La votación contra el bloqueo en la ONU y sus acalorados discursos

Por Osmel Ramírez Álvarez

Votación en la Asamblea General de la ONU el 26 de octubre de 2016.
Votación en la Asamblea General de la ONU el 26 de octubre de 2016.

HAVANA TIMES — Una vez más tuvo lugar la presentación por Cuba ante la Asamblea General de la ONU de un Proyecto de Resolución pidiendo el fin del bloqueo. Este mecanismo, aunque no es vinculante, sí tiene un gran peso moral y político. Por 24 años consecutivos se ha aprobado con una mayoría creciente hasta el punto final de este día 26 de octubre en que ni siquiera EUA se opuso: se abstuvo, seguido de su fiel Israel.

Por primera vez también hubo un discurso coherente por parte de su representante, en esta ocasión Samantha Powell. De exquisito y respetuoso podría tildarse. Hasta cuando mencionó el peliagudo tema de los derechos humanos lo hizo con ternura. Reconoció el estigma y la desconfianza que cargan los EUA por haber usado este argumento para catapultar sus intereses de potencia hegemónica, y lo mucho que necesitan trabajar en su propia “casa” para perfeccionar el ejercicio de los que insistió en llamar “derechos universales”.

Perseverar en el diálogo con Cuba sobre este particular es un propósito que no abandonarán y exhortó a los demás países a que alcen sus voces no solo contra la injusticia del bloqueo, sino también contra la falta de derechos humanos elementales en Cuba, a pesar de reconocer los logros de la Isla en muchos frentes difíciles.

Samantha Power en la ONU. Foto: voanews/AP
Samantha Power en la ONU. Foto: voanews/AP

Detrás se hizo de la palabra nuestro canciller Bruno Rodríguez, como siempre muy diestro y efusivo al hablar. Su discurso fue certero en su propósito de explicar la vigencia del bloqueo y lo insignificante que resultan los pasos dados por Obama ante los obstáculos que perduran. Entre cifras y datos mostró la repercusión drástica de esa política, y dedicó también segmentos importantes a dejar claro que consideran “injerencia” que los EUA quieran influir y apoyar la sociedad civil cubana alternativa al oficialismo.

Especialmente se refirió a los jóvenes cubanos afirmando que son “tan antimperialistas y revolucionarios como sus padres y abuelos”. Dijo, igualmente, que los cubanos “ya nos empoderamos” cuando nos liberamos del imperialismo yanqui y la dictadura de Batista y  que nuestro pueblo ya eligió su camino, que es este mismo sistema que ellos nos imponen con un modelo político amañado y que nos asfixia en vez de desarrollarnos.

Lamentablemente, al menos lo pudimos ver en nuestra televisión, ningún orador se solidarizó con nuestro pueblo y nuestros derechos usurpados. Todo cubano digno y de alma sana espera con ansiedad tanto el fin del bloqueo (que depende de los EUA), como el fin de la ignominia de negarle a un pueblo “las libertades públicas” (que depende de nuestro Gobierno-Partido).

Pero Bruno Rodríguez no conoce Cuba o cree que es ese estrecho mundo de lujo y abundancia en que vive la clase dirigente y sus familias. Cuando habló de los jóvenes cubanos tal vez lo hizo pensando en sus hijos y en los de sus amigos y compañeros acomodados.

El canciller cubano Bruno Rodríguez en la ONU.
El canciller cubano Bruno Rodríguez en la ONU.

Jamás describirían sus palabras a los cientos de miles de jóvenes que atravesaron Centroamérica o aún lo hacen, en busca de todo lo contrario a lo que él les atribuye, tampoco a ese otro tanto que estudia en los preuniversitarios o en las universidades y les siguen la corriente, pero al primer chance emigran, que mientras hacían repudio de los cursos de World learning ansiaban internamente inscribirse y se notaba la risita burlesca por una manifestación tan orientada y controlada como poco sincera.

Tampoco se refería el canciller a esa juventud que observa y describe Verónica Vega en su post  La verdad se elige,  publicado recientemente aquí en Havana Times, que como ella describe, eligen la apatía como mecanismo de “protesta inversa” o por instinto de supervivencia en un medio que no admite cambios ni protagonismos alternativos.

En la protesta por el bloqueo lució bien el señor Bruno, pero en la descripción que hace de nuestros derechos humanos, del ejercicio de nuestra soberanía popular, de nuestros jóvenes y pueblo en general, erró de más. La señora Samantha le aventajó esta vez a pesar de que él, como representante del país “víctima”, se llevó los aplausos.

Fueron tan desviadas y preocupantes sus palabras que quitan esperanzas y asustan sobre nuestro desenlace nacional. ¿Será que lograrán prolongar por otros lustros más nuestra agonía miserable? Seguro muchos que estaban indecisos sobre si emigrar o esperar un poco a ver si esta gente cambia o afloja, ya lo tienen claro: huir del pantano. Soy optimista y he elegido el sacrificio de seguir aquí “luchando” el día a día, ¡aruñando!, pero confieso que este discurso me afligió y sacudió mis certezas.

11 thoughts on “La votación contra el bloqueo en la ONU y sus acalorados discursos

  • Eso no tienen que reclamarlo, pues son derechos que se le reconocen y se le respetan a toda persona en este pais.

  • Es mucho mas limpio y menos infame el romper discos frente al Versalles (Lo que no es mas que la manifestacion, ridicula o no, de un derecho a rechazar algo con lo que no se esta de acuerdo), que caerle a golpes a las disidentes, como todas las semanas hacen en Cuba los que piensan como tu, en un acto de terrorismo de estado que viola todos los derechos. Romper un disco no degrada a nadie; golpear y reprimir violentamente a mujeres pacificas e indefensas que reclaman sus derechos ciudadanos,, pone una marca imperecedera de infamia a quien lo haga.

  • y sin embargo se mueve……..

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