Ortega avanza mientras la oposición nicaragüense se estanca

Foto por Babette Plana

Por Circles Robinson

HAVANA TIMES – La farsa electoral terminó en Nicaragua y, aparentemente, el régimen familiar de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ha “salido con la suya” con su descarado fraude. Mientras que vislumbran una mayor riqueza y un futuro ilimitado en el poder, la oposición sigue sumida en un mezquino divisionismo.

Esta situación ha dejado a la población en general impotente, con pocas opciones prinicipales.

La primera es aguantar y callar, hacer lo que sea necesario para sobrevivir. Para la mayoría eso quiere decir mantener el silencio y un perfil muy bajo, por temor a represalias.

Para aquellos que ocupan puestos en el sector público o dependen de las dádivas del gobierno, también puede significar aplaudir, movilizar o acusar en el momento indicado, algo que sus homólogos cubanos se han visto obligados a hacer durante muchos años.

La mayoría de quienes se atrevan a criticar, denunciar u oponerse, tarde o temprano se enfrentarán a las tres opciones comunes a los disidentes en todas las dictaduras pasadas y presentes: la cárcel, la muerte o el exilio.

Tal como se pinta actualmente, 2022 será conocido como el año del éxodo, para aquellos que puedan reunir suficiente dinero para irse a las fronteras. Esos exiliados trabajarán duro para enviar remesas de regreso a casa para mantener a flote a sus familias en medio de las dificultades económicas presentes y futuros.

Mientras tanto, la mayoría de los empresarios han optado por el silencio, a pesar de la detención arbitraria de varios de sus compañeros. Una parte de esta élite adinerada probablemente tratará de hacer un trato con Ortega para poder seguir ganando dinero. Si bien es posible que Nicaragua nunca regrese al apogeo anterior a 2018 de la “alianza Gobierno-empresas”, las compañías aún pueden ser rentables.

Para los ejecutivos, tanto nicaragüenses como extranjeros, asociados con las explotadoras zonas francas, las empresas mineras y otras corporaciones exportadoras, operar bajo una dictadura puede ser a su favor.

Esta garantiza la continuación de los bajos salarios y sofoca la organización laboral. No tienen que enfrentar reclamos por mejores condiciones y los derechos de los trabajadores a ser compensados ​​por lesiones o malos tratos. Igualmente, es poco probable que conseguir y mantener trabajadores sea un problema: si la supervivencia y el mantenimiento de un empleo es la única prioridad, la gente soportará lo que sea.

Bajo el panorama actual los presos políticos parecen condenados

A medida que el número de presos políticos sigue aumentando diariamente, la maquinaria de acusaciones fabricadas no para, así como las espantosas condiciones carcelarias se mantienen. Como mencioné en un comentario en septiembre de este año, el panorama para estos presos es desolador.

El régimen Ortega-Murillo ha hecho oídos sordos al clamor unificado de la Iglesia Católica, las organizaciones internacionales de derechos humanos y otros organismos y los exiliados nicaragüenses en todas partes para liberar a los prisioneros. Desafortunadamente, en la actualidad parece que ninguna sanción o amenaza de sanción hará que reconsideren sus crueles tácticas.

Es muy probable que los más de 170+ encarcelados políticos que existen actualmente, y los que vendrán, se enfrenten a largos años de cárcel. Probablemente algunos mueran en prisión, otros verán como se afectará su salud física y mental de manera temporal o de por vida. Asimismo, sus familias enfrentarán un sufrimiento constante.

Es posible que, en algún momento, a través de la mediación internacional, los rehenes seleccionados puedan exiliarse como única opción. Ese fue el desenlace en 2011 para los presos políticos cubanos de la llamada Primavera Negra del 2003. Sin embargo, antes de que eso ocurriera, los opositores cubanos habían pasado casi una década en prisión.

¿Se acabó el juego? Una oposición unida es todavía una esperanza lejana

Sin tener a la vista un camino inmediato para el cambio, algunos en la oposición esperan un giro de los acontecimientos en 2 o 3 años. Sin embargo, si se mantienen las condiciones actuales, lo más probable es que las organizaciones internacionales se centren después en las elecciones de 2026, muy similar a lo que sucedió después del fraude de 2016. Si eso sucede, la oposición interna, muchos de los cuales estarán en la cárcel o en el exilio, verán sus opciones más débiles que nunca.

Sigo creyendo que el juego aún no ha terminado, pero la posibilidad de un trayecto muy largo por delante se debe tener en consideración. Sin un impulso claro, dedicado y desinteresado por la unidad por parte de la oposición en el exilio, la dinastía familiar puede durar décadas.

Sostengo que el único tema que debería estar sobre la mesa de la oposición es: “Nicaragua sin dictaduras”. El resto de las diferencias políticas que separan actualmente a las facciones de la oposición son superfluos, una pérdida de tiempo valioso.

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