Los alimentos inalcanzables en Cuba

Esperando para comprar algo de comer.

Por Germán Quintero*

HAVANA TIMES – La situación de desabastecimiento y precariedad avanza con fuerza en Cuba. El fracaso de la Tarea Ordenamiento, una reforma económica que buscó solucionar la situación de dualidad monetaria en Cuba, en el contexto de la reciente crisis económica, ha generado más problemas que soluciones.

Antes, desde 2004, en Cuba circulaban dos monedas: el Peso Cubano (CUP) y el Peso Cubano Convertible (CUC). La reforma eliminó la circulación del CUC para dejar como única moneda el CUP. Entre los propósitos de esta reforma, el régimen buscaba limitar el uso del dólar (USD) a las empresas e instituciones del estado autorizadas. Asimismo, el régimen buscaba dejar una tasa de cambio fija entre el USD y el CUP a razón de 1 por 24.

A pesar de la pretendida unificación, la reforma monetaria dejó abierta la posibilidad de comprar bienes con precios en USD exclusivamente por medio del uso de tarjetas magnéticas en divisas, llamada MLC (Moneda Libremente Convertible).

Antes, algunos trabajadores recibían sus salarios en Pesos Cubanos (CUP) y un estímulo en CUC.  Con la eliminación del CUC, siguen existiendo dos monedas en el mercado, con el agravante de que algunos ciudadanos tendrán una ventaja sobre los demás por contar con reservas en moneda extranjera o familiares en el exterior para cargar las tarjetas MLC y poder adquirir bienes que no llegan a las bodegas que distribuyen alimentos con la libreta de abastecimiento ni a las diferentes tiendas que comercian en la moneda nacional.

Esta reforma económica no logró el resultado esperado, por lo que ha sido necesario hacerle ajustes a los que el gobierno cubano ha denominado la “rectificación”.

El año 2021 fue un año muy complejo para toda la economía cubana, la crisis económica en tiempos de pandemia y la baja en los ingresos por turismo, sumado a las sanciones económicas de Estados Unidos, hicieron que el Producto Interno Bruto (PIB) del periodo del 2021 fuera el más bajo en años.  Para inicios del 2022 hubo un repunte en la economía que, aunque resultara positivo, no daba para compensar los problemas que ya se habían generado. Los efectos de esta crisis y de la reforma económica se tradujeron en escasez de alimentos y de bienes de aseo para el ciudadano promedio.

Las “colas” para conseguir alimentos se hicieron interminables –en una entrevista realizada para el observatorio Food Monitor, indicaban que podían durar desde seis horas en la fila y que incluso con ello no se garantizaba que consiguieran el alimento que estaban buscando. Asimismo, almacenes que vendían en CUC, como las cadenas de tiendas TRD, los servicentros CIMEX o los quioscos DiTú debido a problemas de distribución de insumos, tienen sus escaparates vacíos.

Ahora bien, esta crisis de alimentos y de bienes de consumo tiene una doble cara: por un lado, hay problemas de desabastecimiento en los quioscos, las tiendas, las bodegas, los mercados agropecuarios y los llamados “organopónicos” y, por otro, la incapacidad de conseguir divisas como el Euro, por la lenta reactivación del turismo y la limitación a divisas cuyo acceso es más fácil, como el dólar, debido a que su uso o depósito en efectivo para tarjetas MLC está prohibida.

La escasez de divisas extranjeras hace que hoy en día sean menos las personas que pueden acceder a los bienes que antes se conseguían en CUC y que ahora están en MLC. “Éramos ricos y no lo sabíamos”, es una frase de uno de estos ciudadanos que recuerda los tiempos antes de la Reforma Monetaria, cuando a cambio de 3 CUC obtenía “cigarrilos, un surtido de croquetas y choricitos, y una Tu Kola”, incluso le alcanzaba para el vuelto.

DiTú, una exitosa cadena de alimentos, que en tiempos del CUC tenía cientos de locales y vendía toda suerte de productos, se ha visto en calzas prietas desde la llegada del MLC para lograr abastecer sus mercados. En algunas tiendas solo queda “agua gaseada y alguna marca de cigarros que nadie fuma”. En otras tiendas, donde los helados y los chorizos alcanzan a asomarse a las vitrinas, rápidamente se forman largas filas en las que algunos afortunados, pocos, se harán con los preciados bienes.

Una petición que busca la eliminación de las tiendas MLC en Change.org ha alcanzado, al momento de escribir esta columna 12.216 firmas. La petición se basa en los artículos 1, 3 y 31 de la constitución cubana y alega que hay una generación de desigualdades debido al inequitativo acceso que hay a las divisas extranjeras; la mayoría de la población cubana solo tiene acceso a la moneda nacional.  Es por ello que esta petición aboga por el cierre de las tiendas en MLC y que todos los productos sean comercializados en pesos cubanos. 

Pareciera que el régimen fue inoportuno a la hora de aplicar la reforma, pues no tuvo en mente los factores económicos externos que hacen que sea más difícil conseguir moneda extranjera. Tampoco tuvo en cuenta los comportamientos de la economía mundial, que ha tenido un fenómeno de inflación importante y de baja producción a causa de la pandemia.

En otros tiempos, la paridad forzada entre el CUC y el dólar (1:1) garantizaba el acceso a ciertos bienes de aseo y de alimentación a la ciudadanía. La devaluación del CUP frente al dólar, estable en el mercado oficial en una tasa de 24:1, pero volátil en el mercado informal ha hecho que resulte insalvable esta situación tal como lo evidencian los cálculos registrados por el portal El Toque desde el 28 de enero de 2021 y hasta el 27 de diciembre del mismo año.

Tomado de El Toque.

Es importante tener en cuenta que parte de la población cubana accede a divisas extranjeras por medio del mercado ilícito. En este mercado, la devaluación del peso cubano frente al dólar y al euro ha hecho incrementar en un 112% el valor de la MLC desde que inició su circulación, en 2021.

Igualmente, en el mercado ilícito (o bolsa negra, como la llaman los mismos cubanos) existe una cadena de revendedores que hace que los precios de los bienes tengan una inflación importante a la hora de llegar a la puerta de los hogares cubanos.  Estos dos factores hacen que los bienes que se adquieren en el mercado ílicito sean cada vez más caros. Para poner un ejemplo, el precio del cerdo es un excelente indicador de la inflación de precios: un kilo de cerdo puede valer entre 10 y 13 USD, mientras que en mercados de condiciones similares a las cubanas el mismo kilo puede tener un costo de 4.50 USD.

Tanto el desabastecimiento como el alza de precios en MLC afectan de manera negativa el acceso a los alimentos en pesos cubanos. Esta situación se agrava con la falta de bienes regulados por el Estado en sus mercados y bodegas. Los ciudadanos cubanos hacen colas interminables para conseguir algún tipo de sustituto de aquellos alimentos y bienes de aseo que se pueden conseguir en MLC pero que, al no contar con las divisas, quedan fuera de su alcance.

Hasta el café esta muy escaso. Dicen por problemas con las navieras y obviamente también por el continuó bajón de producción nacional y la falta de divisas para importar lo necesario.

Queda por ver si, en este escenario, la dichosa Rectificación logra dar un respiro a los desórdenes que la Tarea Ordenamiento ha generado y que deja muchos bienes básicos por fuera del alcance de la mayoría de la población cubana.

*Director Ejecutivo Food Monitor Program

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