Sucesión presidencial garante del continuismo en Cuba

Por Osmel Ramírez Álvarez

Raúl Castro con Miguel Díaz Canel. Foto de archivo: Ismael Francisco /cubadebate.cu

HAVANA TIMES – Tras el anuncio de Raúl en su reciente discurso frente a la Asamblea Nacional, parece  garantizado su retiro del cargo de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Todo indica que la designación será a favor de Miguel Díaz Canel, el flamante primer vicepresidente que emergió a la más alta jerarquía política cubana gracias a la purga posFidel que sacó del juego a las principales figuras del sistema.

Si bien es cierto que en el primer semestre del presente año existieron fuertes indicios de incertidumbre en la sucesión, hoy se ha dilucidado su candidatura. Declaraciones ambiguas de personajes cercanos al poder, como Mariela Castro, auguraban la posibilidad de “sorpresas”.

El propio Vicepresidente  procuró lucir como un “comunista intransigente”, en las pocas imágenes públicas que de él se filtraron, en evidente estrategia para generar confianza. Y a su ausencia en la prensa se sumaba la aparición repentina e inédita de los vástagos de la familia Castro, tanto de Fidel como de Raúl.

Pero desde hace tres meses se ha vuelto Díaz Canel muy asiduo ante las cámaras y micrófonos, nada casuales si se trata del periodismo oficialista cubano. Y en las últimas semanas han intensificado de manera abrumadora su aparición. ¡Nos lo están metiendo por los ojos a base de propaganda y mensajes subliminares!

Y tal vez llegue a ser un mejor presidente o tal vez peor, si eso fuera realmente posible en el contexto actual. Pero ese no es el problema. Se trata del derecho a postularlo a él o a otros, y de quiénes lo eligen para un cargo de tan alta jerarquía.

Supuestamente una Comisión de Candidaturas, compuesta por líderes sociales  liderados por los sindicales, hará previo al 19 de abril la selección como fruto de entrevistas individuales con los futuros diputados. Sin embargo, sin hacerse la “elección” de esos mismos diputados, ya se sabe como secreto vociferado que existe un “elegido” y que quien decide es el Buró Político del Partido.

Raúl dejará el cargo, pero eso no significa que abandonará el poder. Lo mantendrá intacto desde la dirección del Partido, porque cesa su función administrativa, pero no política. Aún así será un hecho inédito desde 1976, pues fue previo a la “institucionalización” que hubo anteriormente diversos cargos oficiales ocupados por varios líderes, pero el poder estuvo concentrado en la figura del arrollador primer ministro Fidel Castro.

Fue aquel larguísimo periodo de tránsito (16 años), un momento distinto en el que la Revolución naciente, aún fracasando en casi todo lo que emprendía en el plano económico, triunfaba en lo social y representaba una gran esperanza para un sector social mayoritario. Muy diferente a esta nueva etapa, donde la disgregación de cargos podría conllevar poco a poco a la del poder, especialmente cuando la naturaleza misma decante al liderazgo histórico. Y ello abriría una posible brecha al cambio que Cuba necesita.

Este pueblo ya no es el mismo, ni tiene ya esperanzas de mejoría con la Revolución. Ni siquiera los militantes del Partido Comunista creen que por el camino que vamos el país va a mejorar. La corrupción y la hipocresía han infectado irreversiblemente a la clase dirigente, a todos los niveles, extrapolándose al pueblo en general. Ofrecen una lealtad oportunista que traicionan al menor tropiezo. No prima la esperanza, sino el deseo de emigrar.

Los bajos salarios y los altos precios del propio Estado deterioran los valores de la clase trabajadora, robando los recursos o el tiempo laboral, cuando no hay otra cosa. Las organizaciones sociales, como los CDR, dejaron de funcionar y existen solo en la prensa oficialista y en las estadísticas falseadas desde la propia base.

Raúl Castro y Miguel Díaz Canel con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, durante su visita a Cuba. Foto: cubadebate.cu

Hay además un sector privado pujante y desprotegido por la legislación, que trabaja a base del robo al Estado y la burla corruptiva de una política fiscal encaminada a frenar su desarrollo, que reclama un mejor escenario. Existe también un vínculo estrecho e inédito con la emigración, además del contacto con el mundo mediante el turismo, Internet y la posibilidad reciente de viajar.  Y por otro lado se forja poco a poco una sociedad civil que se robustece desde todos los sectores sociales, con un sentido crítico y equilibrado.

Es en este escenario Raúl cederá una parte del poder a Díaz Canel. Y con seguridad le permitirá gobernar y ser el rostro visible del Estado cubano. Pero desde su centro principal del poder, en el Partido, medirá su actuación y pondrá coto, mientras el almanaque se lo permita, a cualquier desviación de la línea férrea trazada por ellos.

Queda finalmente un eslabón importante de la cadena del poder: las FAR. Raúl es el Comandante, un cargo de sucesión indefinida. Hipotéticamente, como es uso en muchos países, el Presidente es el Comandante en Jefe. Pero no es seguro que ese cargo quede en sus manos, pues da mucho poder.

De ser el caso, Raúl es el militar cubano de más alta graduación, al que nunca le han puesto el apéndice de “retirado”. En última instancia podrían ubicar en el cargo de ministro de las FAR a su hijo, Alejandro Castro Espín, para equilibrar la balanza en el mantenimiento del status quo. Lo cual sería también una forma sutil de continuar “colándolo” en el círculo de poder para futuras ascensiones.

Todo es especulativo y no queda de otra, porque el secretismo es parte inalienable de la política cubana. Y es una política que no depende de la democracia, del voto popular, sino de las estrategias del Partido Comunista y su élite gobernante, esencialmente. Las fichas pueden quedar acomodadas un poquito más o un poquito menos, pero será evidentemente una fórmula protectora del “continuismo”. Será más de eso mismo que nos tiene estancados y sin esperanzas de mejoría.


3 thoughts on “Sucesión presidencial garante del continuismo en Cuba

  • el 4 enero, 2018 a las 8:07 am
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    hermano he aprendido con este post, muy buena mirada global del asunto fundamental que está a punto de suceder y al q los cubanos lamentablemente asistimos más como espectadores q como protagonistas. un abrazo.

  • el 29 diciembre, 2017 a las 11:37 am
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    bobo, me dejaste pensando con esto: y si los dinosaurios se resisten a la evolucion, los cubanos tendremos que tomar partido para extinguirlos?

    la realidad es que los cubanos no vamos a hacer absolutamente nada que es lo que hemos hecho siempre, nada. Eso no quita que manana un fulano grite abajo fidel y venga otro y tire una piedra y tal y como le paso a Nicolae Ceaușescu, de pronto, de forma expontanea se venga todo abajo, pero no va a ser ni por valentia ni por rebeldia ni por algo organizado, va a ser un maleconazo que no puedan contener y puff..!!!

    Cuba esta en la cuerda floja a todos los niveles, politico, social, económico y con el dios crono apremiandolos, estan como el que esta robando y ya casi encuentra la conbinacion de la caja fuerte pero escucha las sirenas de la policia que ya viene… la diferencia es que lo que estan buscando los Castro es la continacion para salirse sanos y salvos de lo que va a venir irremediablemente y estan rezandole a las 11 mil virgenes que no se joda todo con ellos en el poder o al alcance de sus enemigos, pero saben perfectamente que estan contra reloj y que en cualquier momento, a unos pocos centimetros de la meta se pueden tropezar y caer estrepitosamente al suelo y perder toda la carrera…

  • el 29 diciembre, 2017 a las 9:51 am
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    Exelente analisis. No hay dudas que la elite historica del castrismo esta llegando a su fin biologico y con ello el fin de un proyecto caudillista de corte feudal-fascista, donde las ordenes del lider son ley por incima de la Constitucion y las instituciones del Estado que son mero adorno para la imagen internacional.
    Como ciudadano cubano me pregunto si los sucesores, sean a no de sangre azul, estaran dispuesto continuar un proyecto fracasado que se sostiene por el miedo y la represion de las armas.
    – Estaran dispustos a mancharse las manos de sangre para mantenerse en el poder como sus antecesores o se subordinaran a la Constitucion y las instituciones del Estado?
    – Estaran dispuesto a gobernar un pais como plaza sitiada o dejaran que los cubanos levantemos al pais desde los distintos espacios de la sociedad?
    – Estaran dispuesto a mantener a Cuba en la lista de estados fallidos aislada de la comunidad internacional o se integraran a las instituciones financieras mundiales y comunidad de estados de la region?
    – Estaran dispuestos a continuar teniendo al pueblo cubano de rehen frente su suicida y estupida guerra contra el imperio que a distruido al pais y separado a la familia cubana o en cambio optaran por devolverles los derechos ciudadanos en el ambito politico, economico y social para dejar sin argumentos al bloqueo y reunificar a la nacion cubana?

    No hay dudas que Cuba pide a gritos un cambio de epoca y si los dinosaurios se resisten a la evolucion, los cubanos tendremos que tomas partido para extinguirlos.

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