Para que no se diga que en Cuba no se hace nada por el Hip Hop

Por Amrit

HAVANA TIMES, 27 agosto — Acaba de terminar la séptima edición del Simposio de Rap, con sedes en la Casa de la Cultura de Plaza y el cine Riviera.

A estas alturas la mayoría no lo sabe (y los que lo saben, no cuentan), pero el simposio es la secuela oficial de lo que fue el Festival de Rap de Alamar, producido por Grupo Uno, un evento que abarrotaba el anfiteatro entre los años  1996 y 2000, antes de que la Asociación Hermanos Saíz interviniera para “hacerse cargo” de él.

El procedimiento consistió en la gradual disolución del festival, entre el encartonamiento que sucedió a lo que era una fiesta espontánea y un repentino cambio de fecha que sin duda debió desorientar bastante a los seguidores del evento.

He visto emplear esta táctica en la TV cuando se quiere desaparecer un programa como ocurrió con “24 por segundo.” un espacio sobre cine conducido por el crítico Enrique Colina.  Con una verdadera maniobra de malabarista, lo cambiaron tantas veces de horario que era casi imposible seguirle el rastro y muy pocos notaron su desaparición.

Del mismo modo este evento de rap con otro nombre y en otro lugar, cumple eficazmente la función de omitir la historia.

Auspiciado por la Agencia Cubana de Rap, el simposio ofrece talleres, conferencias y conciertos, pero desafortunadamente, mis complicaciones hicieron que sólo pudiera asistir al último concierto, así que no hablaré de los que me comentaron sino de lo que yo misma vi.

El cine Riviera, ubicado en plena calle 23 (el corazón del Vedado) no se llenó por completo, a pesar de que había un equipo afuera donde sonaban contagiosos temas de rap cubano y foráneos y los acordes atraían a la juventud capitalina.

En el escenario, el diseño de luces no era muy novedoso aunque digno, en la enorme pantalla el spot que anunciaba la séptima edición del Simposio aparecía una y otra vez.  Esto resultaba tan monótono que no era posible mirarlo más que por pocos segundos y pensé que se había puesto muy poco empeño en esta opción para enriquecer el espectáculo.

Cuando salieron los bailadores de rap, no estoy segura pero tuve la sensación de que entre los equipos de referencia y el turntable, tenían muy poca libertad para desplegar su danza, y que esto limitaba la exhibición.

El primer rapero, un joven santiaguero que mezclaba el discurso del rap con el cadencioso reggae, despertó con su carisma enseguida la complicidad del público y fue un promisorio comienzo.  Sin embargo la generalidad del concierto adoleció de temas profundos y sobreabundó en las fanfarronadas que tanto abaratan el rap.

Tampoco el dúo Ruta 11, de Alamar aportó mucho conceptualmente.  Sólo el atractivo de su música, una fusión de rap y rythm and blues y la voz de Alejandro, inusual en el contexto de rap y con grandes posibilidades.

Dos excepciones fueron: David d´ Omni, que invitaba en sus temas a desafiar las barreras institucionales y sociales, a no conspirar con ninguna manipulación política y a reconocer que la verdadera trascendencia no está en el cuerpo humano del hombre.

Y Brebaje Man, (Etián), también de Alamar, que presentaba su último disco y cerró el espectáculo.  Consiguió una instantánea colaboración del público y su propuesta apunta a derribar ciertos clichés (como una visión más plural de lo que es, por ejemplo, la Policía Nacional Revolucionaria).  Condujo el final de la noche con una gracia y potencia auténticas.

Pero la despedida me dejó cierta tristeza.  Pensé en que al séptimo año de este evento los recursos técnicos empleados eran mínimos y lo que realmente dio vida y fuerza al espectáculo eran los artistas y el público.  Un público agradecido y vehemente que hizo posible el Festival de rap, La Capital de la Moña, Puños Arriba…

Entonces, a once años de la expropiación del festival, cuando se le dijo a Grupo Uno que el evento excedía sus recursos y que por eso la institución se hacía cargo de él, ¿qué han puesto? Control, y claro, un poquito más (ellos sí tienen los recursos) para que no se diga que en Cuba no se hace nada por el Hip Hop.

6 thoughts on “Para que no se diga que en Cuba no se hace nada por el Hip Hop

  • Siento haber dado la impresión de que vinculo Puños Arriba con las instituciones, lo que quise decir es que los eventos de rap que han existido y existen en Cuba se sustentan del público amante del Hip Hop, un público que se recicla con nuevas generaciones y da pruebas de que ama y que necesita el Hip Hop, es el público quien realmente hace posible esos espacios y quien puede defenderlos. Michel, gracias por tu comentario y por las revistas y el disco.
    Saludos, Amrit

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