Los peste a cabo

Carlos Fraguela

Foto: Irina Echarry

HAVANA TIMES — Existen olores que dependen de las hormonas y esos, nos gusten o no, debemos aceptarlos, pero otros, como la peste a cabo de cigarro y a alcohol, dependen algo más de la voluntad personal.

Tengo tres compañeros de trabajo que fuman todo el tiempo y la peste a cabo nunca se les quita. Me pregunto cómo a sus respectivas parejas no les da asco besarlos o hacer el amor con ellos.

Cuando era joven sentía atracción por el aroma del cigarro. Mi padre fumaba y ese olor me recordaba a mi viejo, que era mi dios, mi icono de la virilidad y del amor al mismo tiempo.

Pero después de su muerte el olor a tabaco, de perfume se transformó en hedor; hoy me provoca asco. Para colmo de males soy asmático y el humo me produce bronco espasmo.

No es difícil comprender que un aliento fétido, debido al cigarro o al alcohol, puede dañar seriamente nuestra vida sexual.

¿Existe algo más importante que el éxito en nuestras relaciones de pareja para sentirnos completos? ¿Por que no hacernos más apetecibles en vez de poner hedor entre nosotros? O ¿será que estamos dispuestos a sacrificar nuestra plenitud por uno o dos malos vicios?

 


One thought on “Los peste a cabo

  • el 6 junio, 2013 a las 6:04 am
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    que asco!

    Yo quiero pensar que los fumadores no saben como huelen, la peste les sale de los poros, se les pega a la ropa y hasta inunda sus casa y oficinas.

    Cuando entro a la embajada de Cuba ese olor es como que me viene pa encima apenas abren la puerta. Que asco!

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