Lo que significa para Cuba el Movimiento San Isidro

Por Osmel Ramírez Alvarez

HAVANA TIMES – El Movimiento San Isidro (MSI) está en todos lados ahora en Cuba: en las redes, en los comentarios de la calle y hasta en la televisión estatal. Pero muchos no saben lo que es o están siendo desinformados por los medios nacionales.

¿Qué son?

No más que un grupo de la sociedad civil cubana que surgió y sigue siendo espontáneo y autónomo, como debe ser. Sucedió al calor de las inquietudes de numerosos artistas independientes con inquietudes políticas y de protesta social, pero se consolidó como tal en la lucha contra el Decreto 349, que intenta limitar la libertad artística en Cuba.

Lo que hacen es algo muy normal y respetado en casi todo el mundo, pero no en Cuba, donde el Gobierno es conservador y vigilante de su sistema totalitario, y el control que tiene sobre los intelectuales y artistas es vital para mantener el control social. Saben que la cultura y el arte son liberadoras y les temen a esas libertades que exigen en el MSI.

Por eso, a sus miembros que desafían ese control los tratan como a delincuentes y mercenarios, con lo que intentan desfigurarlos frente a la opinión pública. Pero su verdadero crimen es no estar afiliados y sometidos al arbitrio estatal, y abogar por una Cuba mejor.

¿Qué provocó la situación actual de protesta y represión?

El encarcelamiento de uno de sus asociados, un cantante urbano de nombre Denis Solís, y su condena por ocho meses de prisión en poco más de dos días, por el recurrente delito en Cuba de desacato a la autoridad, desató las reacciones cívicas del MSI.

La policía cubana acostumbra a provocar, ofender y chantajear a delincuentes y luchadores políticos por igual, todos para ellos en el mismo saco. Ello en busca de una reacción desproporcionada que justifique, aunque sea mínimamente, aplicar el delito más fácil para encarcelar a un ser humano en Cuba: desacato a la autoridad o atentado a la autoridad. Y así evitan tener que capturar a los delincuentes con pruebas para procesarlos y también encarcelan a muchos opositores, sin que tengan que tener la categoría de presos políticos.

En el caso de Denis, no sabemos qué hicieron para lograr que se enfadara tanto con el policía, ni por qué el oficial estaba dentro de su casa grabándolo sin una orden judicial, ni por qué lo hostigaban tanto desde antes, más allá de ser un artista contestatario. Por eso es evidente que es un caso fabricado, como miles.

Sus compañeros estuvieron a su lado frente a la estación de la policía recitando poesías en vigilia, como protesta cívica por su liberación. Por estar allí fueron encarcelados y luego liberados. Entonces se fueron para la casa de uno de sus integrantes, Luis Manuel Otero Alcántara, en el barrio de San Isidro, y algunos de ellos comenzaron una huelga de hambre.

¿Cuál ha sido la reacción del Gobierno?

Como la noticia de la huelga se propagó y junto a ella la solidaridad y los apoyos, dando mayor visibilidad al movimiento cívico, eso asusta mucho al Gobierno. Enseguida bloquearon la calle, reprimieron con turbas de matones cederistas a los que se manifestaron en su apoyo en el Parque Central, trataron de impedir los accesos a la casa y finalmente con el pretexto infundado de la Covid-19, la asaltaron y detuvieron forzosamente a todos en la noche del 26 de noviembre.

Luego ocurrió algo inédito: en la mañana del 27 alguien dijo vamos para el Ministerio de Cultura y a la convocatoria llegaron muchos, algo inédito, al menos, para el controlado escenario social cubano. ¡Trescientos cubanos reunidos para disentir contra algo oficial!

El Gobierno tuvo que negociar, pero como son más experimentados que los artistas en el arte de obtener lo que quieren, los engañaron y luego tergiversaron la esencia del diálogo, y los difamaron vilmente en todos los medios.

Esa es una práctica habitual e histórica del sistema comunista cubano que siempre ha tildado al que se le opone de escoria, gusano, traidor, mercenario, delincuente, drogadicto, alcohólico o lumpen. Porque la virtud, para ellos, es patrimonio exclusivo de sus seguidores.

¿Qué ha sucedido después?

La batalla ha continuado en las redes sociales y sigue teniendo fuerza. El MSI exhorta a seguir demandando la libertad de Luis Manuel, que ya depuso la huelga al igual que el resto, pero sigue secuestrado en un hospital con custodia policial y su vivienda clausurada, así como la libertad de Denis.

Creo que, en efecto, con este primer paso conseguido y la visibilidad lograda, no se puede cometer el error de creer que se va a conseguir toda la justicia y la libertad que queremos para Cuba. Tampoco podemos desaprovechar el impacto del momento para sacar algún beneficio para esa misma lucha, en el largo y trabajoso camino hacia la democracia. Por eso creo prudente definir lo que realmente significa la situación creada, si es una crisis social o una revolución.

Según la Wikipedia “crisis es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. Pero “si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución”.

Evidentemente, estamos en medio de una crisis, no en una revolución, por eso más prudente que aspirar a conseguir cosas que no vamos a alcanzar, mejor es trazar objetivos puntuales relacionados con los hechos, para presionar hacia una situación legal y social cada vez más propicia para el triunfo definitivo de las ideas democráticas. Eso además de los objetivos particulares del movimiento que provocaron la crisis.

Por ejemplo:

  1. El Derecho para todos por igual a la protesta social pacífica en lugares públicos y privados, al que solo tiene derecho actualmente el oficialismo.
  2. Derecho a disentir sin ser aplastado por la Policía Política ni otro órgano represivo.
  3. Derecho a tener voz, es decir, a la libertad de expresión plena sin sitios vedados ni apagones de Internet para ocultar sucesos.
  4. Reforma de la ley que regula la actuación policial y las detenciones, que permitan su trabajo y a la vez protejan los derechos humanos de los ciudadanos.
  5. Reforma de la ley que regula el debido proceso, para que haga honor a su nombre e impida el amparo legal a los abusos policiales y las farsas judiciales.

Serían demandas muy apoyadas por todo nuestro pueblo y por la comunidad internacional. El solo pedirlo sería una evidencia de que no existen esas garantías mínimas en Cuba en materia de derechos humanos, lo cual ayuda a su denuncia.

Hay que avanzar siempre, aunque sea un pequeño paso a la vez, hacia esa Cuba Mejor que tanto anhelamos, donde quepamos todos los cubanos sin distinción de ninguna clase. Y el MSI es, sin duda, una excelente chispa para comenzar a despertar el espíritu cívico de nuestro pueblo.

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Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.


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