Para cuando venga o aparezca la vacuna

Por Aurelio Pedroso  (Progreso Semanal)

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – Y en el momento de su arribo, sea china, rusa o local, que a nosotros los cubanos siempre nos gusta sorprender, a tal punto que fuentes confiables aseguran que las primeras pruebas con voluntarios serán este 24 de agosto, tendremos que preguntarnos si sabremos organizar la cola o fila en el muy esperado acto de inmunización.

Científicos cubanos han avanzado en su elaboración y ya se ha informado sobre la inscripción del primer ensayo vacunal, que comenzará en agosto. El presidente Miguel Díaz-Canel ha dicho recientemente que “aunque haya vacunas de otros países, nosotros necesitamos la nuestra para tener soberanía”.

Un deber de candidatos y de organizadores es asumir con mayor énfasis el orden para recibirla, porque si aplicamos estos inoperantes métodos del pollo o el papel sanitario, por ejemplo, estaremos expuestos a nuevas contaminadoras o desorganizadas colas en la mayoría de los casos.

Y, por supuesto, al azote de revendedores, coleros y acaparadores capaces de vender en el mercado negro la codiciada vacuna, muy a pesar de que pueden salir en la edición nocturna del NTV.

Nada nuevo ni exagerado esto último. Cuando, como suele ocurrir con la vacunación gratuita en Cuba, se extendió por toda la Isla aquella vacuna antigripal, no tardó mucho en viajar hacia los familiares residentes en cualquier rincón de este mundo. Con estos ojos vi cinco de ellas tomar camino de la cercana Tampa para llegar luego a su destino.

El doctor Durán lo ha dicho por lo claro y repetidas veces, que hasta finales de año o principios del entrante no estaría disponible a nivel internacional, pero como la vida es como es, y las prisas cubanas, rusas, chinas y gringas por obtenerla son tan apremiantes, tal vez la tengamos en breve.

Falta que le hace a esta humanidad el antídoto del virus. Al parecer, más cercano que el necesitado para el VIH Sida, con su impresionante factura de muertes y que no acaba de aparecer en laboratorio alguno.

Y cuando venga, por descontado que el Ministerio de Salud Pública sabrá cómo distribuirla para todos y sin grandes aglomeraciones de gentes. Probablemente, con prioridad para niños y ancianos, con esmerado control en policlínicos y consultorios del médico de la familia.

Después de culminada la tragedia, como reza un slogan oficial, “a ir por más”, a la búsqueda de otra vacuna, la anti-cola, que será completamente autóctona, con la intervención principal de economistas y políticos capaces y competentes de revertir la crisis que nos hemos ganado y también que nos ha impuesto el imperio para entonces levantar nuestra economía y bienestar en una de las tareas más trascendentales y vitales en la historia de la Revolución.

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