Parece pero no es

Osmel Ramírez Álvarez

Talia Gonzalez del programa "Lo que Cuba dice"
Talia Gonzalez del programa “Cuba Dice”

HAVANA TIMES — Una vez por semana Granma, el periódico más importante del país, publica en dos páginas las cartas de lectores que se quejan de problemas cotidianos. En el mismo sitio, la redacción da su opinión y el organismo estatal implicado tramita la respuesta.

En el Noticiero Estelar de la televisión, de vez en cuando, Talía González y otros periodistas hacen un espacio de crítica social llamado Cuba Dice. Junto a las críticas se exponen siempre datos ponderativos de la obra de la Revolución en ese sector y se trata de culpar del mal funcionamiento a las personas, no al sistema.

Se han abierto espacios radiales y televisivos en las provincias y municipios en los que el pueblo critica y los dirigentes justifican. Los humoristas ya pueden hacer sus chistes con crítica social y los músicos difunden con cierta libertad canciones que podrían considerarse como de protesta al sistema o a la situación que vive el país.

Antes, por cualquier desliz, te desaparecían de la escena y recibías el castigo apropiado, ahora no. Buena fe, un dueto exitoso, ha triunfado con temas picantes, de crítica aguda, y son hasta invitados a actos oficiales. Nelson Gudín y Luis Silva, destacados humoristas, hacen lo mismo y no han perdido sus espacios televisivos.

A cada rato salen a la calle parodias hechas en casa, criticando temas sensibles como las misiones de los médicos y el salario; ¡y todo el mundo lo puede ver por el famoso “paquete semanal”! Cada vez más se escucha a la gente hablar en la calle sin tanto miedo. Unos abiertamente y otros todavía bajando la voz cuando la opinión es más comprometedora.

Podemos entonces llegar a una conclusión: en Cuba ya se puede criticar.

Foto: Juan Suárez
Foto: Juan Suárez

Fidel, el líder supremo, era más drástico con la “batalla ideológica” y no creía en la diversidad de criterio, sino en la misión de los revolucionarios de convencer a todos, “hombre a hombre”, de su verdad. Según sus propias palabras, imitaba en esto a la Iglesia, porque así había sobrevivido dos milenios.

Raúl, no sé si por pensar diferente o forzado por una realidad distinta, ha sido más tolerante. Ha mandado abiertamente a que la gente opine y a que el Estado no se meta en las relaciones entre las personas. Sea por agudeza intelectual o por casualidad, lo cierto es que descubrió que “la crítica” no era tan peligrosa como su hermano pensaba.

Lo importante para mantener el statu quo no es lo que el pueblo diga, sino lo que se atreva a “hacer”. El control social es tan efectivo que paraliza a los inconformes, aun siendo mayoría. El resultado: mucha gente atreviéndose a criticar, pero pocos a hacer.

Es cierto que hay una oposición: la disidencia interna y las organizaciones de exiliados. Pero casi nadie los conoce. El monopolio mediático del Estado y la censura política del sistema impiden que divulguen sus ideas y proyectos dentro del país. Pero existen vías alternativas y prácticamente no se utilizan.

Como el financiamiento y la divulgación vienen de afuera, dirigen su propaganda más hacia el público exterior que hacia adentro. Terminan también enfocando sus programas políticos de igual forma. De esta manera no es difícil que el Gobierno los tilde de mercenarios y que la gente termine creyéndoles.

Voces diferentes se abren paso, pero el peso del enfoque exterior es dominante, incluso para los más decididos. Una política seria y viable en Cuba debe apoyarse en el exterior, claro está, pero ha de ser fiel a lo que la mayoría desea y necesita. Descifrarlo lleva estudio, análisis y altruismo.

Bread and cookie seller.
Bread and cookie seller.  Foto: Juan Suárez

El cubano actual, (el prototipo), no quiere meterse en política. Lo ve infructuoso. Unos por miedo, otros por conveniencia y la mayoría por individualismo y falta de sentido cívico. Quieren emigrar o levantar un negocito aquí mismo o acomodarse con el Estado y “chupar un poco de la teta” mientras dure. Te lo dicen sin reparo: “Vivir lo mío, porque esto no lo arregla nadie”.

Pero hay una realidad superior: criticar no basta, necesitamos hacer, para poder cambiar.

En nuestro pueblo hay que sembrar civismo y confianza en sí mismo. Creer que esta cuasi-apertura a la libertad de opinión es el inicio de un pronto respeto por parte del Gobierno a ese derecho humano elemental, es de tontos. Son señuelos para distraer a los más entusiastas mientras tratan de recobrar fuerzas. Aspiran a “apretar la tuerca” nuevamente, como se dice en buen cubano.

Se critica, se critica y se critica. ¡Hasta Raúl critica! –Pero poco o nada se hace por una solución a nuestros problemas, que ha de partir de la necesidad de transformar nuestro sistema hacia una democracia.

Sí, parece que hay un buen plan para sacar el país adelante; parece que hay más libertad para opinar; parece que podremos llegar a tener voz. Sí, muchos parece…: sin embargo yo pienso que parece, pero no es.

14 thoughts on “Parece pero no es

  • Gusan@, me ha rematado de la risa. Yo, aunque más nunca la vea pasar, tampoco, jajajaaa!!!!!

  • Pues ni pasando tres meses en la carcel de mujeres me dejo aplastar por RC

  • Bobo, primero me cuesta trabajo llamarte así, aquí donde vivo ese epíteto es muy despectivo, aunque me gusta la analogía con el famoso cómic. Créeme que lo que sucede ahora es gran cosa en materia de poder criticar, tú vivías aquí y lo sabes bien. Mi reflexión está en creer o no que sea el preámbulo de una apertura real de respeto a ese derecho humano elemental, la libertad de expresión. Esta gente está atascada en el canje de derechos: para garantizar algunos (salud, educación) debemos renunciar a otros, muy básicos (derechos políticos, libertad de expresión). Es una locura y la defienden con ahínco. Me cuesta trabajo creer que alguien haga semejante cosa por el bien, por fe ciega. Soy muy respetuoso, pero me parece cinismo.
    La felicidad radica esencialmente en una sabia aceptación de la realidad.

  • Marlene, coincidimos en todo lo que comentas. Cuando digo que atribuyen a las personas y no al sistema las razones de los problemas que describen, es lo mismo que tu metáfora. Dicho sea de paso, me gustó. Sobre la oposición, creo lo mismo y estoy consciente de que padezco tanta desinformación como la mayoría aquí dentro. Pero reitero, no es imposible más divulgación alternativa dentro del país y con quien más hay que trabajar es con el pueblo (70% en Cuba). Hallo lógico lo del financiamiento y la cobertura externa, solo creo que se puede hacer más por ir a la base.

  • Marlén y Bobo:

    Una vez más: Aquí no estoy diciendo cómo deberían ser las cosas, sino cómo las acabo de ver allí en Cuba. Dense una vuelta por la tierra y contrasten sus propias experiencias con las mías. Va y así llegamos a algún lugar..

  • Yo pienso que la política fue, es y será una reverenda m…., meretriz al servicio de grupos de poder, lo misno en Cuba, en USA que en Burundi. Osmel, tu te has puesto a analizar que opciones políticas tiene el cubano?; si bien la del gobierno actual está caducada, desfasada en tiempo y espacio (por más que traten de reinventarla), las opciones que ofrecen los diferentes grupos opositores (tal vez salvo alguna honrosa excepción) no son mejores, todos puestos para la “cogioca” y la repartidera de cargos. El cubano de a pie (en un elevado porciento) ha pasado tantas necesidades durante tantos años, amén de ser engañado y manipulado, que ya no confía en nada ni nadie, cada vez situa más por delante de todo el posible bienestar suyo y de su familia (gracias a Dios), sin confiar en los gobernantes que tenemos ni en los que vendrán, es por eso que emigra (no para desde “afuera” desgañitarse reclamando y aupando a los grupos del exilio, sino para vivir, dar un futuro a su familia y ayudar a los que se quedaron en Cuba), los que se quedan (por cualquier razón) intentan sobrevivir y cualquier estrategia es válida para llevar un plato de comida a la mesa cada dia.

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