Macintosh, Orwell y 1984

Por Julio de la Yncera

Del anuncio de Apple de 1984. Foto: wikipedia.com

HAVANA TIMES, 17 oct. — El director y productor de cine Ridley Scott tiene entre sus creaciones los filmes clásicos Alien, Blade Runner, Legend, Black Hawk Down, Hannibal etc. Pero menos conocido es su creación de un corto comercial.

El comercial para televisión al que me refiero salió al aire en 1984. Fue un comercial de la compañía Apple donde introducía su nueva línea de computadoras Macintosh. Y ésta fue la primera computadora personal comercial que usara un ratón de computadora y un interface gráfico, basada en ideas originadas en los laboratorios de la compañía Xerox de Palo Alto.

El comercial usa las ideas del libro “1984” publicado por el escritor británico George Orwell que también escribió “Rebelión en la Granja”. En “1984” Orwell nos describe la vida en una sociedad despótica controlada por una clase elite, una oligarquía en el poder y es un estudio que refleja la vida en un estado totalitario.

En el comercial vemos a una heroína que representa la llegada de la computadora Macintosh y salva a la humanidad de la conformidad y la sumisión al control absoluto del gran hermano.

El documental es quizás profético. Pues precisamente fue el advenimiento de tecnologías de computadoras personales lo que permitió el desarrollo posterior del Internet y hemos apreciado como esto ha conducido a la derrota de sistemas totalitarios en el mundo.

El Internet sería imposible sin las computadoras que existen en cada uno de sus nodos. Tampoco sería posible si la tecnología no estuviera al alcance a una mayoría desde el punto de vista económico.

Gracias a estas nuevas tecnologías la posibilidad de las elites de controlar la información es una tarea mucho más difícil. Hoy un individuo en un lugar remoto de la tierra puede comunicar sus ideas a millones de personas en cualquier otro lugar de la tierra a través del Internet y las computadoras, esto ha cambiado la balanza a favor del individuo y de las libertades individuales.

No es tan fácil como ayer, en nuestro conectado mundo de hoy, permanecer aislado u ocultar la información, a menos que alguien quiera retroceder a la edad media desde el punto de vista tecnológico.  Si un país quiere desarrollo económico necesita de todas estas tecnologías nuevas.

Pero estas tecnologías son incompatibles con el totalitarismo y sí son compatibles con la democracia, pues ellas son la esencia misma de la libertad.  Si un régimen totalitario adquiere libertad deja de ser totalitario.

Sistemas totalitarios pueden existir cuando se controla la información, cuando se penaliza el intercambio libre de información, cuando se suprimen las voces discordantes o la voz incómoda que haga las preguntas adecuadas y que cuestione y dé opciones diferentes. Cuando la sociedad se cierra a las ideas diferentes se extingue, pues no hay cambio y el cambio es la clave del desarrollo.

Los sistemas totalitarios se basan precisamente en el control de la información; en eliminar la información  incómoda que no les convenga, la información que les desacredita; en apagar las opiniones contrarias; en no permitir que germine la semilla de ideas diferentes.

Para los de la elite, no importa si estas voces diferentes tienen la razón o no pues el objetivo de un régimen totalitario es el mantenimiento en el poder de la clase elite que controla el país. Una clase que disfruta de derechos que los demás ciudadanos en la sociedad no tienen.

La elite se erige como dueña de la verdad absoluta al prohibir la existencia de voces diferentes. Si fuera cierto que son dueños de la verdad absoluta entonces serían inmunes a los errores. Pero no nos sorprende que sean igual a todos. Tienen las mismas probabilidades de equivocarse como cualquiera de nosotros simples mortales.

El comercial de Apple termina con una voz que nos dice: “Un 24 de enero Apple introducirá Macintosh. Y verán por qué 1984 no será como ‘1984’.”

Quizás en 1984 nos pareciera descabellada la afirmación del comercial. Nos ha tomado un poco más de tiempo comprender que tenían razón. En efecto ya se hace muy difícil la existencia de sociedades despóticas totalitarias como la descrita en el 1984 de Orwell. Todo gracias a las computadoras personales y al Internet.

Gracias, Steve Jobs!

Descansa en Paz.

 

 

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