Ni ingenuos ni ciegos: razones para el cambio en Cuba

Por Osmel Ramírez Álvarez  (photos: Gabor Farkas)

HAVANA TIMES — El artículo de Elio Delgado intitulado Ante la arremetida neoliberal no podemos ser ingenuos, publicado aquí en HT el pasado 13 de febrero, me invita a escribir estas líneas; máxime si el autor se niega a debatir con los “no iguales”, es decir con aquellos que no comparten su ideología extremista disfrazada de populismo y socialismo.

Dueño de la verdad absoluta, comunista al fin, ¡fidelista!, no niega su estirpe y cree que “su verdad” no necesita ser enriquecida en el debate. Lo que es igual, no cree en su propia dialéctica, en que las contradicciones generan desarrollo.

Lástima, porque veo en Elio un patriota sincero y un hombre amante de la justicia. Pero como dijo Martí a Máximo Gómez al verlo junto al Titán de Bronce querer recorrer los caminos del despotismo como cura a las contradicciones de la democracia: “Con la mayor sinceridad se pueden cometer los más grandes errores…” (*). Si analizamos los argumentos de los extremistas quizás concluyamos que son justos, malo es, sin duda, el camino que han escogido para conseguirlo.

Claro, que no solo los comunistas son extremistas, también lo pueden ser los neoliberales, al menos aquellos que creen exageradamente en las doctrinas radicales de la Escuela de Chicago. Algunos comentaristas aquí en este foro exponen argumentos y defienden posturas de ese tipo también, en el extremo opuesto de Elio. Sin embargo es erróneo juzgar que ser capitalista o creer en el capitalismo significa ser neoliberal. Igualmente todo el que es socialista no es amante del despotismo comunista ni todo musulmán está de acuerdo con el terrorismo yihadista.

Triste es ver como hay tantos “Elios” en el mundo, que no conocen la diversidad; por suerte predomina el buen juicio. Ahora, según este señor, los de centro e izquierda que creemos en la democracia y en el capitalismo sin laissez faire somos voceros “del imperialismo” y lo hacemos “disfrazados de progresistas”. Para él solo existe el comunismo y el imperialismo.Si en materia sexual es como en la política, con seguridad es homofóbico.

Ahora resulta que la economía decrece en medio de un plan desarrollista de diez años y es culpa de la economía mundial, que es un desastre. ¿Qué extraño que los cubanos emigremos masivamente, siendo como dice Elio, que el resto del mundo está peor y es matriz de la crisis? Y lo más sorprendente, Cuba produce poca azúcar por culpa del bloqueo y del clima adverso.

Según el articulista nada tiene que ver el sistema económico ineficaz, sin sentido de pertenencia, sin flexibilidad ni autonomía, atado al fracaso por el exceso de burocracia, politización, planificación rígida y centralismo. Tampoco es culpa del gobierno por decreto, de la toma de decisiones unipersonales, del poder inconsulto. ¿Qué especialista, qué economista le hubiese aconsejado a Fidel que llevara a cabo su flamante idea de destruir la industria azucarera, en el caso de haberlos consultado? –dudo que siquiera uno.

Ahora resulta que la Revolución está cambiando desde sus inicios “todo lo que debe ser cambiado” y que sus cambios son desprestigiados, porque les molestan a los capitalistas, que ven afectados sus intereses. ¿Dónde queda para Elio la ausencia de democracia, la necesidad del respeto a los derechos humanos en su totalidad? ¿Si un esclavista enseña a sus esclavos a leer y los mantiene saludables,  ya con eso respeta su condición humana?

¡Claro que no!, -es menester reconocer su libertad, su derecho a la libertad, su derecho a decidir. La revolución no respeta derechos imprescindibles a la condición humana; nada bueno que haya hecho o haga en el futuro tapará esa gran falta, esa injusticia enorme, ese crimen. Y con un solo crimen se es un criminal. Y no podemos decir que “cambia todo lo que debe ser cambiado” cuando aún no ha cambiado su mayor problema, su mayor error, su mayor crimen.

¿Podemos englobar los problemas de Cuba en el ya gastado subterfugio que usa Elio de “se cometieron errores porque la Revolución la hacen seres humanos y no hay obra humana perfecta”? De ser posible tamaña “pasadera de mano”pudiésemos perdonar también a un asesino, con el argumento de que es un ser humano y no hay ser humano perfecto. Robarle a un pueblo su libertad y su soberanía; manipularlo, aislarlo y aprovecharse de sus dolores “para servir a sus esperanzas personales de gloria o de poder” (1), es un crimen horrendo, ¡y nada lo justifica!, menos aún la condición humana. Es aberrante.

En algo Elio sí tiene la razón: no podemos ser ingenuos ni tampoco ciegos, menos los cubanos, que pretendemos salir de este atolladero de medio siglo. Ante los argumentos edulcorados de mensajeros extremistas (de ambos bandos) tenemos que estar atentos, so pena de caer en ese bache mental, en esa trampa ideológica, en ese callejón tan difícil de salir.

Sean comunistas como él, yihadistas, supremacistas, homofóbicos o neoliberales, todos tienen derecho a pensar como quieran. El problema es el triste hecho de que, como no pueden promover sus ideas por consenso, terminan buscando formas violentas de imponerlas. ¡Y ahí radica el peligro!

La Nueva Cuba debe nacer vacunada contra esos virus malignos y eso solo es posible con una verdadera democracia. Hay que trabajar duro todavía para conseguirla y derribar a muchos “Elios”, de todas las tendencias.

(*) Carta a Máximo Gómez. NY, 20 de octubre de 1884. José Martí. OE pp459.

 

33 thoughts on “Ni ingenuos ni ciegos: razones para el cambio en Cuba

  • Eduardo: esas “bestias” que tú tanto temes son nuestras mejores herramientas para lograr la “buena sociedad”, que claro que jamás será perfecta, pero sí puede lograr el mayor equilibrio social posible, eso no es utópico, ni imposible. Cierto que no debemos ser exageradamente románticos y creer que a su libre y espontáneo albedrío obtendremos lo que queremos. El Bobo de Abela habla de carencia de instituciones, ese es el camino amigo Eduardo, lograrlas, y luego asegurarnos de que funcionen. Mi deseo va más allá de querer “soltar las bestias”, también quiero que nazcan corran en equilibrio social, a mi juicio único garante de la mayor dosis de justicia posible. Puede lograrse en un país como el nuestro pero es muy probable que la Nueva Cuba nazca sin vacunarse de los lastres que tanto aborreces por una sencilla razón: muchos de los cubanos que al igual que yo temen un desenlace así, no hacen como yo y salen a procurar soluciones avanzando hacia el camino correcto, sino que se ponen hipercríticos y elogiadores de despotismos que combaten lo que no quieren aunque tengan más manchas que lo que quieren mejorar. Así haces tú y no veo que sea constructivo. Si fuéramos más voces defendiendo la democracia y la equidad por el camino de la democracia, si los guerreros sin causa, o amantes de causas perdidas, se incorporaran a la causa de la justicia mayor, no del retorno ciego, entonces habría esperanza para Cuba. Pero solo atacan y atacan a todos por igual, nada los complace, se cierran en el círculo vicioso del despotismo bueno, que no existe. ¿Crees que ayudas así? Ah!, y si de verdad crees que lo que propongo sería lo mismo que eso que hacen con los boteros y con todo lo demás, entonces amigo creo que no has comprendido nada y te he sobreestimado. Espero que sea un sarcasmo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *