Nicaragua: No a la confiscación del diario La Prensa

La represión estatal en Nicaragua es ejecutada, principalmente, por la Policía Nacional, señalan organismos de derechos humanos. En la foto, un par de antimotines afuera del diario La Prensa el 13 de agosto, cuando sus instalaciones fueron ocupadas arbitrariamente. Foto: Confidencial

Demandamos la anulación de los juicios espurios, y la libertad de Juan Lorenzo Holmann y de todos los presos políticos

By Carlos F. Chamorro (Confidencial)

HAVANA TIMES – El jueves 31 de marzo, la juez orteguista Nadia Tardencilla del Juzgado Segundo de Distrito Penal de Managua, condenó a nueve años de cárcel al preso político Juan Lorenzo Holmann, gerente general del diario La Prensa, por el supuesto delito de lavado de dinero, bienes y activos. Juan Lorenzo Holmann también fue inhabilitado para ejercer su profesión durante nueve años y se le impuso una multa onerosa de 3.2 millones de dólares.

La defensa de Holmann señaló un rosario de ilegalidades y arbitrariedades cometidas durante el juicio que se llevó a cabo en la cárcel, que fueron ignoradas por la juez, mientras la Fiscalía y sus “testigos” no pudieron demostrar la comisión del supuesto delito.

La juez ordenó mantener la custodia policial sobre los bienes ocupados en La Prensa, con lo cual el Gobierno está ejecutando una confiscación ilegal del único periódico del país, que se mantiene tomado por la Policía desde el 13 de agosto de 2021.

Con esta sentencia redactada en El Carmen, la dictadura de Daniel Ortega está violando dos veces su propia Constitución. Primero, el artículo 37 constitucional establece que “la pena no trasciende de la persona del condenado”. De manera que, además de fabricar una condena injusta contra Juan Lorenzo Holmann por un delito inexistente, el régimen pretende, sin ninguna justificación legal, seguir ocupando las instalaciones del diario La Prensa, incluyendo todas sus oficinas, su redacción, su rotativa, y su imprenta comercial.

Y, en segundo lugar, el artículo 44 de la Constitución Política de Nicaragua afirma de forma taxativa: “Se prohíbe la confiscación de bienes”. Sin embargo, al mantener la ocupación policial de La Prensa, que está cerrada desde hace siete meses y 20 días, el régimen está ejecutando una confiscación ilegal del principal medio de comunicación del país.

El año pasado el régimen confiscó ilegalmente por segunda vez CONFIDENCIAL, y se robaron todos nuestros equipos, que en el juicio contra la Fundación Violeta Barrios de Chamorro fueron exhibidos como si hubiesen sido incautados a la FVHCh. El Gobierno también consumó el robo del canal de cable 100% Noticias. Y ahora está confiscando de forma inconstitucional al diario La Prensa que recientemente cumplió 96 años, al servicio de la verdad y la justicia. Sin embargo, nunca han podido confiscar el periodismo, ni las ideas de libertad, democracia, y rendición de cuentas del poder, que siguen resistiendo desde la cárcel, en Nicaragua, y en el exilio.

Mi primo hermano Juan Lorenzo Holmann es el cuarto miembro de mi familia que ha sido condenado en un acto cobarde de venganza política de Daniel Ortega y Rosario Murillo, para intentar aplastar el derecho a elecciones libres, después de la matanza de abril 2018. El 3  de marzo fue condenado condenado a trece años de cárcel mi primo hermano Juan Sebastián Chamorro, precandidato presidencial y miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, acusado por “conspiración” y “menoscabo a la integridad territorial”.

Tres semanas después, fueron condenados a nueve y ocho años de cárcel, mi hermano Pedro Joaquín Chamorro, fundador del partido Ciudadanos por la libertad, y mi hermana Cristiana Chamorro, precandidata presidencial, ambos exdirectivos de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, por los supuestos delitos de gestión abusiva y lavado de dinero. En ese mismo proceso, se emitió una acusación y orden de captura en mi contra, con la intención de silenciarme por el “delito” de hacer periodismo.

Igual que los más de 170 presos políticos, Juan Lorenzo, Juan Sebastián, Cristiana y Pedro Joaquín, proclamaron su inocencia en la cárcel ante sus verdugos. Y además, invocaron el ejemplo, los valores, y el legado del mártir de las libertades públicas, mi padre, el periodista Pedro Joaquín Chamorro, asesinado en 1978 por otra dictadura.

Con ese legado de reformas democráticas con justicia social, y de lucha contra la corrupción y la no reelección, que hoy cobija a la gran mayoría política azul y blanco del país, Nicaragua enterrará a la dictadura Ortega Murillo y volverá a ser República. Ortega ha fracasado de forma rotunda en el intento por borrar de la memoria nacional a los presos políticos. Ellos representan hoy la dignidad de Nicaragua y la esperanza del cambio. Y el primer paso es redoblar la presión nacional e internacional, hasta lograr la anulación de los juicios espurios y la liberación de todos los presos políticos.

La creación por Naciones Unidas de un grupo internacional de expertos independientes para investigar los asesinatos, las detenciones políticas arbitrarias, la tortura, y el desplazamiento masivo de los exiliados, está marcando una hoja de ruta para llegar al puerto de la justicia. Sin embargo, Nicaragua debe conquistar primero la libertad con la liberación de los presos políticos, que representan la esperanza del cambio democrático.

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