¿Nos reconciliamos?

Haroldo Dilla Alfonso*

El Terminal 2 del Aeropuerto Jose Martí donde llegan los vuelos de Miami. Photo: Caridad

HAVANA TIMES, 14 feb — En días pasados tuve el privilegio de ser invitado a participar en un taller en Santo Domingo sobre el tema de las reconciliaciones nacionales. Y donde obviamente se intercambiaron algunas ideas sobre la que debe tener lugar en Cuba en algún momento, me imagino, de este siglo.

Fue una reunión de personas muy diversas —géneros, edades, razas, residencias, oficios— aunque todas ellas localizables en esa franja soft que anhela el cambio, pero sin disrupciones fatales, aun cuando tengan sustanciales variaciones a la hora de definir en qué sentido y cómo hacerlo.

Fue en realidad un encuentro emotivo e inteligente y hay que agradecer este esfuerzo a sus organizadores: la Fundación Friedrich Ebert y el Baruch College de la CUNY.

Para mí fue muy importante porque me obligó a pesar en un tema por el que nunca he sentido una especial inclinación. Probablemente porque no pertenezco a la respetable franja de personas que lloran sus destierros y siempre mantienen un foco sentimental sobre el lugar en que nacieron.

Y creo que es así porque he tenido que estar mucho tiempo fuera de mi patria de nacimiento, a veces por muy largos períodos (este último por largos doce años y sigue) y he aprendido a adoptar nuevas patrias. Y andar en ellas ligado a las mismas causas que me siguen atando a Cuba.

Un amigo de un amigo decía que su patria era allí donde estaba su laptop. Es una afirmación ríspida, excesivamente dura, pero de cualquier manera creo que por ahí, en buen dominicano, anda la vaina.

Hay que definir lo que queremos

Pero volviendo al tema, creo que sobre el asunto de la reconciliación pueden producirse graves equívocos, incluso provenientes de las mejores intenciones. Y en consecuencia es saludable definir claramente qué queremos decir con un término tan cargado de emotividades.

Photo: Caridad

En un plano que llamaría sistémico, siempre desde mi punto de vista, la reconciliación no puede significar regresar a una Cuba prerrevolucionaria. Una Cuba que en la mente de muchos exiliados se describe como el mejor de los mundos posibles.

Es posible que sí lo fuese para algunos exiliados, pero no creo que haya sido así para la mayoría que aplaudió con entusiasmo la negación revolucionaria de ese estado de cosas.

Pero sí es innegable que de ese pasado habrá que rescatar muchas virtudes que el discurso y la historiografía postrevolucionarios se ha empeñado en reducir a puras escorias pretéritas. Como también habrá que definir qué es lo que hay que conservar de la historia posterior a 1959.

Decisiones que, por supuesto, no pertenecen a las élites de ambos lados del Estrecho de la Florida, ni a sus intelectuales subsidiarios, sino a todos los cubanos, residan dentro o fuera de la Isla.

Reconciliación no puede ser la difuminación de las ideologías en un abrazo político. Seguirán existiendo, por suerte, muchas posiciones ideológicas (políticas, históricas, posicionales) que serán opuestas.
Reglas de juego claras

Pero todas —y sus expresiones políticas— deberán aceptar reglas de juego claras que faciliten procesos democráticos y pluralistas.

La reconciliación no puede omitir a priori ni a los comunistas (los reales), ni a los neoliberales, ni a ninguna fracción política que acepte esas reglas de juego, pues si alguien queda fuera, siempre la reconciliación será débil. Y la democracia resultante será engañosa.

Políticamente, por tanto, la reconciliación no nos hace hermanos, sino simplemente comensales.

Pero si me concentro en el plano más íntimo —que es el que me interesa discutir ahora— la reconciliación tiene que ser, ante todo, el reconocimiento de que cometimos errores, pero que todos lo hicimos creyendo que hacíamos lo mejor; y que hay una vida por delante que hay que abordar sin la impedimenta de las animosidades.

La reconciliación comenzó hace mucho tiempo

Y si es así, hace ya mucho tiempo que la reconciliación comenzó.

Photo: Caridad

Primero con las familias, que a pesar de las presiones políticas nunca rompieron. O que cedieron y congelaron los contactos, pero que los retomaron apenas existió el menor resquicio para hacerlo.

Nuestra cultura caribeña —y en particular nuestra mezcla de andaluces y africanos— es siempre proclive al entendimiento si existe la menor posibilidad de realizarlo. Y a olvidar, pues nuestros corazones no son celdas de largas condenas sentimentales.

Aunque estoy de acuerdo que olvidar no basta, creo que estar dispuesto a hacerlo es haber recorrido buena parte del camino.

El factor externo

Si hoy perdura una franja de separación y resentimientos mayores, ello es debido a la existencia de factores políticos externos que obliteran —cada vez con mayores dificultades— el entendimiento y la reconciliación.

Una primera locación de estos factores está en el exilio/migración y en las políticas gubernamentales americanas.

No me detengo en ellos, pues son perfectamente conocidos: personas profundamente resentidas (con o sin razones justificadas para ello), políticos oportunistas en busca de votos floridanos, ultraderechistas militantes y emprendedores negociantes que han hecho del anticastrismo una veta de oro para prosperar sin trabajar.

El gobierno americano, no importa quién esté al frente de la Casa Blanca, para el cual Cuba es un tema secundario desde todos los puntos de vista, y sobre la cual es más beneficioso mantener el actual bloqueo/embargo que asumir un descongelamiento unilateral, siempre costoso.

La resistencia mayor reside en Cuba

Pero creo que el principal factor que obstruye la reconciliación ya en marcha, reside en Cuba.

No en las bandas de facinerosos que golpean disidentes y apedrean viviendas. Tampoco en los blogueros oficialistas mal pagados (mis mascotas preferidas) que han hecho de la difamación un modo de vida.

Estos personajes son rescoldos políticos en extinción que sirven a la causa más por conveniencia que por convicción, y que no tardarán en pasarse de bando cuando varíen las circunstancias O, mejor dicho, cuando varíe esa circunstancia determinante que es el Estado cubano.

Porque creo que el principal factor que en la actualidad actúa como un atizador del odio entre los cubanos, de la separación y del resentimiento, es el conjunto de políticas represivas y de expropiación de los derechos ciudadanos que practica el Gobierno de la Isla contra todos los cubanos, los de adentro y los de afuera.

Photo: Caridad

Una hipótesis que se me ocurre sobre este tema es que según la “actualización” económica de Raúl Castro se siga moviendo, y aparezcan nuevas necesidades de apoyos —como la que motivó la alianza con la jerarquía católica— el Gobierno cubano pudiera abrir algunas compuertas específicas, por ejemplo, para facilitar las inversiones de los capitalistas cubanoamericanos, o para facilitar los intercambios con la franja más soft de la emigración.

De manera que comenzaremos a observar una dinámica en que la élite cubana comenzará a mover la reconciliación como consigna. Obviamente en el más grotesco espíritu lampedusiano. Pues a la élite cubana le sucede como a Dios en aquel dialogo con Lucifer que imaginó Saramago: no puede vivir sin la amenaza del diablo.

Situación compleja

Me temo que si no reconocemos la complejidad de esta situación, no podremos avanzar en un debate serio sobre el asunto. La sociedad cubana no está representada por las bandas de exaltados que apalean opositores en Cuba o amenazan artistas en Miami.

No es ni quienes planearon y ejecutaron la bomba en el avión de Barbados, ni quienes ordenaron y ejecutaron el hundimiento del remolcador 13 de Marzo.

Hace tiempo esta sociedad se manifiesta en los encuentros de familiares y amigos en los aeropuertos de Miami y de la Habana. Ellos —ruidosos, genuinos, desprejuiciados— son los que marcan el curso de la reconciliación.

Siempre es útil conocer metodologías del acercamiento de los distanciados, de la reunificación y el perdón. A veces los resentimientos son muy profundos y, lo dijo Freud, lo reprimido siempre regresa. Pero no creo que a estas alturas del juego sea esta necesidad la que apremie.

Lo que necesitamos es una acción decidida que obligue al Estado cubano a cesar sus prácticas discriminatorias, divisionistas y represivas contra la totalidad de la nación cubana.

En primer plano, se me ocurre, exigir una normalización migratoria que coloque a nuestro país al mismo nivel de la mayoría de las sociedades contemporáneas, ni más, ni menos.

No es moviendo pequeñas piezas en pequeñas acciones como lograremos cambiar la actual situación. Más importante, en este sentido, que todo lo que hacemos en ese nivel micro de entendimiento es lo que hace nuestra vigorosa sociedad.

O colocamos nuestras acciones y demandas por encima del patíbulo, o terminamos, a pesar de nuestras intenciones, apuntalando al patíbulo.
—–
(*) Publicado originalmente por Cubaencuentro.com


32 thoughts on “¿Nos reconciliamos?

  • el 28 febrero, 2012 a las 2:43 pm
    Permalink

    Errata: que pretendan la desaparición de la entidad “República de Cuba” sin aprobarla en referendo.
    (si no no entiende el comentario posterior, jejejej)

  • el 28 febrero, 2012 a las 2:40 pm
    Permalink

    Arsenio, ya que su formación se lo permite, le pido que piense en la querella de nominalistas y universalistas, que a mi juicio resolvió Abelardo satisfactoriamente. En este caso: ¿qué es un marxista? ¿Alguien que se da a si mismo el nombre de marxista? ¿O alguien que los demás dicen que es?
    Si vamos a excluir, sería demasiado inseguro excluir nombres. Habría que definir claramente que entender por marxista, o más bien cuales postulados, ideas o propuestas no podrá tener el programa de ningún partido, se dé el nombre que se dé. Pues podría suceder que algunos quisieran usar el nombre de marxistas, socialistas, etc., pero para ellos ese concepto estaría despojado de los postulados negativos que hoy sostiene el PCC. Así, sería mucho mejor declarar, más que partidos, la imposibilidad de aprobar leyes que…etc. Aquí tienen algunas que se me ocurren:
    – que pretendan la desaparición de la entidad “República de Cuba” (por que si a los cubanos de mañana les da la venia de unirnos a otro país, ¿no van a poder porque nosotros prohibimos el “anexionismos”)
    – que pretendan restringir u otorgar derechos básados únicamente en la raza, origen nacional, ideología, sexo, religión, etc (a mi no me preocupa que haya un partido de chinos, negros, blancos o blanconazos, lo que me preocupa que se puedan dictar leyes que favorezcan a unos en detrimento de los otros)
    – que pretendan otorgar el poder político, económico, o de cualquier tipo a un grupo, partido, organización sin respetar los fundamentos de la democracia, los cargos electivos, el control y soberanía popular, etc (a mí no me preocupa que haya un partido que se diga marxista que quiera la fundación de cooperativas, autogestión o políticas sociales, lo que me preocupa es que ese o cualquier otro partido o grupo se denomine a sí mismo fuerza superior dirigente de la sociedad y se declare infalible a sí mismo, sin rendir cuentas de sus fracasos e ilegalidades y pidiendo una confianza ciega)

    Creo que podría haber algunas otras características que nunca podríamos permitir de un partido o ley. ¿Alguien aporta alguna otra?

  • el 18 febrero, 2012 a las 7:57 am
    Permalink

    Juan Arsenio, asere, buscate una jeva y desmaya la trova esa que estas fuera de cancha!

  • el 17 febrero, 2012 a las 5:54 pm
    Permalink

    Isidro, en algo tienes razón , no te debí calificar, por lo que me excuso muy sinceramente por eso…la vehemencia, sí, es una cualidad que poseo, pero no exagero ni un ápice cuando hablo de un país destruido, donde ha sido más fácil prostituirse que trabajar, donde hablar en media lengua y escribir mal, expresarse mal y ser abyecto y procaz, es signo de masculinidad, y hasta de identidad, tan destruido que la gente no sabe cómo vestirse, o sentarse a una mesa, medianamente puesta, para comer civilizadamente, tan pseudoeducados, que los que mandan, nos hacen creer que la rumba merece ser un patrimonio cultural nacional , o un mal poeta como Guillen , ostentaba un “poeta nacional”, al estilo de…”maestro de cámara del rey”, un país tan devastado que la vivienda, dejó de ser honorable, para convertirse en covachas donde tres generaciones pueden convivir entre peleas, hambre y malas palabras, tan destruida que la gente prefiere “resolver” o “jinetear” “contrabandear o robar “que ganarse el pan con decoro y decencia. Nos dejan, claro que sí un país devastado…sin lugar a dudas. Sin religión, el camino para relacionarse con Dios de los cubanos recientes, ha sido las prácticas animistas de los antiguos esclavos africanos. En cuanto al talento cubano, no es ni mayor ni menor al de otros pueblos y es parte de la mitología castromarxista, incluso, hacernos creer que somos muy autosuficientes, cuando, en nuestras escuelas y universidades, nuestros estudiantes, ni siquiera, pueden acceder a la tecnología que ahora mueve al mundo.
    No me asusta un partido anexionista, no son demonios, son sólo un modo de pensar…y una opción económica, para un país pequeño que fue azucarero y ahorita, ¿ahorita alguien me dice cuál es la industria primaria de Cuba, que produce, que la distingue en materia económica ?Hoy en cualquier práctica escolar…se produce azúcar, en el laboratorio de ciencias. Pero conste, no soy anexionista, pero puedo ponderar sus argumentos, como puedo hacerlo con un liberal, un demócrata cristiano, un derechista, de centro o de extrema…con los que si ni siquiera platicaría, lo confieso, es con los marxistas, yo si los excluyo, ya vi el terrible daño que pueden hacer, igual para los racistas, por su incivilización.

  • el 17 febrero, 2012 a las 5:32 pm
    Permalink

    No soy ningún asere, y por favor no te dirijas a mi en esos terminos, te pido me ignores,…entre las muchas causas que tuve para huir, están los vulgares”aseres”,los deteste, así es que te hago un llamado a que me respetes, a mi y a mi opinión.

  • el 17 febrero, 2012 a las 9:29 am
    Permalink

    Mira Isidro el problema que yo veo con prohibir a un grupo o partido especifico sin importar la idea que representan es que una vez que comienzas prohibiendo uno entonces terminas prohibiéndolo todo.
    Yo tengo fe en los cubanos. Los que nunca han tenido fe en los cubanos y en el pueblo de Cuba parecen ser aquellos que están en el poder.

  • el 17 febrero, 2012 a las 8:53 am
    Permalink

    Hola, Julio:
    No sé por qué ha levantado tantas ronchas mi comentario sobre anexionismo y racismo. Lo dije más que todo en un tono hipotético, tratando de exponer las tendencias que, a mi juicio, resultarían posiblemente excluibles a largo plazo en el panorama político cubano, tomando en cuenta las eventuales consecuencias que para el país tendría su florecimiento. Pero es apenas una hipótesis y una visión muy personal. Como tu bien señalas, quizás ni buscando con lupa ya encuentres a algún cubano que se decante por una anexión. Y ojalá que tampoco los haya interesados en fundar un partido racial (o peor, racista). La triste experiencia de 1912 debería servir de algo.
    Coincido contigo también en eso de hacer ejercicio de fe. En que cambiaremos y sea para mejor.

  • el 17 febrero, 2012 a las 8:40 am
    Permalink

    Juan Arsenio:
    Como te dije en otro post, tu pasión te ciega al punto de no querer razonar. Tengo posturas diametralmente opuestas a las tuyas, está claro, pero mira que hasta el momento no te he colgado ninguna etiqueta. “Justificador”, me dices. ¿Justificador de qué? Si puedes explícamelo. En todo caso, es mi opinión. Si tú crees que un anexionista es preferible a un comunista, es tu opción, pero no la mía. En lugar de reírte, intenta demostrar con argumentos tu teoría, a ver si convences a alguien. Tampoco dije que sea lo mismo anexionismo que racismo, sino que para mí ambas posiciones, como posibilidades programáticas partidistas, no tienen cabida en nuestro panorama político. Con respecto al racismo, mira lo que pasó en 1912. Un Partido Independiente de Color dio pie a una masacre de negros y mulatos por orden del presidente José Miguel Gómez. Luego, en 1924, y como respuesta a aquellos “negros atrevidos” se fundó un Ku Klux Klan cubano (del que no sé por qué nadie habla al hacer la historia de Cuba), que no prosperó, por suerte. Entre otras cosas, porque no encontró base social y casi todos los políticos del momento se le opusieron. Y fíjate que ninguno era comunista, pues ni se había fundado el partido de Baliño. Lo digo de buena tinta, pues uno de los que hizo resistencia a aquella barbaridad fue mi abuelo paterno, Antonio Estrada Prieto, representante por la Provincia de Pinar del Río a la Cámara por el Partido Conservador. Fíjate bien en su filiación, “conservador”, para que no le vayas a acusar de estalinista. Todo esto está en la prensa de la época.
    En cuanto a que la nación esté destruida, tampoco estoy convencido. No confundas el hecho de que La Habana, u otras ciudades, se caigan a pedazos, y que reine tanta apatía entre los cubanos, con la realidad de que siempre habrá lumbreras entre nuestros compatriotas, de las más diversas tendencias políticas, y que hoy residen en todas partes del mundo, que serán capaces de levantar una nación más próspera. Negar esa posibilidad es no creer en el futuro de la Humanidad.
    Y ya que hablo de nación, ¿qué sentido tiene un partido anexionista que precisamente nos niega esa posibilidad? ¿Que si le temo? Sí, temo y mucho que otro país nos pueda absorber. No quiero que seamos otro Puerto Rico, por muchos oropeles que suponga la venta de nuestra tierra. Gabriel pone el grito en el cielo porque yo pida vetarlos y cree que insulto a los demás cubanos. Pero repito, es mi opción. No se la impongo nadie, pero sí lucharía con todas mis fuerzas contra esa posibilidad. Y sé que no estaría solo.

  • el 17 febrero, 2012 a las 6:40 am
    Permalink

    Isidro, llevo mas de 20 años viviendo en Estados Unidos y no conozco todavía a un cubano anexionista!
    Creo que asumo que cuando hablas de anexionismo te refieres a anexión a Estados Unidos y no a España.

    Los Castros han logrado lo imposible con los Cubanos. Han logrado que los Cubanos busquen sus parentescos viejos a Españoles. Crees que alguien quiera a Cuba ser parte de España de nuevo? :-)
    Esto tampoco lo creo.

    En cuanto a racismo. Creo que el mundo futuro de mas comunicación he intercambio entre diferentes naciones se encargara de esto. La tendencia mundial es que todos estos lastres están desapareciendo!

    Lo que mas aborrezco de la revolución es el exclusivismo, el elitismo, el paternalmente. No ser dueño de mi destino personal o el de mi familia. Siempre esta el big brother a cada minuto eliminando la iniciativa individual. Eliminando la libertad.

    Creo que es bueno confiar en los ciudadanos, es bueno dejar que se auto organizen en cualquier forma que deseen sin restricciones ni paternalismo. Esa libertad es esencial.
    Hay que tener fe.

  • el 17 febrero, 2012 a las 6:32 am
    Permalink

    Juan Arsenio, que aburrido eres asere! ponte pa la cosa que te van a tocar

  • el 17 febrero, 2012 a las 2:33 am
    Permalink

    ¡Un partido anexionista! ¡Si triunfa! ¡y un partido racista!

    Pero Isidro, estás insultando al pueblo de Cuba. Un partido anexionista o racista no tendría las mínimas posibilidades electorales.

    Justamente para evitar que cojan fuerza lo mejor es permitir que se presenten a las elecciones para que todo el mundo vea que su apoyo real entre el pueblo de Cuba es nulo.

    Si no se les dejan, entonces podrán argumentar que tienen mucho apoyo pero que no se puede expresar en la urnas.

  • el 17 febrero, 2012 a las 12:38 am
    Permalink

    Te leo y lo digo con respeto, me da risa… ya el pais ha sido destruido, de que nación hablas, de que país hablas, no tenemos nada, absolutamente nada, lo poco que teníamos, los hermanos Castro, lo han destruido: la riqueza nacional, la propiedad, la familia,… Si se van nos dejan un país devastado, paupérrimo, rebajado y en crisis, moral y material, casi sin posibilidad de sobrevivir. Los Anexionistas, no serán peores que los comunistas, Por qué les temes?…para qué te pregunto, eres un justificador, es reproche, no irrespeto, conste… Y claro, quieres confundirnos, no es lo mismo racismo que anexionismo, …y nadie es tan tonto para creerlo, igual que no es un partido nazi, igual a uno de izquierda, aunque en mis hipérboles apasionadas, los equiparo. Por favor, esa Noria, véndela a otro, …mucho justificas y apologizas.

  • el 16 febrero, 2012 a las 9:43 pm
    Permalink

    Entiendo tu argumento, pero ¿no crees que un partido anexionista, si tirunfa, nos desnuda de nación, mientras que uno racista nos llevaría a una guerra civil? Preguntemos a los judíos qué les parecería Alemania con un partido Nazi renacido en el poder. Una cosa es disentir ideológicamente, algo que por fuerza nos debe consolidar como ente civilizado y democrático, y otra fomentar la destrucción de un país o de una etnia o raza.

  • el 16 febrero, 2012 a las 8:04 pm
    Permalink

    Rose, esto es para ti…La interjección es un tipo de enunciado en una lengua natural que expresa alguna impresión súbita, exclamativa o un sentimiento profundo, como asombro, sorpresa, dolor, molestia, amor, etc. Sirven también para apelar al interlocutor, o como fórmula de saludo, despedida, conformidad, etc.; por ejemplo : ¡Ay si!, me gustaria saber también de dónde salió el Juan Arsenio Valdés Césa este?…debes haber nacido sobre los noventa, sólo ellos confunden la interjecció -¡Ay!-, con -hay-,adverbio auxiliar, del verbo haber…
    Y te respondo igual, nací en Hijas de Galicia, criado en la Habana Vieja, mientras tuve la desgracia inmensa de haber vivido allá, en la Isla Cautiva como bien la llamó JFK. Y al tema…insisto NO PERDÓN, NO OLVIDO; la ofensa así lo amerita, el daño causado también, …no quiero patíbulos, quiero tribunales, con jueces de la Haya, en función de castigar a nuestros verdugos, e insisto, todo, absolutamente todo, menos marxistas…otrodiferente, exageré?…sabes Stalin, mató más gente que Hitler, y claro que no justifico al segundo, pero el mito socialista/comunista , canonizó al primero, en su construcción de la “dictadura del proletariado”, cuando ambos eran lobos de la misma camada…exageré?…creo que no, ni poquito, leete “Archipielago Gulag” de Aleksandr Solzhenitsyn. Vas a entender mucho, incluso , por qué esa cacareada y anipulada reconciliación, no puede estar exenta de JUSTICIA. Por favor moderadores, publiquen todo, no cercenen lo que escribo.

  • el 16 febrero, 2012 a las 1:38 pm
    Permalink

    En mi “opinion”(personal)…la iglesia …nos hizo “mucho daño”,desde que llegaron..”ellos” no nos “descrubieron”……pero esa iglesia “cambia”…tiene que “mantener” el Status quo?…esa “reconcialicion” no es en Cuba…seria mejor “entre los cubanos”…..saludos!!….un abrazo…y creo ? que hacemos “conciencia”……czuidate…

    Vi una “marcha” de neonazis……y llevaban “fotos del Che”… un abrazo…me acuerdo de la “ofensiva revolucionaria” era un niño …mi abuelo tenia un restaurante ….Era chino” era un local de comida china…en Stgo de Cuba(marti y Cuabitas) al frente…tambien tenia una barberia”…donde mi abuelo me “cortaba el pelo”……..bueno un abrazo..!!

  • el 16 febrero, 2012 a las 1:16 pm
    Permalink

    Ahi …si “apretastes”mi amigo en “comparar” a un Marxista …con un nazi….siempre he “pensado que los extremos” son “malos” ,pero a mi criterio,(personal),las teorias del Marxismo-Leninismo,es algo …diria “humanistica”no me creo comunista,pero las “politicas” la hacen los hombres…. ahi “viene el fallo”del ser humano…”periodo especial en Cuba”? de quien es la “culpa?….mia quizas?? o de otra gente?….”los apagones”?? terrible la vaina”…”una balsa”…..?trabajaba en un restaurante,en este caso un cubano …ponia musica…solo me dijo “no me interesa quien da el servicio” “solo quiero la luz”..!! me gusto la frase…”el poder de las palabras”(de una amiga de HT)(amrit)…un beso a ella..”con sabor a cuba”..

    He querido,pero a la franca no puedes “comparar”el nazismo,con el socialismo en cuanto a mi concepto,soy ateo..pero “respeto opiniones”….es lo “valido” en un mes o mas “no se cuando” el “papa viaja a Cuba!! pero era de la “juventud hitleriana”….quizas sea hoy “algo nazi”….

    El socialismo ….hermano…es un “mito”…pero real….donde “tu y yo”podamos conversar…y vemos como se “arreglan los problemas” …acuerdate “que no somos iguales”(en pensar)…

    Sabes “que es democracia” mi amigo Arsenio!??…eso no existe…en ningun pais de este planeta….”cuando te quitan tus derechos”(los que piensas que tienes)…ya no es “valido”………..hay que hacer “algo”

  • el 16 febrero, 2012 a las 11:10 am
    Permalink

    Acabo de escuchar el testimonio de un cubano que tenía 10 años cuando triunfó la revolución. Su familia era muy religiosa y le animó a meterse en un seminario a los 14 años. Tres años después salió del seminario porque su vocación no era ser cura, aunque seguía siendo un católico devoto.

    Una semana después de salir del seminario le mandaron a las UMAP con solo 17 años, por el motivo exclusivo de que había estudiado en el seminario. Pasó dos años en las UMAP. Cuando salió se encontró con un drama familiar. Había confiscado en la Ofensiva Revolucionaria la cafetería que tenía su padre, por lo que estaba en el paro y sin ningún sustento. El padre no aguantó la presión y se suicido.

    Se casó y tuvo una hija. Empezó a trabajar como traductor, pero no conseguía ascender profesionalmente porque tenían la “mancha en el expediente” de haber estado en las UMAP y además practicaba abiertamente el catolicismo. Otros compañeros suyos se hacían del partido y después le tenían que pedir que intercediese con algún cura para bautizar a sus hijos a escondidas.

    Finalmente se marchó de Cuba con su familia en cuanto tuvo la primera oportunidad.

    ¡Naturalmente que hace falta una reconciliación en Cuba!

    Para empezar podrían quitar del listado de terroristas de EcuRed a todos los opositores pacíficos.

    Hasta han descrito como terrorista a Payá, que no mató una mosca en su vida y es candidato al Premio Nobel de la Paz.

  • el 16 febrero, 2012 a las 8:43 am
    Permalink

    Isidro yo no los excluiría a ellos tampoco. No importa cuan estrafalaria sea la idea principal del partido.
    Tenemos que confiar en la sabiduría colectiva y eliminar el paternalismo. No mas que unos pocos decidan por todos los demás. No mas elitismo y paternalismo.

  • el 16 febrero, 2012 a las 8:36 am
    Permalink

    Sandokan, nací en Las Hijas de Galicia, ya imaginas de donde salí…claro que no te lo tengo que aclarar, pero te lo informo, parece que te informo…y en lo dicho, incluso anexionistas, o cualquier otro pensamiento estrafalario, el más…pero nunca más, pero nunca más un marxista. Es mi posición, respétenla y empiecen a ensayar democracia cubana, respetando otro criterio, no tan descabellado, ponderando el daño que nos ha hecho el dichoso marxismo.

  • el 16 febrero, 2012 a las 8:24 am
    Permalink

    hay si, me gustaria saber también de dónde salió el Juan Arsenio Valdés Césa este?

  • el 16 febrero, 2012 a las 6:08 am
    Permalink

    ¿De dónde salió Juan Arsenio Valdés César, o es un chise para provocar reacciones?

  • el 16 febrero, 2012 a las 1:38 am
    Permalink

    Bueno, familia, a ver si nos ponermos de acuerdo en algo. Lo que debe quedar claro es que la democracia no funciona con exclusiones, ni aunque lo hayan dicho los papas. En el caso cubano, a mi juicio, la única exclusión debería ser la de partidos anexionistas o racistas (hasta un Kukluxklán cubano se fundó por allá por 1924), que ya por ahí también ha transitado dolorosamente nuestra historia. Por otra parte, hay que ver también hasta dónde nos deja caminar el vecino del Norte sin inteferir, como tantas veces hizo, en los temas de los cubanos.

  • el 15 febrero, 2012 a las 9:05 pm
    Permalink

    Rafael , es tu opinión, no me prejuzgues, tampoco me interesa, soy muy libre, para sostener aquello en lo que creo… no me conoces, y sabes, No apruebo todo lo que hizo , pero Franco me caía bien, y ???…pasa algo con eso, …y no soy ni remotamente, un falangista. Y claro que si abogo por la exclusión de los comunistas, …creo que ya lo he hecho, pero lo repito, vuelvo a citar a S.S. León XIII.
    Los comunistas, los socialistas y los nihilistas son una “MORTAL PESTILENCIA que serpentea por las más intimas entrañas de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de ruina” S.S.León XIII, “Quod Apostolici Muneris”, 1878.
    Espero me comprendas, pero si no lo haces, tampoco me importa, lo digo , con mucha consideración.

  • el 15 febrero, 2012 a las 8:06 pm
    Permalink

    Oye Juan Arsenio, no soy comunista, pero tu llamado a la exclusión de un considerable porcentaje de la población cubana, aunque minoritaria, es exactamente lo que alimenta la postura del conservatismo comunista que no acepta cambios significativos. Tu llamado a justicia, dios y libertad me parece mucho a la Falange española y todos los crimenes que comitieron en nombre de estas tres palabras. Reconciliacion y paz o guerra y sangre, parece que usted esta plenamente a favor de la segunda. Su rencor y odio no va a producir nada constructivo y no me parece nada cristiano.

  • el 15 febrero, 2012 a las 7:51 pm
    Permalink

    El diablo cojuelo, me encanto tu intervención, yo igual NO a la Ley de Obediencia debida, NO a la Ley de punto final, NO AL OLVIDO, Justicia, Dios y Libertad, con todos y para el bien de todos …luego la reconstrucción y como he dicho siempre, todo, absolutamente todo, menos comunistas, nunca más, nunca más…

  • el 15 febrero, 2012 a las 7:42 pm
    Permalink

    Ignacio Loyola, me llamas “descerebrado y resentido”…gente como tú, son las que hacen que existan posturas como la mía,de ” NO PERDÓN, NO OLVIDO” Porque sí, esa es una postura que propugno y que claro , en una Cuba futuro, aunque seamos tres, o cinco o diez, tendremos que ser tenidos en cuenta, porque también nos asiste un verdad, y es valida, o no?….Los que son como tú, pretenden, por tu decir, lo deduzco, que se olvide todo, que se voltee la página, digo no me quedo claro, porque sólo me insultaste, pero no te ví marcar una postura, si atacar la mía, denostarla y mal calificarla. Una postura, que nos ha llevado a todo esto, asi de dañino ha sido el marxismo en Cuba. AllakUbar, excelente, igual que la Julio, siempre dan nota de alta preparación y mesura. Claro que “no perdón , no olvido”, no significa para mi” levantar patíbulos”, sino JUSTICIA, haciendo uso de esos instrumentos legales supranacionales, de los que la Cuba actual es signataria, pero que se los lleva de paseo cuando se trata de la voluntad de los dictadores.Los firma para el discurso y la apariencia. Julio ya conoce mi postura, todo, absolutamente todo se ha de permitir en la Cuba del futuro, menos un marxista, para mi es equiparable a un nazi. Y creo que en eso soy inamovible, pero respeto mucho su opinión.

  • el 15 febrero, 2012 a las 4:30 pm
    Permalink

    Lo que se necesita es un dialogo nacional.
    Donde la nación cubana (todos) determine que es lo que quiere. No es la opinión de X o de Y pero debe ser la opinión del Pueblo de Cuba.
    Necesitamos pasar de la opinión de X o Y a la opinión del pueblo.
    Una sociedad civil fuerte puede lograr esto.

    Estoy muy de acuerdo con

    “La reconciliación no puede omitir a priori ni a los comunistas (los reales), ni a los neoliberales, ni a ninguna fracción política que acepte esas reglas de juego, pues si alguien queda fuera, siempre la reconciliación será débil. Y la democracia resultante será engañosa.”

    Particularmente discutía esto con Juan en otro post. Creo que la mejor forma de verlo es tratar de situarse mentalmente en los zapatos del otro. Yo no quiero para ellos lo que ellos nos han hecho a nosotros. No quiero que empiece un nuevo ciclo de violencia y venganza que conduce a mas odio. Hay cosas que deben ser castigadas y cosas que quizás deben no olvidarse y recordar y reconocer que pasaron. Pero lo que si esta claro es que si los dos extremos opuestos no aceptan “las reglas del juego” entonces lo obvio es que no hay juego.
    Un partido comunista que insista en ser el único partido no puede existir o en tener un control absoluto y totalitario del gobierno o en restringir derechos humanos o en reprimir etc etc. Ninguna de estas cosas puede pasar tampoco con la extrema derecha. Donde no se permitan la existencia de una izquierda que crea en un proceso democrático.
    Un país funciona cuando los dos la izquierda y derecha pueden exponer sus puntos y discutirlos y llegar a acuerdos. Un país funciona cuando los que se sientan a discutir problemas de estado lo hacen representando el interés de los ciudadanos y no sus intereses personales.

  • el 15 febrero, 2012 a las 6:13 am
    Permalink

    Reconciliarse no es olvidar crimenes, como sugiere el descebrado de Valdes Cesar. Pero tampoco echar sobre la mesa todos los agravios y pedir castigo. Gente como el creo que son los que Dila menciona como resentidos. Estoy de acuerdo con el articulo

  • el 15 febrero, 2012 a las 6:01 am
    Permalink

    No creo que Haroldo hablase de impunidad. Está claro que los que cometieron crímenes serán juzgados, dentro del Estado de Derecho y según las leyes aplicables al momento del delito. Nada de tribunales excepcionales ni ad hoc, que ya se vio en 1959 adónde conduce eso. Y sin olvidar que, independientemente de las leyes cubanas, Cuba es firmante de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU (desde 1948), firmante de otras declaraciones y tratados internacionales, de la ONU y de la Organización Mundial del Trabajo, etc, por lo que esos instrumentos supranacionales forman parte de la legislación cubana aplicable, con precedencia sobre leyes que se le opongan. Y la investigación y administración de justicia sobre todo eso deben ser hechas por un Poder Judicial independiente. La reconciliación no se refiere a crímenes, sino a actitudes, prejuicios, etc. No es así, Haroldo?

  • el 15 febrero, 2012 a las 4:50 am
    Permalink

    Estoy de acuerdo en casi todo sus planteamientos. Creo que la reconciliacion entre cubanos es factible y necesaria y cuando se logre eso, (que existe en la mayoría) los gobiernos y sus leyes sobran. Ejemplos de reconciliaion hay muchos, entre ellos el pueblo español. A pesar de todos los crímenes cometidos por ambos bandos contendientes, durante la guerra civil española, hoy se puede ver a un republicano y un franquista tomarse un café juntos, sin renunciar a sus verdades y celebrar juntos la victoria del equipo deportivo español en las citas mundiales. Cada uno de ellos defiende su País y se solidarizan ante las catástrofes. Cada uno de ellos tiene su recuerdo de aquella contienda pero ante todo hoy se sienten españoles.
    Quizás un día podamos ver esta situación en Cuba y nos daremos cuentas que con la actitud de hace pocos años, perdiamos todos y cambiando de mentalidad a favor de la reconciliacion ganaremos todos, pero sobre todo nuestra Cuba, tan golpeada por los de adentro y los de afuera.
    Viva Cuba

  • el 14 febrero, 2012 a las 8:51 pm
    Permalink

    Ah que padre, verdad…te jodi la vida: te chivatee, te mandé a la UMAP, no te deje estudiar lo que querias, no comiste bien, no te vestiste como debe ser,no te deje tener una casa decente, te hice vivir con dos o tres generaciones anteriores, te prohibí oír cierta música, leer cierta literatura, te envié a donde quise, en tu edad de SMO; incluso no te dejé exiliarte con tu familia, no te deje expresar tu sexualidad, la q…y quién sabe cuantas barbaridades más y al final… Hay que reconciliarse, olvidar todo, borrón y cuenta nueva… Y ahora después de 53 años de fastidiarte,…no pasa nada, perdóname los errores, y …nos reconciliamos.

  • el 14 febrero, 2012 a las 8:40 pm
    Permalink

    No estoy de acuerdo con una reconciliación que implique un acuerdo de impunidad para quienes hoy se encuentran fuera de Cuba y cometieron actos de terrorismo contra la población civil cubana, no habrá impunidad para quienes durante 52 años han violado los más elementales derechos humanos, no habrá impunidad para los represores, no habrá impunidad para los torturados, jamás podrán quedar impunes quienes hundieron el remolcador 13 de marzo con toda su carga humana adentro. No habrá En una Cuba post Castro Ley Obediencia Debida ni Ley de Punto Final.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *