Lo inimaginable, la ciudad que se apaga

Los Ángeles. EFE/Etienne Laurent | Niú

En esta era, donde todo parece posible, llegó el día donde todo se paraliza. Lo inimaginable sucedió, la gran ciudad se apagó y no sabemos hasta cuándo

Por José Norberto Silva*  (Confidencial)

HAVANA TIMES – Vivimos en una era donde lo que por muchos años era imposible, ahora es posible. Desde comidas a domicilio, servicios de lavandería a domicilio, marihuana a domicilio, compras en línea con entregas en un par de horas, cambios del servicio tradicional de taxis a servicios personalizados como Uber y Lift, ahora es lo cotidiano. En esta era donde todo parece posible, llegó el día donde todo se paraliza.

Los Ángeles tiene poco más de cuatro millones de habitantes, esta ciudad que nunca duerme, es visitada por miles de turistas que se contrasta con calles vacías, pocos transeúntes y comercios cerrados, después que el gobernador del Estado anunciara el cierre de todas las compañías no esenciales. Miles de plazas de trabajo canceladas, supermercados abarrotados de gente queriendo comprar todo lo que puede, porque no se sabe qué es lo que va a pasar. La propagación del virus aumenta, así como las victimas mortales.

Ver a potencias como China, Italia y España azotadas por el coronavirus es algo que nos llena de temor. Apareció un virus del que se conocía muy poco, sabemos que se originó en China, es muy contagioso y mortal. Nunca imaginamos que llegaría hasta aquí. No existe vacuna ni cura especifica todavía, solamente hay que prevenir a toda costa el contagio. Por el momento, lo que hacemos es estar en cuarentena en nuestras casas sin saber hasta cuándo.

El encierro empieza a desesperar

José Norberto Silva

Todas las escuelas están cerradas hasta nuevo aviso. Se habla incluso de la cancelación del año escolar. Como padre de dos hijos es una situación difícil. Por un lado, tenemos mucho tiempo para compartir en familia, pero el encierro empieza a desesperar. Mi niño de 5 años tiene casi un mes de no ir a jugar al parque, ni a otras áreas públicas de recreación. Empieza a preguntar qué es lo que pasa, pero no encontramos la forma de explicarle que hay un virus que tiene a la humanidad de rodillas.

Mentalmente te debilita el pánico. Lo inimaginable sucedió, la gran ciudad se apagó y no sabemos hasta cuándo. Lo que sí sabemos es que nuestras vidas han cambiado para siempre.

Vivo preocupado por mi familia en Nicaragua. Siento impotencia al ver a los inconsecuentes e incompetentes gobernantes de mi país cuando minimizan esta pandemia, raya la ridiculez al exponer a sus ciudadanos al virus.

No es un secreto que Nicaragua está secuestrada por un grupo de delincuentes y gente inescrupulosa ciega de poder, que han acabado con la vida de cientos de civiles y, con esta pandemia, demuestran que lo que menos les importa es la vida. Pero como en Nicaragua decimos que solo el pueblo salva al pueblo, espero que aún sin el apoyo del gobierno, podamos salir de esta emergencia mundial.
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*Nicaragüense actualmente viviendo en Los Angeles, California

 



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