Mi telenovela

Rosa Martinez

Foto de La Habana por Ihosvanny

HAVANA TIMES, 19 oct.  — Ayer varios vecinos se reunieron en mi casa para felicitar a mi esposo por su cumpleaños. Ya habíamos cantado el happy birthday y repartíamos el pastel y una ensalada fría improvisada cuando Manuel me dijo -Comenzó la novela brasileña, por favor, quita la música y vamos a verla.

En casa no somos asiduos televidentes de ese espacio, pero no podía desairar a quienes con tanto cariño nos acompañaban a celebrar un año más de vida de Anthony.

Pusimos la telenovela y me senté un rato frente a la TV.  En ese preciso momento Didú Rosa, un carismático personaje repartía dinero por las casas de Triunfo.

Cómo no viviera yo en Triunfo para ver si me daban o prestaban algún dinerito a mí también, dijo mi papá.

Rosita, ¿qué harías tú con 4 millones de dólares?  -me preguntó Manuel.

“Ay, Manuel, eso es mucho dinero para una sola persona.  Yo me vuelvo loca porque no tengo ni un solo centavo y no sé qué hacer nunca para resolver mis necesidades, pero si tuviera 4 millones me volvería loca igual,  por no saber cómo usarlo” -todos rieron.

Mi hijita, solo tú podría decir algo así -dijo Víctor, otro vecino- quién no va a saber qué hacer con ese dinero, mejor que sobre y no que falte- continuó, quien es para mí, el viejito más lindo del mundo.

Pues si yo tuviera esa cantidad -dijo mi esposo- me compraría un flamante carro y acabaría con la pasadera de trabajo con el transporte.

Yo no -dijo mi papá-.  Yo le donaría 2 millones al gobierno del municipio para que arreglen todas las calles, daría eso o cualquier cosa con tal de que desapareciera el fango y el polvo del lugar por donde vivo.

Esa no es mala idea -pensé yo-.  La verdad es que poder caminar hasta la parada y no enfangarme los zapatos ni la ropa y que, una vez más que otra, entrara algún vehículo automotor cerca de la casa, bien vale la pena.

Pero si le damos dos millones al gobierno, quién garantiza que un jefe corrupto no se robe la mitad -dijo mi esposo, interrumpiendo mi pensamiento.

Talía, una jovencita, que miraba con atención la novela y se había quejado ya porque no la dejábamos escuchar -dijo-.  Pues yo no quisiera tanta cosa, con gastar un millón en un viajecito a Australia me conformo.

Qué manera de soñar -me dije-, déjame seguir luchando con los pies en mi fanguero y soñar que un día el gobierno de la provincia arreglará las calles sin tener que soñar con los millones de Didú.


One thought on “Mi telenovela

  • el 20 octubre, 2010 a las 1:12 am
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    Me hiciste Recordar…que hace uno dias veia a ANTOLIN EL PICHON en un programa que se llama MANACA SITI…estaba el Grupo de Reguetom GENTE DE ZONA!! me hizo reir Mucho…porque dice ” OYE TU NOS HA IDO A MANACA?? ahi hay tantos “baches” que los muertos llegan sentados al lado del chofer”…”hace unos dias se salio de la caja una prima”” “y no la hemos encontrado”? tambien cuando viaje Santiago de Cuba….mi ciudad donde creci…esta DESTRUIDA…en la esquina de Marti y Cuabitas habia un Hermoso Edificio donde se reuinian los Masonicos…estaba en el piso…pregunte a los amigos…..nadie se hacia “cargo” de restructurar ese edificio! era una joya arquitocnica° hoy esta en el piso!! saludos

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