La sociedad civil cubana ¿cuál es por fin?

Por Osmel Ramírez Álvarez

HAVANA TIMES – Es un tema ahora muy recurrente en nuestros medios de comunicación escuchar el dilema de la “sociedad civil cubana”. Precisamente desde el día 20 de este mes de marzo comenzó la avalancha noticiosa sobre la Cumbre de las Américas en Lima, Perú, a celebrarse en abril próximo.

Aunque en Internet se podía ver el tema en primera plana desde hace semanas, aquí la orden de abordarlo al parecer llegó ese día, de súbito. Y comenzó el dilema de siempre: que si el imperialismo, que los mercenarios y que los “verdaderos representantes” de Cuba son los fieles al Gobierno.

Es como si no importara el propio concepto de “sociedad civil”, su naturaleza misma. Si no fuera un asunto tan serio e incluso penoso en nuestro contexto, causara risa. Es risible de veras escuchar los argumentos de los representantes de las organizaciones de masas de la Revolución, oficialistas de pura cepa, autodefiniéndose como “verdadera y única sociedad civil cubana”.

¿Qué es la sociedad civil?

Son agrupaciones de ciudadanos que de forma autónoma, colectiva y fuera de las instituciones gubernamentales procuran influir en la esfera pública. Es un requisito indispensable de la democracia moderna. Pueden ser instituciones o movimientos sociales y se consideran una especie de intermediarios entre los individuos y el Estado. Se diferencian de la sociedad política en que su objetivo no es alcanzar el poder, sino influir en este.

¿Existe en Cuba?

Aquí todo es diferente o pretenden oficialmente que lo sea. Al no haber una democracia real, tampoco existe espacio para una sociedad civil con verdadero impacto social, ni la “fabricada” ni la espontánea. Surge últimamente una tendencia oficial más acentuada a querer convertir el barro en oro: tratan de enmarcar las formas organizativas que definen y sostienen el sistema autoritario en los cánones democráticos universalmente reconocidos y apreciados, entre ellos la sociedad civil.

La sociedad civil cubana segun el gobierno. Gráfico: cartasdesdecuba.com

En ese sentido los CDR, CTC, ANAP, UNEAC y demás organizaciones de masas, creadas por el Gobierno cubano para controlar los diferentes sectores de la sociedad y utilizarlos en defensa de sus intereses, casi siempre limitando los propios, las presentan como sociedad civil. Ni ellos mismos sabían de esa categoría o se consideraban así. Si le hubiesen ordenado sentirse ofendidos en su “moral revolucionaria” por esa catalogación, lloviera actos de repudio.

Ninguna de esas organizaciones surgió de forma autónoma, sino que fueron creadas por el propio Gobierno. Si no fueran acólitas, tutoradas y monitoreadas por el Partido Comunista en el poder no pudiesen existir con reconocimiento oficial. Su misión no es influir en el Gobierno a favor de los intereses de sus miembros, sino garantizar que los intereses del Gobierno-Partido primen y sean prioridad sagrada en el seno de cada grupo social.

Sus líderes no son elegidos democráticamente, salvo en la base, en algunas de ellas. Sus estructuras de liderazgo son escalonadas, como calco de las estatales, y son promovidas y determinadas por la Política de Cuadros del Partido Comunista, del cual son cantera.

No fue hasta la pasada Cumbre de Las Américas en Panamá (2015) que se comenzó a utilizar oficialmente en Cuba esa terminología, hasta entonces patrimonio de la oposición. Fue y es parte del esquema de combate a los representantes de grupos críticos al Gobierno que participaron en aquella cita y pretenden hacerlo en esta.

Por las características estatistas y antidemocráticas del sistema legal cubano no se permite que grupos ajenos a los intereses oficiales tengan un estatus protegido ni un desenvolvimiento fructífero. Nuestro país necesita muchísimo de una sociedad civil verdadera, con capacidad de actuación y movilización, pero ello sería síntoma y acicate de la democracia, un peligro mortal para el sistema actual que depende de lo contrario.

Definir cuál grupo no oficial es o no de la sociedad civil se vuelve complejo.

Por ejemplo, aunque Rosa María Payá tenga personalmente aspiraciones políticas, dada la imposibilidad de reconocimiento legal en Cuba, si las organizaciones a que pertenece solo promueven referendos sobre temas importantes para la ciudadanía o persiguen estimular la defensa de derechos humanos, entonces podrían considerarse sociedad civil. Pero si tienen un programa político, es decir,  que aspiran al poder, entonces no lo son. Es muy complejo.

En ese sentido, Cubalex (grupo de juristas no oficialistas que ofrecen asesoramiento legal a la ciudadanía); SPD (grupo de opinión socialista democrático que emite un boletín); diversos grupos de derechos humanos; de la comunidad LGTB; asociaciones de periodistas independientes; de artistas contestatarios; las Damas de Blanco; los sindicatos independientes, y demás grupos sociales por el estilo, sí lo son claramente. Pero el que tenga programa político no pertenece a la sociedad civil, sino a la política.

Todo este proceso previo a la cumbre de Lima, con encuentros de nuestra flamante sociedad civil asumiendo un papel que ni conocen, no es más que un teatro y una maniobra política más. Bueno sería que nuestra auténtica sociedad civil pudiese fortalecerse en el diálogo nacional e internacional. No tienen que ser solo opositoras, también podrían surgir las seguidoras del socialismo radical o moderado, como ya la hay de socialistas democráticos.

Ni para alabarlos o aportarles ideas e iniciativas los comunistas en el poder permiten organizaciones que surjan espontáneamente y se legalicen. Ni siquiera un club martiano, ni chavista, ni marxista siquiera. Lo que no brota del Partido Comunista es ilegal, reprimido y catalogado como “enemigo del pueblo”. Así anda nuestra sociedad, civil y política, ¿Aberrante, verdad?


7 thoughts on “La sociedad civil cubana ¿cuál es por fin?

  • el 4 abril, 2018 a las 1:37 pm
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    Abel Prieto se quedo vacio cuando afirmo frente a camara en Panama, que decir que la oposicion pacifica cubana es parte de la sociaedad civil era como decir que el grupo terrorista de Alcaeda tambien es sociedad civil. Y se supone que el tipo es un intelectual.

    https://youtu.be/P6cs8UZ3A4g

  • el 4 abril, 2018 a las 9:40 am
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    Esopo: tenemos la misma opinión al respecto. Hay un grupito de “errores estratégicos”, en mi opinión, que evitan que el disparo de en el centro de la diana, este es uno de ellos. Mis saludos.

  • el 4 abril, 2018 a las 9:39 am
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    Chaguaceda: gracias por tu comentario, que bueno que lo conseguí, es un tema controversial.

  • el 4 abril, 2018 a las 9:38 am
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    Repatriado: yo le atribuyo eso que mencionas a la democracia, no creo correcto atribuirle esa libertad al capitalismo, que aunque se imbrica donde quiera en el enramado social, es en esencia un modo de producción, ¡el mejor!, ¡el más eficiente! Yo por el contrario pienso que el capitalismo, que ya viste cuánto he elogiado previamente en lo económico y deseo se preserve, si se deja imperar en la política y en lo social (como quieren los neoliberales y ya se da en gran medida en estas democracias donde influye tanto el capital detrás de todo) llegaríamos a la dictadura pura del capital, que no creo que fomente o permita entonces esas libertades de la sociedad civil que apreciamos, entre otras cosas porque no le alcanzarán los recursos para depredar sin límite y la presión social amenazaría su imperio. En Arabia Saudita hay capitalismo con dictadura y no creo que les interese esa libertad de la sociedad civil, igual en China, la segunda potencia capitalista (o crees que es una potencia socialista). El capitalismo no es inherente a la democracia ni conduce a ella obligatoriamente como un proceso de maduración, no lo creo. Incluso el capitalismo nació como sistema imperante en medio de monarquías, asociándose a los déspotas, y luego cuando la asociación les quedó corta se asociaron con la clase llana de donde salieron para promover “la democracia” con sus ideas gloriosas. Para derrumbar privilegios de vieja data que entorpecían como ideología aceptada su encumbramiento, solo era posible con algo fabuloso como “igualdad, libertad y fraternidad”. Pero su interés no es la democracia real, es la plutocracia, poner para su beneficio primordial en lugar del soberano al capital, sin importar quien gobierne, detrás debe estar el capital. Lo que pasa es que abrieron una caja de pandora y los pueblos, cada vez menos ignorantes, nos lo hemos creído. Tanto así que caímos presa de “oportunistas” y de utopías extremistas, una de ellas es el comunismo, y por ello el capital ha cedido y necesita ceder espacios, pero la creencia en que, debido a estos signos, con liberalismo puro se va camino a la justicia social es la mayor utopía de todas. Es lo que creo, por eso promuevo como solución buscar “el equilibrio social” entre la mayoría económica capitalista y la mayoría numérica de los trabajadores, un pacto social de supervivencia, podría decirse. Por lógica hay mucha resistencia en las mentes, porque así como el derecho a gobernar por linaje dominó la mente del pueblo antaño, el derecho a gobernar del capital las domina ahora: es una ideología que solo será derrumbada con otra oferta igualmente gloriosa, pero esta vez debe ser sincera.

  • el 31 marzo, 2018 a las 7:00 pm
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    Osmel, pusiste el dedo en la llaga con respecto a la sociedad civil, me considero un veterano forista de este y otros foros de discusión de la problemática cubana, desde mis inicios venia alertando a la disidencia, oposición y hasta a sociedad civil independiente en diferenciar entre partidos políticos y sociedad civil y hasta diferenciar entre oposición política y oposición social, todas ellas de cierta manera en oposición al estado totalitario abarcador del control y la represión social de la sociedad cubana en su conjunto (ahora como tu bien dice adueñándose de la terminología sociedad civil para camuflar sus “organizaciones de masas” de control y represión social), pienso que no tener deslindadas esas cuestiones, que muy bien tú has expresado, ha sido un freno al avance de la democratización de Cuba porque ese ajiaco no ha permitido que las diferentes corrientes prodemocráticas se proyecten en la lucha e incluso ha sido un escollos para la proyección internacional y el reconocimiento de la comunidad internacional de la existencia de diferentes plataformas políticas y sociales independientes en el interior de Cuba.

  • el 31 marzo, 2018 a las 6:46 am
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    ya sabes que para mi el capitalismo es el menor de todos los males posibles en cuanto a organización humana, una de las cosas que más envidio de las sociedades que viven el capitalismo es su vitalidad, se asocian expontaneamente para cualquier cosa, desde la defensa de la Jota aragonesa, Amigos de los grillos verdes, cualquier ONG pequeñita que abre pozos en Suadán, lo que sea, y sin orientaciones de nadie.

    Además sí ejercen presión política y son escuchados, no tanto quizás como se debiera, aunque a veces más de lo que se debiera ¿quien tiene esa verdad? todos y nadie.

  • el 31 marzo, 2018 a las 3:45 am
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    Conciso y con seso

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