Marxismo-Leninismo vs. hipocresía

Por Osmel Ramírez Álvarez

Cocotaxi. Foto: Juan Suárez
Cocotaxi. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Es bien sabido que la ideología oficial de la Revolución Cubana ha sido y es el marxismo-leninismo. Hasta los 90 existía un compromiso férreo con esa doctrina, muy generalizado en todos los aspectos de la vida del país, pero la situación ha cambiado desde entonces, poco a poco y por diversas causas.

Hasta era habitual usar frases marxistas en los discursos o en cualquier disertación coloquial: “Subjetivo y objetivo”; “dialéctico o antidialéctico”; “las contradicciones generan desarrollo”, y así por el estilo. Muchos cursos filosóficos para todo el mundo y hasta en la sopa salían esas cosas. Aunque la filosofía es una materia tediosa para la mayoría de las personas, nadie se negaba, por el riesgo real de ser tildado de tener “problemas ideológicos”.

Pero aquella euforia doctrinal ha menguado muchísimo y un primer signo es que han desaparecido del argot cotidiano las frases marxistas. Ya no lucen tan apropiadas como antes y, al parecer, dejaron de exigirlas. Incluso hasta el hábito de torturar al pueblo con discursos extensos y repetitivos quedó atrás, no solo al máximo nivel del Estado, también en la base.

Si a todos los militantes del PCC se les hiciera un test sobre el marxismo-leninismo ahora mismo, sin avisar, sería interesante ver cuántos lo aprueban: muy pocos, estoy seguro. Lástima que no podamos hacerlo y demostrar la farsa. Son comunistas y no tienen ni idea de qué cosa es realmente el tipo de socialismo que apoyan y defienden.

Se puede apreciar en un marco estrecho, conversando con la gente, buscando su discurso íntimo. La mayoría de los cuadros directivos, administrativos y políticos, son comunistas por inercia, por conveniencia y hasta por impotencia. Si se permitiera mañana mismo en Cuba la libertad de asociación política y se instaurara la democracia, muchos de los militantes del PCC desertarían hacia otras organizaciones.

En la esquina. Foto: Juan Suárez
En la esquina. Foto: Juan Suárez

Es por eso que podemos afirmar que la ideología oficial de la Revolución continúa siendo el marxismo, pero solo formalmente. En la práctica desde hace tiempo ha sido trocada por “algo más” que se ha generalizado y calado en el comportamiento de todos los actores sociales en Cuba: se trata de la hipocresía.

Aunque evidentemente no es una ideología en sí, actúa como tal, y nos duele a los buenos cubanos que una actitud tan negativa se apodere masivamente de nuestro comportamiento. Es consecuencia de la necesidad de sobrevivir en un sistema totalitario y asfixiante como el que tenemos. Es algo en verdad muy aberrante y retorcido, encuadrado en la pérdida de valores que padece nuestra sociedad contemporánea.

Se hace patente en todos los momentos de nuestra cotidianeidad, pero ciertamente en algunos es más sobresaliente y vale la pena mencionarlos:

  • En los matutinos políticos obligados que se hacen en los centros de trabajo. Todos lo aborrecen, pero asisten, y ni siquiera escuchan las noticias ni los comentarios, mucho menos las charlas ideológicas.
  • En los trabajos voluntarios, donde ni se trabaja ni se va voluntario.
  • En la filiación en los CDR, en la cual te incluyen automáticamente a los 14 años y para desasociarte tienes que solicitarlo y marcarte como desafecto al sistema. Una organización obsoleta que no funciona desde hace décadas e insisten en mantenerla.
  • En el sistema empresarial, en el que es difícil encontrar a un directivo que crea en los modos en que funciona nuestra economía y deben fingir y trabajar apoyándolos.
  • En la archiconocida paradoja salarial: los trabajadores fingen que trabajan, mientras el estado, el mayor empleador, finge que les paga. El robo y el tráfico de influencia hacen el resto.
  • En la costumbre de nuestro pueblo de desfilar masivamente, por ejemplo el Primero de Mayo, en supuesto apoyo a la Revolución y al otro día ves las mismas caras haciendo la cola en un consulado, implorando una visa para salir de este país que no tiene futuro.
  • En el pregón sin fundamento de nuestros dirigentes, que todavía se atreven a decir que este es el sistema más justo del mundo, mientras nuestro pueblo padece la más humillante miseria y huye masivamente hacia el capitalismo, por mares y selvas, a riesgo de muerte y vejaciones.
Cubanas. Foto: Juan Suárez
Cubanas. Foto: Juan Suárez

Son innumerables los ejemplos y sería interminable la lista. Por todos lados se evidencia la granhipocresía del sistema político cubano: el doble discurso, la doble imagen y la doble moral. Atrás quedó ese profundo concepto martiano que asevera: “Un hombre que oculta lo que piensa no es honrado”. En la Cuba revolucionaria quién dice lo que piensa no tiene espacio ni siquiera para decirlo. ¡Es casi imposible ser honrado!

“Solo los más capaces sobreviven” y los más capaces en Cuba no son los más inteligentes o los más pragmáticos: “son los más hipócritas”. Entre más finges y más hábil eres para “bañarte y guardar la ropa”, más asciendes. No cabe duda que el marxismo quedó relegado y se yergue por encima la hipocresía; en vez de marxista hoy se es hipócrita, porque admitir una ideología distinta sigue siendo peligroso y la mayoría no se atreve.

Otra mancha para ese oscuro expediente nacional que bien podría llamarse: “Las conquistas negativas de la Revolución Cubana”.

22 thoughts on “Marxismo-Leninismo vs. hipocresía

  • Wow, wow, wo! , Comienzo por el final: El sistema implantado en la Rusia post-Lenin por supuesto era un sistema irreal, inhumano, etc. más precisamente: industrialismo despiadado de Estado (había que demostrar lo bien fundado de un capitalismo de Estado disfrazado de “socialismo” para demostrar su superioridad frente al capitalismo, o sea, basado en el marxismo estalinista que nada tenía de marxismo auténtico doctrinario y científico: dogmático y ortodoxo en suma (!).

    Pero para llegar a tus conclusiones, tenias que saltar un montón de páginas de toda la historia de cómo la Internacional, con la derrota de los obreros alemanes dirigidos por los espartaquistas, degeneró. Después de esto, la Revolución rusa se asfixiaba por falta de oxígeno, es decir, de respuesta positiva de parte de la clase obrera occidental. Poniendo de lado el “comunismo de guerra” que era un comunismo de urgencia ante las exigencias de la guerra civil, Lenin “construyó” el primer capitalismo (bases y condiciones primeras del “socialismo soviético”) siempre a la espera de la revolución en el Occidente de la época. Ante el reflujo de las luchas obreras (derrota en Hungría, Baviera (Berlín) y otros intentos, Lenin no podía mas que ceder materialmente a las clases capitalistas y pujantes en Rusia (Cf.: “La catástrofe inminente”, Lenin). La revolución rusa en esos años cruciales, debilitada y con fronteras que variaban todos los días (llegó un momento que los bolcheviques no dominaban sino unos 200Km² alrededor de Moscú), sólo poseía el poder político mas no económico, por tanto, tenía necesariamente que recular y ceder: y permitir el ascenso de toda una clase de burócratas burgueses y pequeños burgueses, lo que dio nacimiento en el mismo seno de la Internacional Comunista a una corriente política y social que para resumir se llamó estalinismo.

    Los anarco-sindicalistas? Su momento de gloria se puede situar durante las grandes huelgas obreras (1936) en Francia, Bélgica y Alemania, luego aparecieron en la España de la misma época, durante la guerra civil contra el franquismo. Motivo de su derrota: la falta de un programa político de toma del poder, y de un partido centralizador, como Marx tanto insistía y tanto peleaba con los tradeunionistas ingleses. El poder absoluto corrompe absolutamente, claro.

    En sus méritos, que no son pocos, están las primeras agitaciones obreras en Cuba, organizadas y desarrolladas por las primeras inmigraciones españolas y francesas que traían en sus valijas a Proudhon, Bakunin, Louise Michel, Durruti, etc.

    Muy bien: “la revolución proletaria será obra de los proletarios mismos”, de acuerdo, pero, invertebrada?, sin partido comunista revolucionario, sin centro político por la toma de su poder? Engels explica que esta frase inscrita en los estatutos de la Primera Internacional se refería a los socialistas utópicos que visitaban las casas de los obreros para “llevarles” la prédica y las buenas nuevas de un socialismo luminoso, y no al hecho de que el proletariado revolucionario no puede vencer sin su partido político que centralice y guíe sus luchas hacia el derrocamiento del poder burgués!

    La guardia civil de la Comuna de París decía que Bakunin era magnífico como agitador y exaltador de la revolución; un portento! Pero al día siguiente había que fusilarlo!

  • Completamente de acuerdo. Pero hay que ir más allá para colocar las cosas en su verdadera perspectiva. La revolución cubana nacional-democrática, saludada en primerísimo lugar por los Estados Unidos de América – era el coletazo final de las revoluciones nacionales anticoloniales que sacudieron el planeta sur (Africa, América latina, Turquía, Argelia, Madagascar, etc. etc.

    En pocas palabras, llamar las cosas por el nombre que realmente les corresponde, ahorra muchos dolores de cabeza y errores que hubiesen podido jamás cometerse. Recordemos a un Fidel histérico, en medio de la crisis militar de 1965, capaz de infringir los controles de la URSS y enviar el solito un misil a Nva York.

  • Jaja…Miranda…Pero f’ijate que uso una palabra clave: “consenso”…Y ello implica que TODOS tendremos que ceder en algo y aceptar algo del otro…No se trata del “quítate tú pa’ ponerme yo”…

  • Isidro, un comentario que te denuncia de genuinamente querer lo mejor para nuestro país. En lo único que tenemos que ponernos de acuerdo es, en que como los Castro no son chinos, sino gallegos, y como sabes son de cabeza bien dura, y en nombre de esa testarudez, no se quieren despojar del “manual sovietico”. Lo que nos queda es, ponernos de acuerdo en que tenemos TODOS, -y fíjate que digo todos- que sacarlos del medio a como dé lugar, para poder hacer avanzar el país, porque nos toca a nosotros, que ni los pusimos y los que los pusieron piensan que se pasaron de la raya, y tampoco los quieren, por ser (y tomo la cita de jose dario) un sistema irreal, inhumano y carente de todo sentido común”.
    No debemos seguir permitiendo que se nos impida poder ser esa “locomotora” que tanto necesita el país.

  • Muy bueno tu comentario Isidro, tambien hay que decir que cuando se tiene una historia y cultura milenaria tan poderosa , es facil desechar las influencias externas. Desgraciadamente para los cubanos , lo que pudieramos usar de nuestra cultura para contraponer al pensamiento Marxista, ha sido contaminado precisamente para justificarlo.

  • Eduardo, No quieras tú que al pueblo cubano se le de la oportunidad de decidir democráticamente si es que desea continuar con ese sistema o prefiere experimentar con otro. Ni siquiera están dispuestos a probar ni por asomo el modelo chino -como lo explica Isidro-, vemos el empecinamiento de estos viejos dinosaurios a mantener el país en el más profundo subdesarrollo posible, olvídate los nombretes que les quieran poner, los Castro han dejado claro que NO van a permitir concepto alguno que sea para el desarrollo del pueblo.

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