Ni elecciones ni votaciones, la foto muda del castrismo

Por Frank Simón

Raul Castro voting in the local elections of November 26, 2017. Photo: Estudios Revolucion

HAVANA TIMES – Ser presidente de Cuba, si es que la acepción de la palabra (primer ciudadano) se aplica a esta isla, significa manejar los hilos de cientos de zonas de influencias.

La política internacional aún no mide el alcance de esa silla oscura y oculta, de esa mano que puede llegar hasta donde pocos. De hecho, la estructura del aparataje cubano resulta tan poderosa que es impagable e impensable para la economía isleña.

No se trata de un simple cargo que se ocupe durante ocho años, sino de la larga data de un puesto de privilegio, que con razón ha sido llamado “mieles del poder”, sitio que se usurpó durante casi sesenta años por un solo apellido y una única ilógica humana.

Por tanto, se sobreentiende el forcejeo por las mal llamadas elecciones generales de la mal llamada República de Cuba. Un proceso donde hay solo votaciones, pero en el cual el destino a elegir es el mismo: la perpetuidad del atraso, la falta de libertades civiles y el aumento de la desigualdad social basada en el sistema de castas corruptas.

El peso político no es tan importante como el peso de la manu militari, ya que como buen país latinoamericano o se gobierna con el ejército o manda el ejército mismo. A eso desbocó la revolución socialista que pensadores como Sartre situaron lo magnánimo de la periferia, una especie de huracán en medio del azúcar y la dulzura de la equidad.

En abril deberá venir la sucesión, nadie habla de elección, los televisores se desgañitan ofreciendo fotos de Carnet horrendas, con biografías idénticas, de personas iguales. Nadie propone nada, no hay nada, la nada repleta al país y lo vacía de habitantes. Una ciudadanía cubana es tan deleznable, que muchos prefieren irse de súbditos de los viejos Borbones, hoy más permisivos, más posmodernos, más abiertos que la mano dura castrense que desgobierna desde sus bongoses del Comité Central.

La esposa de uno de los agentes-elianes canjeados vocifera en Facebook por el cargo de diputado para su hombre, pero luego debe retirar los comentarios de su muro y decir que eso nunca pasó, que son patrañas del imperialismo.

Esos agentes-elianes, que refrendaron la Batalla de Ideas desde cárceles donde tenían Internet, hacían activismo político, vida intelectual y artística, quieren más, van a por más en el futuro desgobernado.

Son los elianes que se agarran de la balsa hundida del régimen y chupan el último aliento de castrismo, haciendo de este su industria de vida. Ellos pudieron darle información a los Estados Unidos, quedarse allá, ser prósperos, hablar lo que les diera la gana, vivir en un país de pluralismo y sin doble moral, pero eligieron la isla de la inmoralidad y la simulación y en eso andan ellos y sus familias.

¿Por qué quieren ser diputados?, no es el curul en sí, que no es curul, sino que pueda devenir en curul o algo más. Buscar posiciones en el PCUS antes de que se convierta en otra cosa, ir marchando con la perestroika caribeña que torna ricos a los ricos y pobres a los pobres de siempre. Para eso se hizo la guerra a la clase media en 1959, para piratearla, para hundirla y saquearle sus riquezas en pos de un enriquecimiento parásito y totalitario que nos vino con el cuento del socialismo soviético.

En Cuba, como en la Unión Soviética, gobierna el partido único, y nada deberá moverse fuera de esa victrola que suena el mismo bolero de siempre “te quedarás porque te doy cariño”.

Mientras la farsa electoral tiene lugar en los colegios y los conteos validan la fórmula del régimen, el complejo militar yumístico de la línea raulista de los Castro se enriquece. Las convulsiones de Mariela ante las medidas de Trump solo pueden explicarse, porque le tocan el capital privado que ella disfruta. Una familia que, como otros tantos de la nomenclatura, no tiró un tiro y bebe las mieles del poder.

No importa, ahí habrá siempre un periodista como los de la Mesa Retonta para validar las mejores elecciones del mundo, donde gana el mismo, en la que nadie más se postula desde hace sesenta años, porque hay que seguir los lineamientos de un Partido o las ideas de un líder fundamentalista muerto. El fracaso del socialismo cubano es hoy tan notorio que resulta infantil señalarlo, está a la vista en todos lados.

El hecho de que en Cuba no haya ni la más mínima democracia no tiene justificación ni en el embargo ni en la Guerra Fría, por el contrario, el calco de las sociedades sovietizadas y gélidas de la Europa del Este responde a la necesidad narcisista y brutal del régimen. Lo absurdo del dictador es que jamás logrará su cometido, aunque suprima las elecciones, ya que él quiere que todos piensen como él, y alguna libertad les queda a los pobres infelices nacidos bajo la égida religiosa del Castro Ayatola. El tirano, al final, encarna la más frustrada de las figuras al conformarse con el silencio momentáneo de sus oprimidos y con el grito estentóreo de un futuro que lo quemará en la hoguera.

Cuba no es libre, pero lo será, quieran ellos o no, porque tiene que serlo. Estas votaciones en las que la esposa de un espía reclama el curul correspondiente, ese clientelismo basura que le ha tocado sufrir al espíritu cívico del cubano será barrido.

Una vez se oyen en la lejanía los aldabonazos de Eddy Chibás y su grito de vergüenza contra dinero. Rescatar el republicanismo cubano y nuestro nombre de República son dos metas que van más allá del nominalismo con que el régimen se reviste, que abarcan un escenario real y no los salones silenciosos del edificio del Capitolio.

Una mujer vocifera y la TV pone fotos de Carnet sin que nada pase, ¿elecciones, votaciones?, la mentira es demasiado evidente.



2 comentarios sobre “Ni elecciones ni votaciones, la foto muda del castrismo

  • Te falta agregar: y sin castrismo seguiremos en lo mismo, por qué ? Porque el ostracismo Ha llevado al pueblo an un abismo del. Cual el comunismo mantiene y mantendrá a nuevos gobernantes con los mismos Modus operandi que los anteriores.
    Cuba será libre, pero dudo que sea pronto Lo más triste es que el oportunismo se ha expandido al mundo entero y la comunidad internacional (una buena parte) está lucrando con esto.

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  • Absoluta claridad de este artículo.Seguimos en el socialismo real soviético, con el mismo Parlamento las mismas manipulaciones para evitar la libertad y la abrumadora pobreza que no ha logrado en 60 años asegurar sin angustia las tres comidas del día a los cubanos. Ni hay producción ni hay salarios para comer decentemente. La farsa electoral sigue siendo idéntica a la soviética.

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Vedado, La Habana, Cuba.  Por Arlene Greaves (Trinidad y Tobago).  Cámera: Nikon D3300

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