Sobre la restricción del visado B2 por los EUA a los cubanos

Por Osmel Ramírez Álvarez

Foto: Obed Aguirre

HAVANA TIMES – El gobierno de los EUA restringió las visas B2 que otorgaba a los cubanos para viajar por motivos de turismo, familiares y compras, de cinco años a solo tres meses.

Lo cual, lógicamente, ha sido recibido con desagrado por las personas que viajan a ese país o aspiran hacerlo. Igualmente ha despertado muchas dudas sobre si es una medida que ayuda o perjudica al pueblo cubano.

Oficialmente se haya argumentado que se trata de un “alineamiento de reciprocidad” y que no es exclusivo con Cuba. Pero en verdad la política de EUA y la de Cuba no tiene por qué estar alineadas y de hecho no lo están, partiendo de los propios intereses.

El Gobierno de Cuba busca del poderoso vecino, que paradójicamente considera enemigo, una fuente de financiamiento ante la incapacidad del sistema de producir riquezas, evitando a toda costa que afecte su sistema político. Y de hecho las remesas constituyen la segunda o tercera fuente de ingresos, con más de 3 mil millones de dólares al año.

Los EUA, por su lado, persiguen apoyar la democracia en Cuba, con apertura capitalista. No solo por solidaridad y altruismo, también para brindar renovadas oportunidades de negocios a sus empresas y garantizar la estabilidad política en la región. Objetivos igualmente comprensibles desde su perspectiva.

Aunque los intereses de los dos gobiernos están encontrados, con la oposición dentro y fuera de la isla hay mucha coincidencia política. Así que, ignorando si existe otro tipo de visado que escude a la oposición cubana de esta medida general, cabe preguntarse si podría ser afectada la oposición en su capacidad de movimiento hacia los EUA.

Que Cuba otorgue visas a los estadounidenses por apenas dos meses es razonable, porque solo desean recaudar más dólares por trámites consulares. Y para un gobierno en crisis todo centavo cuenta.

Pero no es así en el caso contrario, con los cubanos que viajan a los EUA. El dinero que pagan por un visado en la embajada proviene en la mayoría de los casos de remesas recibidas desde los propios EUA. 

Es cierto que la medida puede causar algún daño en la economía cubana, principalmente a las empresas militares sancionadas que dominan un 70% de la economía y se nutren principalmente de los capitales que vienen del norte por diversas vías. Pero si el impacto es general, podría hacer más daño que bien al pueblo y especialmente a la lucha por la democracia en Cuba.

Por ejemplo, hace pocos días Henry Constantín, un periodista independiente camagüeyano del medio digital “La hora de Cuba”, publicó en Facebook que ya no estaba “regulado”, tras casi dos años imposibilitado de viajar como castigo del régimen por sus ideas democráticas. En pocas horas le dio tiempo comprar un pasaje para Miami y participar en un evento sobre la libertad de expresión y violaciones de DDHH al que había sido invitado. Aunque no lo comentó, seguramente pudo conseguirlo porque tenía una visa de cinco años desde antes.

Muy diferente el sonado caso de Rafael Serrano, un flamante antiestadounidense, enemigo de la democracia y simpatizante con la continuidad del sistema autoritario. Él, como muchos de los comunistas, tiene a sus vástagos en el extranjero. Y según parece logró obtener una visa por cinco años con la que visita libremente “al imperio” que tanto crítica y odia.

Tal vez sea el mismo caso de muchos artistas famosos que con el intercambio cultural tienen puerta abierta. ¿Será acaso que usan el visado B2? ¿O será otro? De ser otro carecería de sentido la restricción a los familiares y cuentapropistas, y que los artistas famosos mantengan sus privilegios.

De estos últimos, algunos simpatizan con el sistema y son comunistas al “estilo Maradona”, forrados de dólares. Otros posan públicamente de “apolíticos” para poder nadar en las dos aguas. Y el justo dinero que ganan en los EUA lo gastan aquí en Cuba, como “yumas” en los hoteles de lujo, restaurantes y cabarets de los militares. Gozando del privilegio de viajar y hacer negocios con su talento en los EUA, en medio de la distención. Y por conservarlo, la mayoría de estos evade el tema político.

Por supuesto que no podemos exigir ni reclamar nada en absoluto a los EUA. Cada país es libre de tomar las medidas consulares que consideren convenientes y digno es reconocer en el caso de Estados Unidos, que es el país que más apoya la causa de la democracia en Cuba. Además, es el hogar de acogida de la inmensa mayoría de nuestros migrantes.

Pero esta medida no parece en verdad ser positiva para los cubanos. De momento eleva los costos del viaje por las limitaciones de los servicios consulares en la Habana, que obliga a realizarlos las gestiones en terceros países y afecta a muchos al verse obligados a hacerlo con mayor regularidad. Igualmente, los mercaderes cuentapropistas perderán las facilidades de la visa de cinco años para sus negocios.

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.

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2 thoughts on “Sobre la restricción del visado B2 por los EUA a los cubanos

  • Cierto. Estamos en el medio. Al final la gente solo está dispuesta a hacer sacrificios si ve una luz al final del túnel, pero aún no se ve ni el túnel. Y esta medida todavía no le veo nada positivo, espero verlo pronto.

  • Es el jueguito de nunca acabar…aquí en Cuba hacen…, ellos hacen…y al final seguimos en lo mismo…el pueblo, ese el monigote de los unos y los otros

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