Problemas en el paraíso: Cuba 2019

Por Chris Vázquez

HAVANA TIMES – En octubre, Inversiones Ceiba (Ceiba Investments) se convirtió en el primer fondo centrado en Cuba en cotizar en la Bolsa de Valores de Londres, recaudando 39 millones de dólares en su primer día de operaciones. Lanzada en 2001, Ceiba es el inversionista extranjero dominante en los activos inmobiliarios cubanos, gestionando una carpeta enfocada principalmente en los sectores inmobiliarios comerciales de la economía, así como los relacionados con el turismo.

Ceiba tiene participaciones en cuatro hoteles y varios edificios de oficinas desde La Habana hasta Varadero, y tiene planificado expandirse utilizando el dinero que recaudó al salir a la bolsa. Con un valor actual de casi $ 180 millones de dólares, el fondo también tiene pensado construir un nuevo hotel -de 400 habitaciones- en Trinidad, una ciudad en el centro de Cuba -en la provincia de Santi Spíritus- que está creciendo en popularidad como destino turístico.

Esas inversiones llegan en un momento muy necesario para la Isla, dada la implosión económica de Venezuela, su aliado más importante, del cual Cuba ha recibido petróleo subsidiado a cambio de servicios de salud y de seguridad.

Foto: Ceiba Investments Cuba

Hasta hace poco, el segundo mayor receptor de servicios médicos cubanos era Brasil. A mediado de noviembre pasado Cuba decidió retirar a aproximadamente 8 mil 500 profesionales de la Salud que eran empleados por el Programa Máis Médicos, de Brasil, luego de que el presidente electo del gigante suramericano, Jair Bolsonaro, acusara a Cuba de tratar a sus médicos como esclavos al quedarse con alrededor del 70 por ciento de sus salarios y no permitir que sus familias viajen con ellos. Según se informa, el cierre de dicho programa costará a la economía cubana de 400 a 500 millones de dólares, que es más que los ingresos anuales que se reciben de las exportaciones de azúcar.

Para sumar más cosas a sus aflicciones, Cuba también importa casi el 80 por ciento de sus alimentos, entre otros productos, y el país lucha por cumplir con sus obligaciones de deuda, debido a su falta de acceso a divisas o a créditos como resultado del bloqueo estadounidense.

Un intento de poner un curita en este tema es el actual sistema de dos monedas cubanas, por el cual los ciudadanos estadounidenses que viajan a la Isla cambian sus dólares por pesos convertibles cubanos (CUC) a una tasa de uno por uno, y pagan un 10 por ciento de impuesto, encima de eso abonan una comisión de un 3 por ciento, pero eso no es ni aquí ni allá.

No es ningún secreto que la economía estatal cubana está batallando, con un crecimiento económico que llegó en 2017 a un pírrico 1,8 por ciento, según las cifras ofrecidas por el Gobierno. En noviembre, el pronóstico de crecimiento económico oficial para 2018 también se redujo de un dos por ciento a solo un uno por ciento para el año. Súmele a eso las decepcionantes producciones de azúcar y las débiles exportaciones que caracterizaron al 2018, y los problemas solo empeoran para el país.

Pero quizás en lo que deberíamos centrarnos es en la solución propuesta por Cuba para remediar sus problemas económicos: la inversión extranjera. En la nueva Constitución, que se llevará a votación este 24 de febrero, la nación mejora su necesidad de inversión extranjera de un término “secundario” a “importante”.

Miguel Díaz Canel con Vladimir Putín durante la visita del presidente cubano a Moscú en noviembre del 2018. Foto: cubadebate.cu

De hecho, poco después de aparecer en las Naciones Unidas, en Nueva York, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel realizó su primera gira internacional al otro lado del mundo, firmando acuerdos comerciales y reavivando los lazos con aliados políticos actuales y anteriores como son Rusia, Vietnam, China y Corea del Norte, quizás él se percató de lo grave de la situación  en Venezuela.

La OPI de Ceiba es indicativa del interés de la inversión extranjera en Cuba. Otro indicador similar fue la 36 Feria Internacional de Comercio de La Habana, que tuvo lugar en la Zona de Desarrollo Especial del Mariel, apenas una semana después de que Ceiba se hiciera pública.

La feria es el intento anual de Cuba de atraer a países, empresas e inversionistas foráneos para hacer negocios allí. El año pasado, los proyectos de inversión propuestos por Cuba generaron una gran cantidad de interes del exterior. Sin embargo, un país cuya presencia en la feria fue insignificante, fue Estados Unidos. Dado el contexto político en casa, menos de diez empresas de los Estados Unidos instalaron puestos, una participación desalentadora en comparación con las docenas que estuvieron en 2015.

Si bien es cierto que los Estados Unidos y Cuba han logrado algún progreso conjunto en los campos de la seguridad, la medicina, la agricultura y los viajes, las empresas estadounidenses que no forman parte de estas industrias simplemente no están interesadas. Trump ha apretado algunos de los tornillos que Obama aflojó con respecto al embargo estadounidense contra Cuba, una reliquia de la Guerra Fría que todavía existe hoy en día.

Muchos jóvenes cubanos, cubanoamericanos y estadounidenses, que no son de ascendencia cubana, están de acuerdo en que desde hace mucho tiempo el bloqueo dejó de cumplir su propósito y que las políticas de aislamiento solo sirven para dañar a los ciudadanos de ambas naciones. También me siento en este campo, pero a menudo he dicho que las medidas tomadas por Trump son, en gran medida, insignificantes, y lo que realmente preocupa a las personas y a las empresas es el mensaje implícito detrás del cambio de política general del compromiso hacia el aislamiento.

Si bien Cuba tiende a ser polarizadora y política en muchos aspectos, levantar el embargo es una de las pocas áreas en la política de identidad moderna de los Estados Unidos de América en la que realmente estamos viendo algo bipartidismo, ¿quién lo hubiera pensado? Lo he mencionado antes y lo diré nuevamente: no soy un partidario del embargo, porque en este punto todo lo que hace, más que nada, es servir en gran medida como portavoz y chivo expiatorio para que el Gobierno cubano lo culpe de sus deficiencias.

Foto: Rolando Chow Riviera

Además, se ha demostrado que el compromiso entre los Estados Unidos y Cuba beneficia al pueblo cubano de una manera tangible, ya que los anfitriones cubanos de Airbnb ganan más de treinta veces el salario promedio mensual de un trabajador del sector estatal cubano, cuando las relaciones entre ambas naciones florecieron.

Los números no mienten, y eso es solo un ejemplo. En cualquier caso, el punto es que debemos poner énfasis en ser objetivos al evaluar cómo una política determinada daña al grupo de personas a las que afecta (en este caso, a los cubanos) si ayudar a ese grupo es el objetivo como tal.

Dicho esto, no puedo dejar que el Gobierno cubano se libere tan fácilmente. Sí, el embargo es desastroso para la economía cubana, pero parece que Cuba también instituye su propio bloqueo contra su pueblo.

Verán, el Gobierno cubano ha estimado que cada año necesita aproximadamente $ 2 mil millones de dólares en inversión extranjera para mantener un nivel saludable de crecimiento económico (con cifras reales que suman dramáticamente mucho menos), pero varias organizaciones como Havana Consulting Group estiman que casi $ 2.5 mil millones de dólares se van del país cada año a través de compradores cubanos que viajan a lugares como Guyana y Puerto Príncipe, en Haití, para adquirir productos baratos y luego revenderlos en la Isla.

Permítanme desglosarles esto: el sector privado en Cuba es muy pequeño, está compuesto por cerca de 600 mil licencias para trabajadores por cuenta propia (algunos poseen más de una). Hace casi exactamente un año, el Gobierno cubano congeló la emisión de licencias comerciales privadas hasta que pudieron llegar a un aumento de las regulaciones para los dueños de negocios. Esas regulaciones fueron publicadas en julio y entraron en vigencia oficialmente el pasado 7 de diciembre, aunque hubo algunos ajustes de última hora.

Originalmente, las regulaciones tendrían licencias comerciales limitadas a una sola por persona y una capacidad limitada de asientos en restaurantes de hasta 50 sillas por restaurante, entre otras restricciones. Los ajustes de último minuto eliminaron esos límites, pero las nuevas restricciones aún perjudican a los empresarios cubanos y obstaculizan el crecimiento del sector privado en el país.

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que las nuevas medidas están dirigidas fundamentalmente para evitar la acumulación de riqueza y de propiedades por parte de los dueños de negocios. El Gobierno cubano no quiere empresas privadas en Cuba, pero sabe que están condenados sin ellas.

El Estado comenzó a permitir a las empresas privadas en el 2010, después de despedir a casi medio millón de trabajadores en un intento por suplantar las infladas nóminas estatales. Fue solo después de que se creara el sector privado, que el Gobierno comenzó a depender de sus ingresos fiscales para mantenerse a flote. Cuba quedó atrapada en un apuro paradójico, al darse cuenta de que necesitaba el capitalismo para mantener su sistema socialista.

Este es tan solo un elemento que hace que Cuba sea la distopía hacia atrás que es, en la que los ingenieros manejan taxis y las personas tienen mayor acceso a la atención médica gratuita y a la educación que a los desodorantes y al papel higiénico. Eso puede sonar como un humor crudo, pero es la realidad que enfrenta la población.

La raíz del problema es la siguiente: el Estado compite con el sector privado. Puede que usted se esté preguntando ahora mismo cómo el Estado puede siquiera tener una oportunidad, y la respuesta es que controlan los mercados mayoristas, dado el monopolio que tienen sobre las importaciones y exportaciones. Al sector privado se le permite hacer negocios, pero está limitado debido a que no tiene acceso a las materias primas.

Muchos miles de Cubanos estan viajando a Guyana, Haiti y la Zona Libre de Panamá para hacer sus compras que no se puede realizar en Cuba.

El resultado, como mencioné anteriormente, es que miles de millones de dólares salen del país con compradores y empresarios cubanos que adquieren materias primas en el extranjero y las traen de vuelta a Cuba para su reventa. Otros países, más recientemente Panamá, han aprovechado eso al hacer que sea muy fácil para los cubanos reasignar sus dólares fuera de Cuba y hacia sus mercados.

Durante décadas, el Gobierno cubano ha supervisado y, hasta cierto punto, ha patrocinado la salida de capital humano y financiero de la Isla hacia el extranjero. Cuba invierte en su gente al invertir en su educación y su salud. Pero siempre he dicho, y seguiré diciendo, que no tiene sentido ser la población más alfabetizada, capacitada y saludable, si tus habilidades y educación no se transfieren a la estabilidad financiera y tu calidad de vida sigue siendo perpetuamente pobre: ​​los frutos de la Revolución están podridos.

Nunca he conocido a un cubano o a un cubano-americano que no se sienta orgulloso de llamarse cubano, yo incluido. Si Cuba demuestra que valora el capital humano que crea, al permitir que su gente invierta en sí misma y en sus negocios en la Isla, pocos se irían y la nación florecería.

Si pusieran a disposición de los cubanos los proyectos para los cuales buscan inversión extranjera, tal vez podrían dejar de depender de países y compañías extranjeras para su sustento. El mayor activo de Cuba es el pueblo cubano. El ingenio y la ética de trabajo corren en su sangre. No están siendo valorados por su Gobierno, y como resultado Cuba está sangrando.
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Un comentario sobre “Problemas en el paraíso: Cuba 2019

  • El final de este post sintetiza la triste situación de Cuba. Al gobierno no le interesa que Cuba florezca, sino mantener sus privilegios sobre el pueblo para ser los únicos beneficiados económicamente, aunque dudo que esa práctica enfermiza de poder pueda realmente hacerle bien a alguien.

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