“Socialismo de Estado” en Cuba

Grady Ross Daugherty

HAVANA TIMES – En el post Cuba y la incapacidad del socialismo de Estado para cambiar y renovarse, Pedro Campos y Armando Chaguaceda alegan que el “socialismo de Estado” (cuando el estado socialista es dueño y administra todos los instrumentos de producción) es un sistema económico que surge principalmente en el cerebro y el carácter de José Stalin.

La adición de un solo partido político y un absolutismo social, en su terminología, trae como resultado el complejo fenómeno del “estalinismo”.

Cuba, según la opinión de ellos, es dirigida por una autocracia estalinista que ha asegurado el “capitalismo de Estado, bajo el nombre del socialismo” en contra de la población.

Esto es una acusación que merece la respuesta de un camarada.

Vayamos a la literatura marxista clásica, e intentemos identificar el origen de este “socialismo de Estado”.

En su fórmula original, de la que conocemos en la historia por primera vez, puede encontrarse en la penúltima página del segundo capítulo del Manifiesto Comunista:

“. . . El primer paso que debe seguir el proletariado en su revolución es elevarse a la posición de clase dominante. . .
. . . [Entonces] usarán su supremacía política para arrancar gradualmente todo el capital a la burguesía, para concentrar todos los instrumentos de producción en manos del Estado [énfasis añadido]. . . y para aumentar el total de las fuerzas productivas tan rápidamente como sea posible”.

Esto es bastante sencillo. Poco a poco, el estado socialista debe concentrar todas las fuerzas productivas en sus manos.

Cuando se utiliza la palabra “todos”, debemos suponer que esto es una condición, bien considerada, en cuanto a qué instrumentos de producción deben ser nacionalizados. Esto incluye todo, desde hoteles y restaurantes, hasta las minas e ingenios azucareros.

Marx y Engels vivieron mucho después de 1848. Tuvieron tiempo de sobra para reflexionar sobre la condición central del 100% de propiedad estatal. Esto fue lo que dijeron en 1872 en el prefacio de la edición alemana del Manifiesto:

“. . . Por mucho que la declaración de las cosas pueda haber cambiado durante los últimos veinticinco años, los principios generales establecidos en el Manifiesto son, en general, tan correctos hoy, como lo serán siempre. “

Las dos citas anteriores se pueden verificar en casi todas las ediciones del Manifiesto Comunista publicadas hoy, o  en la red, en el Archivo Marx / Engels.

Si el lector no está seguro de que las citas anteriores reflejen la auténtica receta marxista del “socialismo de estado”, pasemos entonces al último capítulo del panfleto Socialismo de Engels de 1880: Científico y utópico (compuesto por tres capítulos de su anti-Dühring).

Este panfleto fue publicado por primera vez en francés, en 1880, casi un tercio de siglo después del Manifiesto Comunista. En su tercer y último capítulo, Engels se refiere en numerosas ocasiones al hecho de que, bajo el socialismo, el Estado es dueño de todo lo productivo. He aquí lo que dice seis páginas antes del final:

“. . . El proletariado toma el poder político y convierte los medios de producción en propiedad del Estado. “[Su énfasis]

Luego, en el antepenúltimo párrafo del folleto:

“III. Revolución Proletaria-solución de las contradicciones.

“El proletariado toma el poder público, y a través de esto transforma los medios de producción socializados, sacándolos de las manos de la burguesía y convirtiéndolos en propiedad pública”.

Y así, parece indiscutible que los padres del marxismo presentaron, en 1848, el principio básico fundamental del socialismo de Estado, y lo reafirmaron en 1872 y 1880.

Además, los líderes del movimiento comunista mundial, incluyendo a Kautsky, Lenin, Bujarin, Trotsky, Stalin, Mao, Ho, Kim, Fidel y Raúl, sostenían o sostienen que el “socialismo de Estado” es el principio fundamental del socialismo “real”. Ideológicamente y programáticamente todos estos hombres eran, o son “socialistas de Estado.”

Basado en todo lo anterior, los compañeros Pedro y Armando parecen haber cometido un gran error al atribuir el “socialismo de Estado” principalmente a José Stalin.

Los crímenes de Stalin son bien conocidos, pero él no inventó el principio básico económico y social del que surgió su autocracia criminal.

Es razonable pensar, entonces, que alguna forma de estalinismo, en el país que sea, es el resultado inexorable del principio marxista fundamental del socialismo de Estado. Al parecer, una tarea primordial de la izquierda es averiguar por qué…..


18 thoughts on ““Socialismo de Estado” en Cuba

  • el 28 mayo, 2013 a las 9:29 am
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    Tomo al azar un frase aquí, otra allá y otra acullá: estamos en la mierda. Ya vuelvo. “I’ll get back”

  • el 27 mayo, 2013 a las 7:04 pm
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    Tony: Sin animo de polemizar, esto que copio a continuación es el ultimo párrafo del comentario de Valdés: “Y por ultimo, y como se compagina todo esto con la ley helms Burton la cual establece que hay que volver al capitalismo?”
    Por lo demás comparto plenamente lo expuesto por Marlene Azor.
    Saludos Pedro Campos

  • el 26 mayo, 2013 a las 11:27 pm
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    Pedro, lo que Nelson Valdes propone no es que tengamos que hacer lo que dicen los americanos, ¿ En que momento dice eso? Simplemente hace preguntas sobre de que tipo de socialismo se habla y que condiciones se requiere para llevarlo a cabo. Preguntar no es afirmar nada. Propone un intercambio de ideas.
    Marlene le dice que las condiciones para un socialismo democrático en Cuba ya están dadas, pero que el gobierno no tiene la voluntad de permitirlo. Parece ser que Valdes quiere discutir mas “el como hacerlo” y no tanto el tipo de socialismo. Me imagino que tendrá sus ideas al respecto. Hay que aterrizar mas en esta cuestión. ¿Tiene el gobierno la voluntad de cambio suficiente para cualquier tipo de socialismo “posible” que no sea el actual?

  • el 25 mayo, 2013 a las 7:34 pm
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    Sr Valdés, yo creo que existen las condiciones materiales. sociales, culturales y políticas para tener ese socialismo justo, productivo y democrático. Lo que no existe es la voluntad política del gobierno cubano para permitirlo Y/O aplicarlo.

  • el 25 mayo, 2013 a las 11:34 am
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    Sr. Valdés, ¿ Y quien le dijo a Ud. que los cubanos tenemos que hacer lo que dice la ley HB, o lo que le plazca al gobierno o al congreso de EEUU? Al menos a mi se me hace muy difícil intercambiar con alquilen que pretenda que los cubanos tengamos que compaginar lo que queremos con lo que quieren lo imperialistas. Eso Sr. es anexionismo disfrazado.

  • el 25 mayo, 2013 a las 10:36 am
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    Esta discusion – sobre socialismo de estado, socialismo cooperativista, socialismo democratico, socialismo aanarquista y los otros socialismos que quedan por ahi – confronta un problema: se basa en lo que es “deseable”. Por lo visto todo el mundo (o la mayoria) dice querer justicia social y “democracia” [que tiene tantas definiciones como libros hay en una biblioteca]. Pero lo que no se discute es si existen las condiciones materiales, sociales, culturales y politicas para tener ese socialismo justo, productivo y democratico.

    Sugiero comenza con una discusion realista de cuales son las condiciones NECESARIAS para el tipo de sistema social y politico que se dice desear? Y por ultimo existen esas condiciones en Cuba? Pueden las sociedades con un nivel material como el de Cuba producir tal sociedad? Que evidencia existe?

    Y por ultimo, y como se compagina todo esto con la ley helms Burton la cual establece que hay que volver al capitalismo?

  • el 23 mayo, 2013 a las 4:13 pm
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    No me malinterpretes!

    Una cosa es la discusión teórica sobre el planteamiento marxista, y otra muy distinta el buscar en Marx la respuesta a todos los problemas.

  • el 23 mayo, 2013 a las 2:49 am
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    Saludos, Batto, y gracias por su “diatriba”.

    Ahora es evidente que nada de lo que he dicho o puedo decir hará que usted y muchos otros se centran en la cuestión esencial que nos ocupa, es decir, una nueva hipótesis central razonable para la sociedad y el movimiento socialista revitalizado. Ustedes, camaradas, están en su propio pequeño mundo. Es una tragedia.

    Saludos.

  • el 22 mayo, 2013 a las 11:54 pm
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    Ufff!!!, esto es lo que no le gusta mucho a un pueblo sufrido y sin esperanzas, QUE APAREZCAN LOS TEORICISTAS, que por demas nunca van a querer situarse a su lado para luchar por anos el dia a dia, es rico emitir criterios debajo de una sombra, mientras un pueblo se quema el lomo tratando de salir adelante, sin ver la salida del tunel por anos, el dogmatismo es la practica usada por Uds., seguid con vuestras charlas, q la historia se encargara de Uds.!!!
    No entiendo q con tantos en Cuba q estudiaron desde Filosofia hasta Comunismo Cientifico, no se abra un debate nacional para discutir los problemas del socialismo en Cuba, la respuesta aparece en 1984, esa obra magistral q expresa la esencia del Comunismo. Mucho ron(o lo que toman la gente en la calle, “guasmol”) y poca comida, esa es la formula que funciona eficientemente!!!!!.

  • el 22 mayo, 2013 a las 3:14 pm
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    Yo estoy de acuerdo con Pedro.

    Para empezar, lo que no es tan simple es determinar qué significa ‘Estado’ dentro del pensamiento marxista. La parte sólida del marxismo es el análisis del capital y el materialismo, pero no el programa político, que fue algo a lo que no dieron demasiada importancia en cuanto a que el propio proceso histórico y sus condiciones serían los determinantes. Dieron algunos esbozos y opiniones, pero no un plan de acción y, mucho menos, una receta. No existen recetas dentro de una cosmovisión tan compleja como es la de Marx y Engels.

    Aún así, hay que ver el pensamiento marxista en conjunto.

    Para empezar, la cita completa que pones del prefacio de 1872 al manifiesto es así:

    “Aunque las condiciones hayan cambiado mucho en los últimos veinticinco años, los principios generales expuestos en este Manifiesto siguen siendo hoy, en su conjunto, enteramente acertados. Algunos puntos deberían ser retocados. El mismo Manifiesto explica que la aplicación práctica de estos principios dependerá siempre y en todas partes de las circunstancias históricas existentes, y que, por tanto, no se concede importancia exclusiva a las medidas revolucionarias enumeradas al final del capítulo II. Este pasaje tendría que ser redactado hoy de distinta manera, en más de un aspecto.”

    También en el Anti-Dühring hay especificaciones:

    “El primer acto por el cual se manifiesta el Estado realmente como representante de toda la sociedad, es decir, la toma de posesión de los medios de producción en nombre de la sociedad, es al mismo tiempo el último acto propio del Estado. La intervención del Estado en los asuntos sociales se hace progresivamente superflua y acaba por languidecer.”

    Esta visión del socialismo dista, obviamente, de los Estados totalitarios habituales del plantemiento leninista-estalinista.

    A eso hay que añadir: 1) Engels reconoce en el mismo panfleto que citas que la estatalización de medios de producción NO ES SUFICIENTE para considerarse algo como socialista. Un asalariado es igualmente asalariado para el Estado, y si se considera al Estado como estructura opresora, es tanto más opresora [email protected] más [email protected] tenga a su cargo. Se considera la apropiación estatal como la palanca o la herramienta para SOCIALIZAR los medios productivos y eliminar la intervención estatal en los aspectos cotidianos de la vida, hasta que cumpla una función simplemente administrativa. Habría que discutir, entonces, qué significa socializar, pero en ningún momento se plantea la estructura de socialismo estatal perdurable en el tiempo. 2) La famosa frase de Marx que cada cual entiende como le da la gana: “La clase obrera no debe limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del Estado tal como está, y a servirse de ella para sus propios fines.” Ningún Partido Comunista, llegado al poder, a cambiado realmente la estructura estatal en su esencia: la ha convertido en totalitaria, que no es lo mismo.

    No olvidemos tampoco, como dice Pedro, que la experiencia práctica que Marx suscribe y donde ve patrones de cómo debe ser el cambio es la Comuna de París, distante del modelo dictatorial ya conocido y apoyado, incluso, por los anarquistas.

    También se muestran contrarios a la intervención estatal en la vida social o en aspectos como, por ejemplo, la educación: “Lo que hay que hacer es más bien sustraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia.”, algo claramente opuesto a la educación fuertemente adoctrinante que hay en Cuba (y en el casi todo el mundo, por cierto, aunque de forma más sutil).

    Además, dentro del propio análisis marxista de las clases sociales, se considera como una base material para una división en clases y para la explotación una situación en la que la mayoría de la sociedad tenga que dedicar su tiempo al trabajo y una minoría se encarga de los asuntos sociales (política, defensa, legislación, cultura, etc.), viviendo esta minoría del trabajo excedente del resto de la población y, por lo tanto, en situación de privilegio. La abolición de las clases sociales pasa por el reparto del trabajo y, ante todo, por la participación política REAL y consciente de la población en los asuntos que le incumben.

    Por último, aunque reconocen el Estado como ‘palanca’ de cambio durante el período revolucionario, también afirman que “tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado desaparecerá”, ergo no existe el Estado libre ni el Estado popular, pues la propia estructura estatal es en sí misma represiva.

    Yo, personalmente, veo el problema no tanto en la teoría marxista, sino en el planteamiento y práctica de Lenin y los bolcheviques, exportado al resto del mundo como ‘praxis absoluta y real del marxismo’; aunque Marx y Lenin jamás se conocieron ni Marx lideró ni llegó a ver ninguno de los Estados erigidos en su nombre.

    Si eliminamos del pensamiento de Marx la forma de entender la sociedad, la complejidad, el dinamismo y los conceptos de enajenación y alienación, si eliminamos su propia evolución, sus dudas y ambigüedades, y nos quedamos solamente con el economicismo y los conceptos (apenas desarrollados) de ‘apropiación por el Estado’ y ‘dictadura del proletariado’ es lógico que salgan aberraciones como las que, tristemente, han recorrido el mundo.

    Un saludo y perdón por semejante parrafada.

  • el 22 mayo, 2013 a las 12:50 pm
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    Isidro, gracias. Lo más importante acerca de una forma de socialismo basado más en las cooperativas de trabajo, es que los derechos de propiedad privada productiva deben conservarse y hábilmente utilizados para la construcción socialista exitosa.

    Sin estos derechos legales, las cooperativas no pueden ser otra cosa que criaturas rígidas poseída y controlada por el Estado.

    La propiedad privada productiva existente no debe ser abolida arbitrariamente por ideólogos ignorantes. Debe ser valorado y utilizado, y si está destinado a desaparecer en algún momento en el futuro, que sea a través de una evolución natural.

    Las clases no pueden desaparecer a través de la propiedad estatal del 100%, pero pueden con el tiempo por lo que la propiedad productiva propiedad democráticamente por los que hacen la obra, y por una fusión natural y cultural de los pueblos productivos.

    A menos que esto sea comprendido por la dirección socialista, la única manera de que la economía funcione adecuadamente y guardar el estado socialista es seguir el camino de China a través del capitalismo, y la esperanza de un resultado decente.

    Yo mantengo la esperanza de que Fidel y Raúl, antes de morir, entren en razón con respecto al papel de la propiedad privada en el socialismo, y salvar la revolución de la catástrofe. Saludos.

  • el 22 mayo, 2013 a las 8:29 am
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    Estimado Grady:

    Ante todo le agradezco en mi nombre personal, por lo serio y sincero que es usted, sus observaciones acerca de lo escrito por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista en su primera edición y las posteriores, así como en los trabajos de Engels acerca de este aspecto de la Propiedad del Estado, entendida como propiedad de Todo el Pueblo.

    Hay no pocos aspectos del desarrollo económico-social que han demostrado que los pensadores originales del marxismo tuvieron una desacertada percepción en su pensamiento fundacional, como es el caso de la explicación del surgimiento de las ciudades y su futura disolución. Estos desaciertos, además de normales, son lógicos, pero no invalidan para nada, los pilares de su teoría cuya vigencia permanecerá hasta que rebasen, en tanto ciencia, la explicación de los fenómenos conocidos y el desarrollo de esa filosofía, incluya a la actual como caso menos general a modo de negación dialéctica.
    Hasta el gran Lenin, el mejor y más entendedor de la filosofía e intencionalidad de los pensadores originales del marxismo, reconoció, casi al final de su vida, después de la implantación de la NEP, que se estaba saltando una etapa importante en el proceso de socialización de la propiedad de los medios de producción y por tanto, de la distribución de los resultados del trabajo en el socialismo. Este reconocimiento vió la luz en sus últimos trabajos acerca de la cooperativización y fue la prematura muerte de Lenin, la que nos impidió conocer más profundamente sus reflexiones acerca del medular tema,
    y tan medular que fue, a juicio de los más lúcidos pensadores marxista-leninistas contemporáneos, es la causa más profunda de la caída del socialismo en la tierra de los soviets y la Europa Oriental, donde la población, mayoritariamente, no quiere ni oir hablar de “Socialismo” y mucho menos volver a aquel régimen que les cercenó las libertades civiles más elementales, sacrificando la individualidad en nombre de una colectividad huera y oficialista, reduciendo la dimensionalidad del hombre a una sola.

    Aparte de todos los razonamientos que fundamentan que la concepción del “Socialismo de Estado” lejos de conducir a la extinción del Estado, lo que hace es reforzar esa maquinaria, refrendando el derecho del Estado omnipoderoso frente al inválido ciudadano, lo que demuestra fehacientemente que el derrotero
    de esas sociedades no podía ser, ni por poco, la sociedad del comunismo, sino otra que siguiera empleando el trabajo asalariado como fuente del mantenimiento de esa maquinaria y la ralea de los funcionarios que le dan y mantienen en vida, como acusara Spencer en “La Futura Esclavitud” que encontró concordancia con nuestro José Martí en su artículo del mismo nombre en 1884.

    No es casual, por no haber otro antecedente de sociedad pretendida socialista en el mundo, como dijera en su poema Nicolás Guillén, “Unión Soviética, ya sabemos por tí dónde está el puerto”, que los principales líderes y dirigentes marxistas-leninistas adoptaran ese modelo, después del establecimiento y desarrollo del socialismo estalinista,que dejó de ser soviético cuando se eliminaron los soviets (consejos) de obreros y campesinos en las fábricas, sovjoses y koljoses, para dar paso a los soviets territoriales, anulando la incidencia de los colectivos de trabajadores sobre las decisiones de sus centros fabriles y agrícolas, en virtud del nombramiento de sus dirigentes y administradores por los “representantes del Estado” mal llamado de “Obreros y Campesinos” cuyas decisiones eran rerrogativas de esos representantes del Estado incluidos y fundamentalmente los dirigentes y administradores a su arbitrio, reduciendose la masa del colectivo laboral a ser la mansa y muda fuerza de trabajo que sólo debía cumplir lo ordenado y trabajar, trabajar…

    Sin embargo, cuando en Yugoslavia Tito intentó otro modelo de socialismo, fue satanizado y denigrado por el Komintern y a pesar de los errores y concesiones en que cayeron los comunistas yugoslavos, el Socialismo en Yugoslavia no implosionó como en la URSS y en todos los países eurorientales, sino fueron las botas de la OTAN las que dieron fin a ese socialismo con la guerra de los Balcanes.

    La historia demostró hasta la saciedad que ese modelo llamado socialista no implantaba una nueva formación económico-social, porque esencialmente no cambió las relaciones de producción al mantener el trabajo asalariado, reproduciendo el único germen capaz de revertir los cambios económicos y sociales, que eran los ideales de la sociedad socialista, realizados en esos países y que logró que se reimplantara el capitalismo salvaje en todos los países otrora “socialistas” de Europa del Este.

    El quid del cambio de las relaciones de producción está en las relaciones de propiedad, las cuales al igual que las relaciones de distribución, tienen carácter histórico y de la misma manera en que no es posible implantar la fórmula de distribución comunista “De cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad” en la fase socialista, sino solo aquella que reza que “De cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo” y eso todo el mundo lo comprende, NO ES POSIBLE adoptar
    por extemporánea respecto al desarrollo de las fuerzas productivas, la forma de propiedad del comunismo, la llamada “Propiedad de todo el Pueblo” en la fase socialista, porque nunca fue en realidad propiedad de todo el pueblo, sino la propiedad del Estado como empleador o patrón frente al proletario como el asalariado que sólo debe obedecer y producir y sin tan siquiera, el derecho a la huelga…

    No, la forma de propiedad inherente al socialismo, cuando el nivel de productividad no es suficiente para garantizar el principio de distribución comunista, tiene que ser la asociación libre de los trabajadores, en la cual el trabajador deja de ser asalariado, para pasar a ser propietario colectivo de los medios de trabajo a la vez que trabajador directo o productor, como partícipe activo y con voz y voto sobre el proceso de producción. Sólo en ese caso, independientemente de que jurídicamente la propiedad pertenezca a los colectivos de trabajadores o al Estado, pero sin imponer la adminstración por funcionarios del Estado, los cuales representan y se identifican más con el dueño que con los productores. De esa manera, desaparecerá paulatinamente el trabajo asalariado, y con él, la posibilidad de la reversibilidad del socialismo.
    Cuando el hombre, a la vez que productor, es propietario colectivo reconocido de los medios de producción, entonces SÏ TIENE ALGO QUE DEFENDER, no como en la URSS cuando se subastaron las fábricas, empresas, granjas agrícolas y “cooperativas”, en las que los trabajadores no hicieron nada por impedirlo -ya que realmente no eran suyas- y en muchos casos, preferían trabajar para un patrón capitalista que para el Estado Inmovilista y supuestamente Socialista.

    Tuvo que pasar el devenir histórico para que la humanidad comprendiera que aquel no era el Socialismo que vaticinaran Marx y Engels, pero no por ello, es falsa la concepción materialista dialéctica de la Historia. Pretender hoy culpar a Stalin y otros dirigentes del llamado “Socialismo del Siglo XX” por no haber adoptado la forma de propiedad inherente al socialismo que fue en definitiva, la causa más profunda de su desplome, con independencia del culto a su personalidad, su “infalibilidad”, la autosuficiencia, vesanía y hasta crímenes cometidos “en nombre del Socialismo y el Comunismo” como el asesinato de pensadores y dirigentes comunistas discrepantes como el caso de Trotsky, es injusto, porque como ha dicho recientemente el mismo Fidel, “nadie sabía cómo se construye el Socialismo”.

    Pero ya hoy, persistir en aquella concepción estalinista -que ya se sabe a dónde van a parar esos “socialismos”- quien sabe defendiendo qué espúrias causas, sólo tiene la calificación de traición a los ideales del socialismo y el comunismo, como apuntara el mismo Trotsky en su obra “La Revolución Traicionada” y la Humanidad esta vez Sí que no los absolverá…

    Les pido disculpas por lo extenso del comentario.

    Gracias!

  • el 22 mayo, 2013 a las 7:19 am
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    El proletariado en el poder hasta ahora ha sido solo una utopia. Porque aqui en Cuba para nada gobierna el pueblo, el que diga esto sinceramente esta muy equivocado, por muchas explicaciones que se den esto se sabe cuando se ha vivido en Cuba, un pais que por mas de 40 annos no tuvo el chance siquiera la posibilidad de decidir si cambiar o no a su presidente, de momento, ese chance todavia no ha aparecido porque este es un pais donde los “ciudadanos” no votan por su presidente. La unica forma de que el pueblo elija que camino seguir y contenga la mayor inclusion de estos(si, porque pensar que en Cuba todos son Socialistas es otra mentira mas, y aqui la diferencia de opinion es irrespetada) es mediante instrumentos constitucionales bien definidos, esa es la forma mas cercana a que los ciudadanos decidan sus destinos. Independientemente de las cosas ocurridas en Venezuela, este es uno de los casos mas cercano donde decide la mayoria y se impone lo que esta lgalmente estipulado, y como mediante la constitucion se pueden llevar adelante cambios tanto sociales como politicos. Lo que las personas no parecen entender es que los instrumentos tienen que existir, tanto para nuestros iguales como para nuestros contrarios. Chavez hizo profundos cambios politicos en venezuela usando la constitucion como instrumento. Esto en nuestra querida islita no existe, hace mucho que las leyes a los comandantes del batallon les importan bastante poco, nos hemos dejado mal-gobernar y no hemos sido duennos de nuestro futuro.

  • el 22 mayo, 2013 a las 5:02 am
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    Sería bueno que los teóricos del cooperativismo analizaran si existía o no un ambiente propicio al desarrollo del cooperativismo en Cuba antes del 13 de marzo de 1968,cuando se declaró la Ofensiva Revolucionaria, y si un hipotético retorno a la economía de aquel punto permitiría un avance hacia la mencionada sociedad cooperativa.

  • el 21 mayo, 2013 a las 6:48 pm
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    Estimado compañero y amigo Pedro, gracias por su respuesta sincera y amable. Siento tener que responder a través de una traducción de Google equipo duro, pero como ustedes saben, mis conocimientos de español están en un nivel muy bajo. Voy a tratar en este pequeño espacio para centrarse en lo que es más importante.

    Si no entendemos el origen de textura del “socialismo de estado”, entonces no tenemos ninguna posibilidad de desarrollar una comprensión de la “auténtica” o “verdadero” socialismo. Por desgracia, no lo reconoce o la dirección de los puntos señalados en mi artículo, pero que salía con sus sentimientos sinceros acerca de Marx.

    Es cierto que Marx y Engels creyeron y defendieron que, bajo el socialismo, el Estado debe poseer todos los bienes productivos. Este “modelo” se ha experimentado en la vida real en una serie de países, entre ellos Cuba.

    Mientras que muchos beneficios se han hecho bajo el socialismo de Estado cubano, se han encontrado serios problemas con él.

    ¿Qué es más importante, creo yo, es nuestro reconocimiento colectivo de que (1) Marx y Engels eran correctos en este punto programático, y (2) que el Estado socialista no necesita y no debería poseer todo lo productivo.

    Por lo tanto, real, auténtico socialismo podría consistir, silencioso estado co-propiedad parcial de la industria y el comercio significativo, mientras que trabajar asociado cooperativo directa propiedad – basado en el Mondragón, la experiencia de los trabajadores de España – podría permitir tanto autogestión de los trabajadores y el descarte del trabajo asalariado.

    Un sistema pluralista también podría eliminar la necesidad de los impuestos como una importante fuente de ingresos del gobierno.

    En el pasado, Pedro, que han avanzado hasta el punto de convertirse, como yo, una cooperativa republicano socialista. Pero parece que detenerse porque no se puede entender que los derechos de propiedad privada son necesarias y progresiva bajo el poder del Estado socialista, con el fin de tener un socialista viable, república democrática.

    Usted ha sido incapaz, por lo tanto, ofrecer los camaradas del Partido Comunista de Cuba (PCC) en una alternativa viable al modelo socialista de Estado.

    Siendo este el caso, los compañero están recurriendo al método chino de “capitalismo absoluto en manos del Estado autocrático.” Esto, por supuesto, de que no es tu culpa, pero su insistencia objurate sobre la infalibilidad de Karl Marx casi ha destruido su capacidad a pensar “fuera de la caja”, y contribuir a su desarrollo programático más revolucionario.

    Lo que necesitamos ahora, creo yo, es una persona honesta, discusión de principios sobre lo que constituye auténtico socialismo viable, en cualquier país que sea, especialmente en Cuba y los Estados Unidos. Abrazo, Grady

  • el 21 mayo, 2013 a las 4:00 pm
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    A mi modesta opinion, ambos tienen parte de razon, pero una vez que el “proletariado”toma el gobierno este deja de ser proletariado para convertirse en los nuevos dueños de los medios de produccion.El proletariado (del latín proles, linaje o descendencia) es el término utilizado para designar a los trabajadores o clase obrera que carece de propiedades y medios de producción por lo que, para subsistir, se ve obligada a vender su fuerza de trabajo a la burguesía, propietaria de los medios de produccion. En el campo socialista y en cuba tambien y sin dudar de las buenas intenciones, ese “proletariado”en el poder se intoxica con los “nectares del poder”, dejan de ser trabajadores manuales y/o intelectuales y se van alejando paulatinamente de sus principios basicos populares para dar lugar al nacimiento de una nueva burguesia cuya seguridad les hara tomar decisiones que los alejen del verdadero proletariado, como se vio en la europa oriental y como estamos viendo surgir en cuba. Las cooperativas independientes no lograron sacar a yugoeslavia del fracaso sino que mas bien les permitio a los cooperativistas disfrutar de una tajada de la economia sin soñar siquiera en llegar a gobernar al pais completo. yo no soy filosofo como ustedes, pero estudie marxismo y lo vi funcionar en la union sovietica, polonia y cuba.

  • el 21 mayo, 2013 a las 10:49 am
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    Querido amigo Grady, las ideas de Marx evolucionaron mucho después de la Comuna de París y de sus intercambios con los anarquistas. Su obra cumbre, el capital, es una critica del sistema de trabajo asalariado del capitalismo. En varios artículos y escritos posteriores dedica espacios a las nueva forma de producción que sucederá al sistema capitalista, la que él vio en las cooperativas independientes que formaban los propios trabajadores. Ver el marxismo estáticamente, sin su desarrollo no ayuda a su mejor comprensión. Marx era un humanista, un pluralista, un demócrata convencido partidario de la abolición del trabajo asalariado y él no tiene la culpa de que sus ideas hayan sido absolutizadas, dogmatizadas y sacadas de contexto por el estalinismo que en su práctica, nada tuvo que ver con las esencias humanistas del socialismo marxista. L respondo porque le aprecio sinceramente. Un abrazo, Pedro Campos

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