¿Por qué apoyo a Fernando Ravsberg?

Haroldo Dilla Alfonso

Fernando Ravsberg
Fernando Ravsberg

HAVANA TIMES — Fernando Ravsberg escapa a las clasificaciones, lo cual siempre atrae la atención, pero no es exactamente una virtud. Por ejemplo, en sus miradas a la sociedad cubana ha percibido signos moleculares de inquietud sin prestar atención jamás a las ruidosas protestas de la oposición, ni a como son reprimidas.

Ha sido, en ocasiones, tremendamente condescendiente con los actos más aberrantes del gobierno cubano. Pero también ha logrado ser un crítico incisivo de determinadas situaciones.

Es por esto último por lo que una jerarca de la UPEC ha cargado contra él -que estaba defendiendo a un joven periodista holguinero despedido de su empleo en un periódico local- y lo ha amenazado con la expulsión del país dada su condición legal de extranjero.

A pesar de tener con él muchas más discrepancias que puntos de contactos -confieso que no es el tipo de persona con la que disfrutaría tomarme un café- creo que Ravsberg merece todo -y de todos- el apoyo.

En primer lugar, porque estamos en presencia de un acto represivo, y siempre el agredido merece solidaridad. Y está siendo agredido por lo peor de de la farándula política cubana. Un empleado de Ramiro Valdés denominado Iroel Sánchez la ha cargado contra él y ha prestado su blog para que un engendro moralmente despreciable -Darío Machado- lo ataque despiadadamente.

Y cuando estas criaturas lo hacen, es porque alguien así lo indicó, pues sería ingenuo sospechar en ellas alguna capacidad de iniciativa política. Hacen lo que le dijeron, o al menos lo que oyeron cuando estaban cerca del capitán.

No creo que lo hayan oído de esa otra criatura del zoológico castrista que se denomina Aixa Hevia y que funge como directiva de la UPEC. La UPEC es una organización absolutamente subordinada al aparato ideológico del PCC, que al mismo tiempo lo ha estado siempre a los departamentos de contrainteligencia de los cuerpos armados.

Con la UPEC  no se juega. Se puede jugar con la UNEAC, pues los intelectuales casi siempre son propensos a intercambiar vocación pública por pequeños privilegios, y reprimirlos cuesta caro. Pero un periodista con un mínimo de autonomía es tremendamente peligroso, y reprimirlos no cuesta tan caro. Por eso es presumible que la Sra. Hevia también oyó en algún lugar que Ravsberg estaba molestando.

Lo que el ataque contra Ravsberg muestra es que el sistema es tan débil, tan frágil ideológicamente -particularmente tras el establecimiento de relaciones con EEUU y el agravamiento de la siempre grave economía- que se revuelve contra sí mismo.

Termina mordiendo y devorando a aquellas personas con las que pudiera convivir, e incluso aprovechar para darse a sí mismo una ducha de tolerancia. Cosa para la que Ravsberg -como OnCuba, Progreso Semanal, Temas, la Joven Cuba y todo el espectro de críticos consentidos- servirían eficientemente y a un costo muy bajo.

Si esta razón no fuera suficiente, hay otra: la Sra Hevia está echando mano a un tipo de argumento retrógrado, desvergonzado, sencillamente inaceptable: la xenofobia. Pues está amenazando al periodista uruguayo con la deportación –“aparecen llamados, escribe, en los espacios digitales a que saquen del país a alguien que constantemente se mimetiza como un camaleón”- y ello es absolutamente incompatible con el futuro democrático que queremos para nuestro país.

La amenaza de la UPEC coloca al gobierno cubano en una situación moral vituperable, a la altura de lo peor de la derecha internacional.

Repito: no hay mucho que agradecer a Ravsberg. Ni los opositores encarcelados y reprimidos, ni los emigrados despojados de derechos, ni siquiera los críticos consentidos más audaces que imaginan en voz alta algo de república y pluralismo, tienen mucho que reconocer a Ravsberg. Pero a pesar de ello, y posiblemente por ello, hay que elevar la voz para denunciar la injusticia contra el otro y desfragmentar las tribunas. El sectarismo nos está aniquilando, y el castrismo lo sabe y lo usa.

Hay que apoyar a Ravsberg, para que no suceda, como advertía Niemoller, que cuando me lleven a mí no quede nadie para protestar.

28 thoughts on “¿Por qué apoyo a Fernando Ravsberg?

  • El caso Ravsberg demuestra claramente la ausencia de libertad de expresión en Cuba como toda dictadura socialista estalinista, incluso para los simpatizantes de la dictadura. Aixa no es una funcionaria extremista que odia a che Fernandito, ella está aplicando el manual de la mordaza aplicable a todo el que se pase de la ralla. Me pregunto si Fernando alguna vez levantara la mirada de la anécdota y hablará del tema de fondo.

  • La era de ordeno y mando no ha terminado, ni mucho menos, si así fuera, no hubiera dictadura en Cuba; y Ravsberg no estaría pasando por esto, lo que pasa es que la tecnología no cree en “ordeno y mando”; y se les ha ido de las manos.

  • Todo se sabe, pero no gracias a que la tiranía esté acuerdo en que se sepa, ni mucho menos a que lo publique; de ahí el miedo cerval a las nuevas tecnología y a internet. Yo creo que el caso de Ravsberg es solo uno más de una larguísima lista, que lo demuestra de primera mano. La situación sigue siendo la misma en cuanto a la posición retrógrada y represora de la dictadura, solo que se les va yendo de las manos el monopolio de la información. Y eso no es -repito- ni porque ellos quieran, ni porque hayan cambiado, sencillamente, no lo han podido evitar.

  • Se lo traduzco al “cubano” José Darío: años atrás podían expulsar al periodista que ha dado pie a toda esta controversia alrededor de FR y pocos se enteraban, y menos aún sacaban la cara por él. Hoy ha cambiado mucho la situación y sobre todo los medios de comunicación. Todo se sabe en cuestión de minutos y la gente opina en un sentido u otro y los debates se expanden como pólvora. ¿Quiere ejemplos?: Los casos de Esteban Morales y Robertico Carcassés…para empezar…

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