Respuesta al editorial del New York Times

“Poner fin al embargo estadounidense contra Cuba”

Por Clive Rudd Fernández

El Capitólio de La Habana. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Me sorprendí al leer el editorial del New York Times del 11 de octubre de 2014, no por el asunto tratado, sino por los argumentos pobres y poco convincentes presentados. Cubano al fin, que ha vivido en el exilio en Europa por más de 20 años, este tema está en mis pensamientos con frecuencia.

El embargo comercial de Estados Unidos contra Cuba, impuesto desde el 19 de octubre de 1960, debe ser flexibilizado por Barack Obama al realizar “un importante cambio de política [que] podría producir un éxito importante en la política exterior”.

Este argumento aparece en el primer párrafo del artículo con un mensaje implícito a Barack Obama instándolo a realizar un importante cambio de política con respecto a las relaciones con el Gobierno cubano, y con esto mejorará su grado de popularidad.

Ahí fue donde yo no podía creer lo que estaba leyendo. “Eliminar totalmente el embargo requerirá la aprobación del Congreso. Pero la Casa Blanca podría hacer mucho más por su cuenta”. Así que el artículo crítico no pide a Estados Unidos modificar la ley; la intención es ir por el camino menos democrático: el Presidente con sus poderes ejecutivos debe realizar algunos cambios de política para socavar el embargo de forma tal, que podría convertirlo en algo irrelevante, y el objetivo: ¡un punto político a favor del presidente!

Unos párrafos más abajo se lee: “La generación que apoya firmemente el embargo está muriendo. Los jóvenes cubano-americanos tienen puntos de vista totalmente diferentes”. Así que, me pregunto, ¿por qué la necesidad de pasar por alto la ruta democrática?

El editorial sigue y afirma que “una economía devastada ha obligado [al gobierno interno] a Cuba a realizar reformas” y “con el paso de las décadas, se hizo evidente para muchos políticos norteamericanos que el embargo era un completo fracaso”. Ambas declaraciones son claramente contradictorias.

El embargo comercial afecta a la economía cubana hasta el punto de ser una “economía devastada” por lo que “ha obligado a la Isla a realizar reformas”, ¿y en el mismo texto se dice que el embargo no funciona? Como dice un proverbio popular inglés: “Usted no puede tener su propio pastel y comérselo (también)”.

Otra contradicción evidente es que el editor declara que “por primera vez en más de 50 años, cambiar la política en Estados Unidos y en Cuba hace que sea factible restablecer relaciones diplomáticas formales y desmantelar el absurdo embargo”. Así que el hecho de que Alan Gross haya sido encarcelado injustamente en Cuba por casi cinco años, y que “el gobierno autoritario todavía acose y detenga a los disidentes” ¿no es un punto de conflicto?

Puerta de la antigua muralla de La Habana. Foto: Juan Suarez

Después de brindar escasos elementos contra el embargo el editorial va al plan de implementación. Se trata de un manual para el Presidente sobre cómo ejecutar los cambios en la política:

“En primer lugar, la Administración de Obama debe eliminar a Cuba de la lista del Departamento de Estado de países que patrocinan a organizaciones terroristas” y “Cuba fue incluida en esta lista en 1982 por apoyar a grupos terroristas en América Latina, lo cual ya no hace.”

“¿Qué ya no hace?” ¿Cómo diablos puede la junta editorial del NYT hacer una declaración como esta? Por lo menos la mayoría de las organizaciones de derechos humanos en Europa y en EE.UU. no creen eso. Cuba es una sociedad cerrada, en la cual el gobierno persigue y encarcela al periodismo de investigación; Por lo tanto, podríamos decir que una afirmación como esta, por lo menos, está infundada. Además de todo eso, el Gobierno cubano ha dejado constancia en los últimos años de su apoyo a Bashar al Assad en Siria, Hamas en Gaza y varias personas en el poder en Irán.

Igualmente, el artículo afirma “que también podría ayudar a las empresas estadounidenses interesadas en el desarrollo de la red de telecomunicaciones de la Isla, pero que se mantienen cautelosos de los riesgos legales y políticos”.

Esta afirmación ignora por completo lo que Bloomberg Business Week publicó en abril de 2009 la “Administración [estadounidense] dejaría que los ciudadanos de su país y proveedores establecidos de la red de telecomunicaciones de esa nación paguen la instalación de los cables de fibra óptica y las unidades de comunicación satelital que conecten a EE.UU. y a Cuba. Ese gobierno también certificará a esas empresas para proporcionen servicios de telefonía celular en Cuba, y permitir que los proveedores de servicio satelital radial y televisivo hagan negocios en la Isla”. Esto fue hace más de cinco años, pero, al parecer, el Gobierno de Castro no está interesado en perder su monopolio sobre las telecomunicaciones cubanas, así que la respuesta del Gobierno cubano fue: “gracias, pero no”.

Después de todos los argumentos fallidos el trabajo concluye con la misma idea que comenzó. “Teniendo en cuenta las muchas crisis en todo el mundo, la Casa Blanca puede querer evitar un cambio importante en la política cubana.” Así que, señor Presidente, no pierda esta oportunidad de una victoria política, siga adelante y suba sus ratings de popularidad.

Dejando completamente a un lado el argumento de lo beneficioso o no que puede ser el embargo para Estados Unidos y sus contribuyentes, ya es un fiasco de la editorial, que también muestra una peligrosa amnesia histórica. ¿No me creen? Pues pregúntenle al presidente Clinton o a Carter lo que pasó cuando trataron de anotar en este frente en particular y verá lo rápido que una ganancia política que parecía fácil se convirtió en un caos rotundo.
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Foto de portada: Caridad

34 thoughts on “Respuesta al editorial del New York Times

  • Un ejemplo pedestre: imagina que somos vecinos y yo te odio y te envidio tanto tu casa grande y linda y tu prosperidad que me da por: difamar de ti todo el tiempo, alentar a otros a que se conviertan en tus enemigos y también hablen mal de ti, mandar a mis hijos y a cuanto delincuente hay en el barrio a que te roben las frutas de tus árboles y rompan los cristales de tus ventanas, inducir a que violen y golpeen a tus hijos y siempre que puedo te pincho las gomas de tus autos. Y luego, sin dejar de hacer nada de esto, voy a rogarte que me prestes dinero!!!

  • Llegaron los zombies a Havana Times!

  • Sólo a un estúpido megalomaníaco como Fidel Castro se le ocurre “fajarse con el cocinero”. Si en su puñetera vida hubiese tenido el más mínimo aprecio por su pueblo, se habría pegado un tiro hace rato. Pero lo peor, lo peor de verdad, es la indignidad de gente como Ud. que aplaudió y babeó lo mismo cuando ese miserable y vulgar individuo vociferaba: “no nos importa el bloqueo”, como aplaude y babea cuando escribe sus seniles arengas mendigando que USA se lo levante.

  • Creo que lo que más le molesta al autor de este trabajo, más aún que el hecho aparente de la contradicción del editorial, es que un importante periódico se pronuncie a favor de quitar el bloqueo. Dejando (esto es casi imposible) la política de lado por un momento, lo cierto es que el bloqueo a quien más afecta es al pueblo cubano. La revolución ha demostrado que, bloqueo o no bloqueo, puede sobrevivir. Los que defienden el bloqueo desde una perspectiva política, como una util herramienta para eliminar el régimen, olvidan, o no les interesa, la tragedia humana que pudieran causar. Creo que todo cubano con verguenza, sin importar su ideología política, debiera estar a favor de que eliminaran el bloqueo, pero por desgracia no es así. Muchos ven en el bloqueo y en la disidencia un negocio, otros están podridos de odio.

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