¿Qué va a pasar con el mercado cambiario de Díaz Canel?

Los cubanos pasan mucho tiempo haciendo colas para comprar cualquier cosa. Foto: 14ymedio

Por Elías Amor Bravo (14ymedio)

HAVANA TIMES – Es difícil dar respuesta a esta cuestión. Con el dólar en el mercado informal por encima de los 130 pesos, y subiendo, los cubanos ven con preocupación cómo el acceso a la divisa que permite comprar productos y servicios de primera necesidad, que no están accesibles en moneda nacional, se hace cada vez más complicado. Y para frenar estos temores, el ministerio de economía y planificación ha decidido publicar en su página web una nota que dicen que es “explicativa” pero que viene a confirmar lo despistados que andan los dirigentes de la economía cubana en todas estas cuestiones. 

Si se permite introducir una salvedad desde el primer momento, la nota informativa dice que “el mercado cambiario es el espacio donde se compran y venden divisas lo que permite conectar la moneda nacional y las monedas extranjeras” y bien, aquí ya se produce el primer error “técnico” al afirmar que el mercado es un espacio. 

No es verdad. La ciencia económica dice lo contrario. No es un espacio físico, es otra cosa distinta. Asociar el mercado a una referencia espacial e incluso temporal es banalizar un instrumento que opera para que millones de decisiones de los agentes económicos, expresadas en términos de oferta y demanda para todos los productos y servicios, alcancen un equilibrio simultáneo que deje a todo el mundo en una mejor posición. Y no hace falta para ello, “espacio físico” alguno.

Después el precio de equilibrio de este mercado, algo distinto al precio de la malanga o del ñame, que establece la relación de cambio entre las distintas divisas y la moneda nacional, depende como en cualquier mercado, de la posición de la oferta y la demanda de divisas. Como señala la nota del ministerio, en este mercado, “los oferentes de divisas son: empresas exportadoras, visitantes extranjeros, receptores de remesas y otros agentes que reciben divisas; mientras que los demandantes son: agentes de la economía que tienen necesidad de importar, viajar al extranjero o que requieren divisas para otros fines”. A mi ciertamente no me salen las cuentas, ¿de verdad cree el ministerio que esos son los únicos oferentes y demandantes de divisa? Se quedan cortos y se dejan a más del 80% de los operadores. En este mercado, si la demanda es superior a la oferta, el tipo de cambio de la moneda nacional caerá, y viceversa.

Pero realmente, el mercado cambiario es mucho más que eso, y los comunistas cubanos no parecen tener clara en su nota citada, el verdadero significado del tipo de cambio, que no es otra cosa que el factor que establece una relación entre el valor de la economía nacional y el de otras economías extranjeras. En la nota se habla de la conexión de los agentes productivos con el exterior, tanto para sus necesidades de insumos mediante la importación, como para la venta de sus producciones a través de la exportación. Pero hay mucho más en esa relación entre la oferta interna y externa que estas cuestiones mercantiles, y no tenerlas en cuenta es otro gran error. Por ejemplo, el acceso a los mercados financieros y de capitales es una cuestión de primera relevancia y no aparece en la nota por ningún sitio.

La recomendación, por tanto, es que más que atender a la oferta y demanda, se tiene que prestar atención a una serie de variables e indicadores que influyen en la determinación y evolución de esos precios relativos que son los tipos de cambio. Y para ello, se diseña una política cambiaria que debe estar relacionada, y al mismo tiempo, servir al logro del resto de los objetivos de la política económica nacional. La cuestión es ¿sabe alguien cuáles son esos objetivos y qué se pretende conseguir? Mal vamos.

Hay pocas cosas ciertas en la nota del ministerio, pero una de ellas, quizás la más evidente, es reconocer que el mercado y su tasa de cambio ejercen una influyen en todos los precios de la economía. Pero es que esa influencia es mucho más que eso, y como se está viendo en Cuba, su mayor incidencia en los precios es en la inflación, que se ve empujada al alza, de forma injusta, en función de ese acceso a las divisas, por distintos sectores de la población. 

Pero, a su vez, la inflación creciente deteriora el tipo de cambio, por lo tanto, la interdependencia entre ambas supone un peligro para el logro de la estabilidad de la tasa de cambio y controlar las presiones inflacionarias, ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Mientras que los comunistas cubanos tratan de encontrar la respuesta, se concluye que cuando un mercado cambiario es ineficiente y no funciona correctamente, genera distorsiones que impiden cumplir los objetivos mencionados anteriormente, limitando las capacidades productivas, de crecimiento económico y de desarrollo del país. Que se pongan a trabajar cuanto antes.

En cuanto al acceso legal o ilegal del que habla la nota informativa, de los agentes económicos a las divisas, ofreciendo seguridad, confianza y transparencia, hay una clara apuesta por poner fin al único mercado que ha funcionado desde la entrada en vigor de la tarea ordenamiento (y por ende, el mercado cambiario) que es el informal, que empezó a dar sus servicios cambiarios, nada más dejar de hacerlo el Banco Central, los bancos, las cadecas y las oficinas de los aeropuertos. La agresión al mercado informal es una amenaza real que puede suponer una eventual represión de las personas que se dedican a estas actividades, lo que no sólo sería injusto, sino también ineficiente. ¿Quién va a vender dólares en Cuba?

La nota insiste en la necesidad de crear y desarrollar un mercado cambiario oficial para la economía cubana, pero esto es contraproducente, ya que no parece necesario recordar a los dirigentes castristas que este mercado ya existe, se definió con un tipo de cambio oficial fijo de 1X24 y entró en vigor el 1 de enero de 2021 con el comienzo de la tarea ordenamiento (era una de las medidas incluidas) por lo tanto, volver a crear lo ya creado es una doble vuelta sin sentido que debería traducirse en la realidad, que no es otra que asumir el fracaso del primer lanzamiento y anunciar este segundo, que por la pinta que tiene, no parece que vaya a acabar bien. Por lo pronto, el régimen empieza a funcionar solo con una tasa de cambio, que dicen que está “económicamente fundamentada” pero tan solo para las operaciones cambiarias en una sola de las direcciones la compra de divisas. La venta, ni está ni se le espera.

La nota atribuye al mercado cambiario dos funciones que, a estas alturas, parecen quimera. La primera es conseguir que la moneda nacional permita acceder a todos los bienes y servicios de la economía, y para ello, que se elimine la dolarización. Difícil cuestión mientras el propio régimen siga dando apoyo y aliento a las tiendas que venden en MLC. El ministro declaró en la asamblea que el 70% de la circulación monetaria del país se mueve en pesos cubanos, en tanto que el 30% restante lo hacía en MLC. Volver a posiciones de estabilidad desde estos niveles puede ser mucho más complicado de lo que parece. La dolarización y las tiendas en MLC suponen un negocio para el régimen que, difícilmente, van a cambiar.

La segunda función es garantizar el equilibrio macroeconómico. Esto es de lo poco sensato que se contiene en la nota informativa, pero mucho nos tememos que es bastante impracticable. La nota dice que se tiene que avanzar en la reducción del déficit fiscal y de la emisión monetaria. Perfecto, ¿Qué les impide a los comunistas bajar el déficit del 11% del PIB alcanzado en 2021, más del doble del que había en 2019? No hay gasto del COVID-19 que justifique una expansión del gasto de esta magnitud, cuyo objetivo, como se ha visto, ha sido sostener el crecimiento del PIB un 1,3% en el sector presupuestado, mientras que las actividades productivas permanecían inertes. 

La nota también se refiere a otras funciones, como un supuesto redimensionamiento del sector estatal a partir de una mayor eficiencia y eficacia del gasto público; el control de los salarios sin respaldo productivo, de las utilidades excesivas y de los pagos a privados, entre otros factores. Cuesta creer que el mercado cambiario pueda servir para todo esto, pero si lo dicen, que lo hagan, porque es necesario poner orden cuanto antes en una economía que no funciona.

Concluye señalando que el objetivo final debería ser constituir un mercado cambiario para toda la economía con una tasa de cambio única que garantice la conexión con las divisas desde la moneda nacional. En realidad este escenario, descrito en estos términos, no se ha presentado en Cuba de forma estable, desde 1959. Antes de esa fecha, conviene recordar que dólar y peso cubano estaban en la paridad, es decir, se cotizaban al mismo valor. El mismo régimen que arrancó en 1959, que sigue en el poder en 2022, se pretende enfrentar a este asunto. Y reconocen que la instrumentación del mercado cambiario es solo una parte pequeña “de un andamiaje mucho mayor, donde ninguna medida aislada traerá por sí sola resultados satisfactorios”. Totalmente de acuerdo. Una vez más, la letra parece bien escrita, pero luego, como en tantas otras veces, la música desafina. Una lástima. El mercado cambiario será otro problema en no muy largo tiempo.

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