están felices de entregar los reinados de la política de Cuba a esas personas, cuyo mayor objetivo es mantener el status quo de los últimos 60 años.

Como se esperaba, Trump hizo las paces con Rubio después de las elecciones de 2016, y siguió su política referente a Cuba. En junio de 2017, solo seis meses después de asumir el cargo, Donald Trump anunció la eliminación de los viajes “de persona a persona”, alegando que eran esencialmente un disfraz para el turismo, siempre ilegal por las prohibiciones de viaje.

Como defensor que soy de los viajes sin restricciones de los estadounidenses a Cuba, no apoyé este movimiento; sin embargo, creo que el razonamiento declarado pro Trump era algo sólido, ya que esa categoría [general] requería muy poco de los ciudadanos estadounidenses que viajaban a la Isla y, por lo tanto, solo difería nominalmente del turismo. A pesar de que otros tipos de viajes legales permanecieron abiertos, el mensaje agrió la situación, y las visitas de estadounidenses a Cuba disminuyeron.

Dos años más tarde, en junio de 2019, Trump eliminó por completo la categoría de viajes “de persona a persona”. Efectivo un día después del anuncio, ya no se permitirían viajes educativos grupales a la isla del Caribe. Junto con eso vino la eliminación de vuelos/embarcaciones privadas y corporativas a Cuba, así como la eliminación de visitas de cruceros, por mucho, el medio más conveniente y popular de los viajes estadounidenses a la nación cubana.

Lo que había hecho que los cruceros fueran tan populares fue su naturaleza de “ventanilla única”: debido a que las compañías de cruceros se asociaron con empresas cubanas para ofrecer excursiones en tierra, les dieron a los estadounidenses la tranquilidad de que su viaje a mayor isla del Caribe estaba a salvo dentro de los límites de la ley. Pero al desaparecer los viajes en cruceros, los estadounidenses que buscaban una escapada a la Isla sintieron que era mejor prevenir que tener que lamentar, y optaron por otros destinos del Caribe; los viajes de Estados Unidos a Cuba se desplomaron en los meses siguientes.

Foto: Wilfredo Lee

La eliminación de cruceros y de los viajes de persona a persona fue precedida por el discurso de abril, ofrecido por John Bolton, en Miami, a los veteranos de la invasión de Bahía de Cochinos de 1961. En sus comentarios, Bolton también anunció, en medio de aplausos ensordecedores, que las remesas de los cubanoamericanos a sus familiares en la Isla serían limitadas a 1,000 dólares por cada trimestre.

Más tarde, en esa misma primavera, se permitió que expiraran todas las exenciones sobre el Título III de la Ley Helms-Burton que habían sido renovadas por todas las administraciones estadounidenses desde que fueron aprobadas, y así los cubanoamericanos pudieron demandar a las corporaciones estadounidenses y extranjeras que habían “operado”, o se habían beneficiado de manera financiera con su antigua propiedad en Cuba.

Luego, en octubre de 2019, se anunció que además se eliminarían los vuelos comerciales a todas las ciudades cubanas con excepción de La Habana. Después de los cruceros, los vuelos comerciales eran la forma más fácil para que los estadounidenses visitaran la isla caribeña.

A lo largo de este proceso de restringir de manera gradual los viajes de los estadounidenses a Cuba, se siguieron agregando nuevas entidades a la ya restringida Lista de Cuba, una lista de empresas que pertenecen, y unos operadas, por el ejército cubano, con las cuales las transacciones financieras de los estadounidenses están estrictamente prohibidas. Las empresas en dicha lista incluyen grandes compañías de turismo como Gaviota y hoteles turísticos populares como el Gran Hotel Manzana Kempinski y el nuevo Iberostar Grand Packard.

Foto: Travelweek Group

Y, entonces, La Habana…

Eso nos lleva a la eliminación de vuelos chárteres a todas las ciudades cubanas fuera de la capital cubana, a principios de este mes. Ahora, puede que usted se pregunte: “¿Adónde nos lleva esto?”.

En esencia, el camino para el estadounidense promedio que desea visitar Cuba es tomar un vuelo comercial o chárter directamente a La Habana, en una de las once restantes categorías de viaje aprobadas. La más popular de todas es “Apoyo al pueblo cubano”, que estipula que los visitantes estadounidenses promueven los ideales estadounidenses y participan en actividades que patrocinan el sector privado, como alojarse en casas particulares (AirBnB’s), comer en paladares (restaurantes independientes), y comprar con cuentapropistas (tiendas de propiedad particular). A menudo he referido que esa es la forma más efectiva para que los estadounidenses viajen a Cuba, y animo a cualquiera que planee visitar la Isla para que lo haga con el espíritu de apoyar al pueblo cubano.

Sin embargo, también apoyo levantar la prohibición de viaje por completo, porque entiendo que los viajes estadounidenses refuerzan al sector privado cubano; que proporcionar recursos al sector privado apoya la reconstrucción de la sociedad civil cubana, y que es necesaria una sociedad civil fortalecida para lograr un cambio significativo.

Como dijo Tony Montana: “Primero, obtienes el dinero, luego el poder …” Dicho esto, aunque respaldo mantener todos los carriles abiertos en la carretera, a menudo he comparado el viaje a través de “Apoyo al pueblo cubano” como el carril expreso en dicha carretera. Si la Administración Trump elige dejar abierto solo el carril expreso, el mensaje debe ser corregido para que el pueblo estadounidense sepa que está abierto; que es “gratuito”, y se que se les anima a usarlo. Ahora, antes de divagar sobre la importancia de enmendar el mensaje, quiero compartir mis pensamientos sobre las restricciones más recientes.

Foto: ViaHero

Sobre la eliminación de los vuelos chárteres…

Los vuelos chárteres, a diferencia de los comerciales, son utilizados, principalmente, por cubanoamericanos y cubanos que viven en el extranjero y quieren visitar a sus familiares que residen en la Isla, muchos de los cuales radican en provincias muy alejadas de La Habana.

Estas personas de todas maneras necesitan ver a sus familias, lo cual significa que ahora habrá viajes de hasta quince horas en carreteras pésimamente construidas o vuelos nacionales de Cubana de Aviación, y, por supuesto, más dinero para el Estado cubano. Por todo lo que la Revolución Cubana hizo y lo que no hizo, un efecto irrefutable ha sido la separación de las familias cubanas. 61 años después, los gobiernos de ambos lados del estrecho de la Florida continúan promoviendo políticas que exacerban la separación familiar para obtener ganancias políticas.

Además de los cubanos que visitan a sus familiares, los vuelos chárteres también son utilizados por las “mulas”, que traen “remesas en especie” a la Isla. Esos bienes se convierten en insumos para el sector privado, el cual carece de acceso a los mercados mayoristas.

La ausencia de mercados formales de insumos obliga a las pequeñas y medianas empresas cubanas a competir con el ineficiente sector estatal, y a menudo tienen que viajar a otros países como Panamá y Haití para comprar bienes para la reventa. El Gobierno cubano entiende que necesita de la rama privada, por los ingresos fiscales que este proporciona, pero siempre ha tratado de mantener a dicho sector en lo pequeño, porque considera que el libre mercado es un mal necesario para financiar la centralizada economía estatal, en lugar de ser un catalizador para el desarrollo económico.

Una de las formas en las que Cuba limita el crecimiento de las empresas privadas es al no permitir la formalización de los mercados mayoristas. Al restringir aún más las entradas al sector, mediante la eliminación de los vuelos chárteres, la Administración Trump juega directamente con los esfuerzos del Gobierno cubano para limitar el libre mercado en la Isla, tanto como promover el capitalismo…

De manera general, estos cambios me duelen enormemente, pues las víctimas de dichas políticas, las familias cubanas promedio y los dueños de negocios, son las mismas personas que Estados Unidos predica estar protegiendo.

Ser el policía del mundo también significa estar de pie y luchar por aquellos que no pueden hacerlo por ellos mismos. Explotar a buenas personas por el beneficio político de los gobiernos de ambos lados es una vergüenza, y en modo alguno representa la esencia del espíritu del estadounidense.

A medida que continuamos restringiendo los viajes de los ciudadanos estadounidenses a Cuba, le brindamos al régimen el perfecto chivo expiatorio a quien culpar de todos sus problemas. Además, aprovecha esta oportunidad al pintar a los Estados Unidos como la única razón de la difícil situación que vive el pueblo, y la facción conservadora dentro del Gobierno cubano se fortalece.

No importa cuán pequeño sea el pastel que hagamos para Cuba, tengan la seguridad de que el Estado obtendrá la mayor parte, y esa parte nunca será lo suficientemente pequeña como para que mueran de hambre. Mientras tanto, las personas buenas sí lo harán. Atrapado en el fuego cruzado, el pueblo cubano es la única víctima de esta guerra ideológica.

Animo a cualquiera que viaje a las provincias fuera de La Habana a usar Sube, una aplicación desarrollada por empresarios cubanos que proporciona transporte confiable de larga distancia y apoya a las empresas cubanas en el proceso. Es posible que se sigan anunciando nuevas restricciones de viaje hasta las elecciones en Estados Unidos de noviembre próximo, y que los vuelos comerciales a La Habana sean los próximos. Como a los cubanos les gusta decir: “No es fácil, pero seguiremos luchando y resolviendo”.



5 comentarios sobre “Trabas para ciudadanos de EUA que desean visitar a Cuba

  • Los de Cuba ponen traba para salir del país los precios suben nada es para facilitar la vida del cubano, y los de Estados Unidos joden igual, cuál de los dos gobierno hace lo correcto y cual le hace la vida mas difícil.

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  • No hay nada que lamentar, ya nuestro Presidente Días-Canel dijo que en su casa están listos para 4 años más de Trump

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  • Pingback:

  • Es un tema complicado. Sí aflojan el embargo benefician al gobierno y si aprietan quien más sufre es el pueblo. Un vecino mío me dijo hace poco, “si fueran a tumbar al comunismo de verdad estaría bien aguantar más miseria por un tiempo, pero es por gusto a esta gente no lo tumban apretando, los fortalecen. Por eso sería mejor que quiten las restricciones”. Es en general lo que piensa la gente.

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  • El problema está en Cuba, no en USA. Si el país abasteciera a su pueblo con lo necesario no existirían mulas. Si el salario fuese decente no habría que recibir ayuda de afuera, si ETECSA rebajara las tarifas no haría falta enviar recargas. Y no digan que es el bloqueo pues cuando el gobierno quiere aparecen tiendas repletas de electrodomésticos de marcas, alimentos y automóviles del imperio. Que el país no tiene dinero para comprar?, ya eso es otra cosa. Dejen que la gente trabaje y cree riqueza. Ya verán entonces que se puede vivir sin el vecino del norte.

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