¿Podría el modelo cubano conducirnos a la prosperidad?

Osmel Ramírez Álvarez

Productor de arroz en Cienfuegos. Foto: granma.cu

HAVANA TIMES — No pude evitar la analogía con un dicho popular cubano al meditar sobre la expectativa de dar un salto económico para el 2030, mientras leía la sección Acuse de Recibo del periódico Juventud Rebelde, el pasado 19 de mayo. Narra la solución ante una queja de un campesino arrocero por impagos de sus ventas al Estado, atrasados por periodos ridículamente largos. ¡Y así quieren levantar este país para esa fecha!  Al paso que van y con el sistema disfuncional que tienen, ni en el año 30 del siglo 22.

Según el diario, solo ante la queja mediática aparecieron soluciones, que no se dieron de manera espontánea. Yusbel Valera Mesa, de Campechuela, es el productor que se quejó pero es muy común sufrir atrasos de meses (y hasta años) para cobrar el pago por una cosecha vendida al Estado.

En mi cooperativa es normal y siempre se dice “estamos trabajando por solucionar ese problema”, no solo en la base, sino al propio nivel central. Pero llevan 58 años “trabajando en ello” y esto sigue sin funcionar. ¿Será acaso que no sirve? Otra frase risible a estas alturas del campeonato es: “se están produciendo tantos miles de toneladas, pero aún no satisfacemos la demanda de la población”.

Dígame usted, con solo 10 millones de habitantes en un país con capacidad agrícola para alimentar sobradamente a más de 100 millones de personas; ¿qué sucedería si la Revolución hubiese heredado del capitalismo una capital como Ciudad de México, con casi el doble de la población cubana? La cola para comprar tortillas fuesen de un kilómetro de largo y el Paseo de la Reforma lo cruzaba un niño sin problema alguno en horario pico de tráfico.

La doctrina redentora de estos “socialistas”, que tras un noble ideal secuestran la soberanía de los pueblos, es como un herbicida: donde caen lo secan todo. Es que sus fórmulas son voluntaristas, burócratas y antinaturales ¡Qué lejos están del verdadero ideal socialista! Veo más socialismo en los países nórdicos y en Canadá, que en cualquier modelo marxista-leninista, de esos que se autotitulaban “socialismo real”. Para mí es solo socialismo radical o seudosocialismo.

No pude evitar tampoco ver la analogía entre la forma de enfrentar el problema de impagos a los arroceros y la causa de los tabaqueros por conseguir un precio justo para el tabaco de tercera. La solución en el caso arrocero y la atención al problema, en nuestro caso, solo aparece por la denuncia mediática. Por los canales oficiales nada fluye ni se pueden esperar soluciones.

Productor de tabaco. Foto: cubadebate.cu

El campesino granmense denunció por Juventud Rebelde; yo por mi parte lo he denunciado en medios digitales alternativos, como Havana Times (La revolución no brinda espacio para combatir las injusticias).

Tras más de cuatro meses de quejarnos y de plasmar acuerdos en reuniones que luego se engavetan, finalmente Cubatabaco viene a la cooperativa a analizar el problema del precio. Pero no van ante la Asamblea campesina, vienen directo a un productor, al que hizo la denuncia mediática, que soy yo mismo en este caso.

Claro que señalé que no es un problema personal, sino de todos los tabaqueros. Pero el precio injusto continúa. Lograr solucionar las injusticias en Cuba es tarea titánica, máxime si quien por ley nos debe defender (la ANAP) reconoce que “defender a los campesinos es nuestra tarea, pero la primera es defender la Revolución”. Fueron las palabras del político que dio la charla ideológica este 17 de mayo en la fiesta por el Día del Campesino. Si hay dicotomía, los intereses de los campesinos pasan al segundo plano; y somos nosotros los que pagamos la ANAP con una cuota altísima impuesta a nuestros ingresos.

Además, defender la Revolución para ellos no es “cambiar todo lo que debe ser cambiado”; esta idea, que no pasa de ser un concepto meramente propagandístico, jamás es aplicada porque puede darse el caso de que sean los mismos que lo enarbolan los que deban ser cambiados. Por eso es todo lo contrario: tratan de mantenerla estática, bajo el concepto errado de que señalar el error y pretender enmendarlo es un acto disidente y contrarrevolucionario.

Y por supuesto que en mi caso debo ser considerado un contrarrevolucionario por querer un precio más justo para el tabaco. Si estuviese robándole al pueblo o dándole charlas políticas manipuladoras-coaccionantes, para hacerlos trabajar por salarios miserables, entonces sí me considerarían un verdadero revolucionario.

Diré como Hatuey: si esos hombres son los verdaderos revolucionarios yo no quiero ser como ellos, ni quiero ir a donde ellos estén. Pero claro que no dejaré de ser socialista, ni de creer en la lucha por un mundo mejor, por el solo hecho de que este ideal tan noble esté siendo mal usado. Si dejáramos de soñar con eso y de luchar para conseguirlo, dejaríamos incluso de ser seres humanos: fue ese espíritu el que nos sacó de las cavernas y nos trajo hasta la era de los rascacielos.

Estos ejemplos no son una excepción: cualquiera que tomemos de la vida cotidiana en Cuba y lo analicemos, nos demuestra fehacientemente que el sistema cubano es inviable. No existe posibilidad de superación bajo el modelo actual.  Sin cambios más profundos, que deben partir de un proceso democratizador de toda la sociedad, no habrá mejoría.

Por supuesto que Raúl quisiera dejar el legado de un país creciendo y desarrollándose, si es que realmente abandona el poder el próximo año: pero ya es imposible. La cucaracha también quisiera sentarse, pero no tiene nalgas. Así es como dice el dicho: ¿con qué cuenta la cucaracha? Querer no basta, debemos hacer lo correcto para conseguir el éxito.

 

 

15 thoughts on “¿Podría el modelo cubano conducirnos a la prosperidad?

  • Lidiar con los problemas diarios de una empresa , aveces te hace mas economista que cualquier teorico

  • Pedro Campos: gracias por tus palabras. Siempre en mis escritos trato de trasmitir esta idea de no mezclar las cosas ni estigmatizar. Se usa mucho este estilo y es muy feo, negativo y dañino para la Nueva Cuba que queremos construir. Ya quieren encasillar en que todo el corrupto es de la izquierda pues si uno o varios políticos de nuestra tendencia actúan mal, todos somos iguales. Mientras los políticos de derecha, que han saqueado Latinoamérica y la dejaron endeudada hasta los dientes en la ola neoliberal y corrupta de los 80-90, no manchan la tendencia, solo a ellos mismos. Muy graciosa la “ley del embudo”, la parte ancha para ellos y la fina para nosotros. No juzgan a todos con la misma regla. Hay gente que falla en cualquier tendencia. Mira que en este diario se desprestigió a la izquierda por los fallos de Dilma, ahora Temer está peor, y queriendo imitar a Maduro para seguir gobernando sin apoyo popular y con el ejército reprimiendo al pueblo, el silencio es total, y nadie desprestigia la derecha: es un problema exclusivo de Temer. ¡Vaya paradoja! Pero yo no les sigo el juego pues tengo mi ética invariable: soy socialista y al socialista mezquino lo critico, igual que critico al de derecha que juega sucio. No practico el contubernio de colores políticos.

  • José Darío: ¿Usted no conoce países donde no haya tenido éxito el modelo capitalista-democracia plutócrata-neoliberal, ese que defiendes como sacrosanta solución absoluta para la humanidad? Dale una mirada a África, Latinoamérica, Asia y Oceanía: ejemplos sobran. Yerras mucho al creer que una pléyade de intentos socialistas infructuosos, precisamente por violar la esencia de lo que podríamos considerar verdaderamente “socialista”, es el fin de la idea como tal. Deseo que vivas lo suficiente, (que seas bien longevo), como para que la realidad social contemporánea te permita rectificar tu craso error. Que dicho sea de paso no es exclusivamente tuyo, abundan los que piensan como tú, confundidos por esta época de tránsito entre civilizaciones y con eventos histórico-sociales muy perturbadores y confusos. Sí amigo, soy de la izquierda, creo en la idea socialista y no la veo discrepante con la democracia; ni siquiera con la economía de mercado. Es más, creo que solo aplicando fórmulas verdaderamente socialistas se puede alcanzar una democracia real; pues bajo la égida del capital, marcando el paso de todo, no es democracia sino plutocracia. Claro que si eres cubano ello te deslumbra porque vienes de un régimen despótico; y como es despótico de izquierda, aborreces todo lo que huele a izquierda sin detenerte a meditar; y llegas a adorar la plutocracia como fórmula salvadora. Es un triste fenómeno psicosocial entre muchos cubanos, fruto de las circunstancias caóticas que nos tocó vivir, y espero sea superado.

  • Osmel es un raro ejemplar “cubensis” de hombre de campo y lúcido analista y polemista. Por encima de nuestras diferencias, me quito el sombrero ante él…

  • En verdad, hay un esfuerzo combinado por los “revolucionarios, leales y nacionalistas ” para “salvar los logros y reivindicar la fama del socialismo “.Yo ,liberal convencido, los entiendo es como los antiguos propietarios luchaban contra sus atracadores, que en nombre del Capital los despojaron de sus esfuerzos. O como los creyentes en la republica,lucharon por su permanecía, con los arreglos pertinentes. Pero eso, que es humano.no cambiara mi punto de vista. En Cuba hay un regimen comunista, fruto de las ideas marxista, como Stalin era el heredero de Lenin, Oráculo de marx…..si usted quiere ver otra cosa, ese es su derecho. Yo no puedo negar las atrocidades del capitalismo naciente, ni las trampas de los poderosos para burlar la voluntad popular. Esas son cosas que pasan el Liberalismo y hay que tratar de superarla sin tratar de eludir las culpabilidades. El punto es ,senor Campos en que el liberalismo es progresivo, tiene cura. El socialismo totalitario,es incurable. La única solución al socialismo nacido con Marx, es apegarse al capitalismo y la democracia y esperar a ver que trae el futuro…..

  • Lo que no funciona, no funcionó ni funcionará no puede lograr la prosperidad.

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