Ernesto Pérez Chang

La libreta.  Foto: Rene Bastiaassen
La libreta. Foto: Rene Bastiaassen

HAVANA TIMES — Esta es la canasta básica de un cubano: cinco huevos al mes y unas cuantas libras de arroz, del que se “enfanga” y no crece. Azúcar, la suficiente para transformar el vaso de agua corriente en un desayuno de emergencia. La sal común, con granos del tamaño de una pelota de ping pong, el paquete de un kilogramo no se sabe cada cuántos meses. Es de las cuentas más complicadas.

Con regularidad, reparten unos cuantos gramos de tendones y pellejos molidos con harina de soya, algo de condimento y sustancias químicas conservantes que ningún laboratorio pudiera explicar. La gente consume la mezcla sin saber exactamente qué es, pero han aprendido a engullir sin hacer muchas preguntas. Tal vez la fórmula sea de los secretos mejor guardados y, lo de tragar a ciegas, de las maniobras de consumo más inteligentes.

Los frijoles, cuando no vienen picados por gusanos y gorgojos entonces huelen a fumigación y, de tan viejos, no hay modo de transformarlos en algo humanamente comestible.

Una bodega donde venden productos racionados.  Foto: Juan Suárez
Una bodega donde venden productos racionados. Foto: Juan Suárez

El aceite, con algunas moscas flotando en él, solo sirve para embarrar la botella, jamás para aderezar, y el único panecillo barato que se permite el obrero, es de sabor tan ácido y de textura tan rara que a veces termina para comida de los cerdos.

Si entrara ese barco que todos contemplan con regocijo desde el muro del Malecón, entonces llegará el pollo de una libra por consumidor, calculada la ración para treinta días. A veces uno compra a los médicos el autorizo de una dieta médica y, después de unos trámites escabrosos en las oficinas de comercio, recibe otro poquito de comida durante unos meses. Usualmente uno enferma con los años como consecuencia de la prolongada malnutrición y se gana el extra como si fuera un premio de lotería. De modo que la enfermedad no parece un agravante sino una bendición.

La libreta de racionamiento no nos provee de mucho más. Cada año las autoridades recortan las páginas. De modo que la edición nunca resulta aumentada sino disminuida. Solo en eso consisten las incesantes correcciones. Las casillas que van sobreviviendo a las podas periódicas, al final terminan tan vacías como el interior de nuestros refrigeradores, por no decir, de nuestras barrigas.

Tal vez para justificar la perpetua permanencia en nuestras vidas, al documento, un verdadero manual de privaciones, se le agregan otras funciones de control y se convierte en un elemento esencial que regula y determina a fondo nuestras existencias. Tanta es su importancia en algunos hogares humildes que en la cubierta se ha llegado a advertir que no es un documento oficial.

Polla por pescado.  Foto: Juan Suárez
Pollo por pescado. Foto: Juan Suárez

No obstante, todos sabemos que lo es, y lo llevamos a todas partes junto con el carnet de identidad, incluso adosado al pasaporte cuando viajamos al extranjero. El diablo son las cosas.

La libreta de racionamiento o de “abastecimiento”, como se le nombra de manera oficial, debería ganarse un lugar entre los símbolos de la nación. Creo que nada puede ser más representativo de un pueblo y de la historia de penurias que ha soportado.

Solo en determinados hogares de privilegio la libreta de racionamiento no existe o, sencillamente, duerme el sueño eterno en alguna gaveta cuando no en un cesto de basura. Palacetes de las zonas restringidas o lugares donde habitan los dioses de este Olimpo insular: gerentes de grandes y pequeñas empresas estatales, militares de alto rango, dirigentes con poder efectivo, hombres y mujeres que han sabido sacarle provecho a tantos y perversos mecanismos de control o que han descubierto que el socialismo solo es una gran fiesta donde, si te va muy mal, es porque no has sido invitado.

29 thoughts on “Libreta de racionamiento o manual de privaciones

  • jajaja, no habia visto este comentario camarqada isidro.

    Cual es tu insistencia con encontrarte conmigo chico? Te lo asignaron como mision o que?

    Yo uso un seudonimo precisamente porque con la porqueria de gobierno que hay en mi pais no tengo ninguna garantia, ni para mi, ni para mi familia, que mi derecho de discrepar sea respetado como se debe.

    Y para filantropismo quien mejor que tu que dices que tu familia no depende de la libreta.La mia si camarada.

    Pero que sabre yo que al parecer me toco vivir en los barrios mas pobres de cuba. En esos donde hay familias que tienen que cagar en un cubo. En esos donde hay un baño por cada 20 gente. En esos donde las casas se estan cayendo a pedazos mientras los lideres supremos y sus hijitos viven como millonarios y jugando golf mientras reclaman resistencia y dignidad de los que dejan de desayunar para dejarles el pan a sus hijos.

    Que sabre yo camarada?

  • Ok, filántropo-pa, demuéstrame que eres tan generoso-sa con “los pobres de la tierra”. Te sigo retando a pasear La Habana y durante el paseo donamos todo lo que tengamos ese día (si quieres pon una cifra) a los vendedores de maní que nos salgan al paso. ¿te animas o vas seguir dándotelas de vengador-a anónimo-a?

  • Por favor!!!! Amigo/a, pa’suescopeta!, Mira que en eso yo tambien tengo tu mismo nombre de “yo era”, Jajaaa, es mas , puedo decir que “yo no existo”, si cuando ese regimen estaba chuleando a los rusos y se daba la lija de hacer creer de que no existiamos, ahora, los que han mantenido aunque sea un poquitico de verguenza, nos damos la lija de no pisar suelo cubano mientras esos miserables continuen en el poder, asi de simple, una conviccion muy arraigada. No creas que puse en duda lo que dijiste, Te creo rotundamente que ni por la libreta ni por la libre se encuentre todo y se que no solo en tu barrio, todos los barrios de Cuba, los de todas las provincias, tienen la misma perra mala suerte. Tu crees que yo voy a creer que por el hecho de que en esos campos consigan una raiz de algo y se la coman yo voy a creer ” que no se pasa hambre?” porque se pueden comerse todos los dias tres hojas de la mata de mango y decir que comieron.

  • Se te sigue saliendo el grado camaraderil, camarada Isidro.

    Yo pudiera estar viviendo en el barrio mas pobre de haiti o de africa y no importa cuanto escriba sobre eso en nada mejoraria la vida de los viejitos de cuba.

    De hecho ni siquiera eliminar esa probreza en TODO el mundo le aliviaria la vida a esos viejitos que venden mani en cuba.

    Pero a los camaradas como tu parece que saber que en otras partes del mundo estan jodidos les da por poner a los jodidos de su propio pais en un segundo o tercer plano.

  • No sé dónde vives, pero te apuesto la bolsita de té a que seguro que allí también vas a ver viejitos vendiendo maní…o lo que encuentren.

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