Presos políticos

Ilustración: Confidencial

Por Gioconda Belli (Confidencial)     

Pasan los días.

Veinticuatro horas repetidas.

¿Tendrán reloj los presos?

¿Les habrán dejado guardar en sus muñecas

un registro del tiempo?

¿O acaso viven una noche sin día

un día sin noche?

Pienso en el privilegio de mi ventana,

de mi teléfono despertador,

los mensajes que me avisan de citas

y obligaciones.

No imagino el tiempo convertido

en un cosmos oscuro.

¿Será el hambre puntual

o tan desenfrenado

que ya tampoco ayuda a llevar cuenta del tiempo?

Un criminal preso

pensará en su crimen;

el encarcelado por amar

¿maldice su amor?

Yo siento la piedra de la injusticia

como un peso en el pecho.

A veces me cuesta respirar,

a mí que estoy libre.

Cuando estoy sola

un libro puede acompañarme

como una multitud

ellos sólo tienen la compañía

de sus recuerdos.

Veinte y cuatro horas

con la infancia,

los rostros de sus hijos,

de la esposa o el esposo,

los sonidos apagados de lo que fuera

su vida cotidiana,

la lluvia en el jardín

el ladrido de sus perros

¿Quién tocará las trompetas

que rompan los muros?

¿Quién quebrará los cristales

del silencio?

Tendremos que soplar vientos

que acareen gritos.

Robarnos las llaves.

Doblar los barrotes.

Atravesar la oscura impaciencia,

la cárcel del miedo.

—–

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