La Revolución Cubana comenzó en 1959

por Esteban Morales*

Esteban Morales
Esteban Morales

HAVANA TIMES — Bajo un título carente de rigor histórico y objetividad, Roberto Zurbano [en un artículo publicado en el New York Times] trata de caracterizar la situación de los negros en la Cuba de hoy. Como evaluador crítico del tema que soy, podemos compartir algunas de sus aseveraciones, pero no en términos tan absolutos y mucho menos, con la carencia de  objetividad con que estas se formulan. Tampoco las conclusiones a que el autor arriba.

Afirmar que “para los negros cubanos la revolución no ha comenzado”, no se sostiene, ni aún   dentro de la compleja realidad cubana de hoy. Verdadera encrucijada dentro de la cual, el país trata de encontrar un modelo económico propio y sostenible, para no repetir los niveles de dependencia económica que soportó por tres ocasiones, (España, Estados Unidos, URSS) en menos de un siglo. Durante el periodo final (1960-1991) que resultó ser el más provechoso para la Isla, el tiempo no alcanzó para superar definitivamente las realidades de un país subdesarrollado.

Por tanto, cualquier explicación de lo que hoy tiene lugar en Cuba con los negros, pasa necesariamente por la comprensión más profunda de esos periodos de dependencia y de que en la Isla la pobreza fue también masivamente blanca, aunque la riqueza nunca fue negra. Algo que arrastramos durante varios siglos, hasta llegar al triunfo revolucionario de 1959.

La población pobre cubana fue beneficiada a partir de una política social, extraordinariamente humanitaria, que combatió y aún combate la pobreza y la desigualdad hasta el mismo borde del igualitarismo.

Dentro de la realidad social generada por esa política¸ negros y mestizos fueron sumamente beneficiados también. De modo que si hoy contamos con una masa importante de médicos, científicos, intelectuales y obreros calificados negros, se lo debemos a esa política social, que marcó profundamente a la sociedad cubana, durante sus más de 30 años de existencia  posteriores a 1959.

No hay que negar que se cometieron errores; uno de ellos, tal vez el más importante, fue no considerar el “color de la piel”, como una variable de diferenciación social. El no considerar que por razones de sus diferentes puntos de partida  histórico, el negro, además de ser más pobre, había sufrido por su condición de esclavo primero y de negro después, las desventajas que implicaba haber tenido que soportar el racismo y la discriminación racial, que le situaban siempre en una posición de desventaja ante la población blanca, aunque estos últimos  también fueran pobres. Nuestra sociedad no había sido diseñada para que blancos y negros y mestizos fueran iguales.

Ese lastre colonial esclavista, no fue posible borrarlo en los años de revolución, a pesar de lo humanitaria y radical que esta haya podido ser. Es esta la explicación de muchas de las desigualdades y dificultades sociales que aún arrastramos y que la Revolución iniciada en 1959, trataba de solucionar.

Todos los implicados en este proceso quisieran avanzar más rápido, pero el tema es difícil y acumuló años de atraso en su tratamiento. Sin embargo, se van articulando todos los factores que deben intervenir y cada vez el compromiso práctico de colaborar y la participación es mayor.

A diferencia de lo ocurrido en 1962, en que el racismo y la discriminación racial se habían dado como resueltos, a partir sobre todo, de la segunda mitad de los años ochenta, se ha abierto una década,  con posterioridad a los procesos de crisis, que sacudieron a la economía cubana,  un debate sobre el tema que crece continuamente.

La crisis económica sirvió para mostrarnos de que se había sido idealista al creer que el problema racial se había solucionando o se estaba solucionando, lo que no se correspondía con la realidad.

Las medidas económicas que se aplicaron para superar la situación económica, trajeron a flote las diferencias y desigualdades, que a pesar de los avances, aun existían y que habían permanecido ocultas, esperando momentos más propicios para reemerger.

Así se inició un nuevo periodo de lucha contra el racismo y la discriminación, que fue el propio Fidel Castro el que lo abrió con sus discursos en los congresos de pedagogía y de la UNEAC  y su  intervención en la  iglesia  de Nueva York en Harlem. El Máximo Líder se percataba de que lo tratado con insistencia en sus discursos de marzo de 1959, no había quedado resuelto.

Entonces, fue el propio líder de la revolución el que reabrió el tema y a partir de entonces, comenzó un nuevo debate, ya más comprensivo de donde habían estado las fallas de la política social, que no había podido eliminar el racismo y la discriminación racial.

Se iniciaron nuevas investigaciones, se analizaron las experiencias y como nunca antes desde 1959, se comenzó a escribir críticamente sobre el tema, que comenzó por abarcar el mundo intelectual creándose comisiones en diferentes instancias, PCC, UNEAC, Biblioteca Nacional, proyectos comunitarios, etc.

Emergieron varios centros de debate y encuentros científicos, producciones cinematográficas, cursos académicos. Existe en la UNEAC una comisión con carácter nacional, que trabaja en la promoción del tema racial desde la cultura, lo lleva a debate a las provincias del país y ya ha promovido su discusión en la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en dos ocasiones.

El gobierno no pone obstáculos a esos debates y formas de acción, todo lo contrario, los apoya y promueve. En realidad, lejos de mantenerse oculto el tema, cada día más, es objeto de discusión en diferentes ámbitos del trabajo intelectual, comunitario e incluso político. Pasando paulatinamente a convertirse en un debate de toda la sociedad cubana.

Cualquier explicación de lo que hoy tiene lugar en Cuba con los negros, pasa necesariamente por la comprensión más profunda de esos periodos de dependencia y de que en la Isla la pobreza fue también masivamente blanca, aunque la riqueza nunca fue negra.

Desde la UNEAC se despliega un amplio proceso de coordinación para introducir el tema en la escuela, las universidades, así como también para mejorar las estadísticas y que estas recojan con más precisión la cantidad de negros y mestizos en distintos sectores y su situación económica.

Se trabaja también para aumentar el conocimiento sobre la presencia de los líderes y patriotas negros en nuestra historia, por medio de monumentos, jornadas conmemorativas y su adecuado tratamiento en los libros de texto, para lo cual se trabaja fuertemente en la reformulación de la enseñanza de la historia nacional.

Por todo lo anterior, podemos decir que hemos pasado a un periodo en que el tema racial se trata a todos los niveles.

Todos los implicados en este proceso quisieran avanzar más rápido, pero el tema es difícil y acumuló años de atraso en su tratamiento. Sin embargo, se van articulando todos los factores que deben intervenir y cada vez el compromiso práctico de colaborar y la participación es mayor. Bajo la conciencia de que se trata de un problema que nos afecta a todos.

Ningún gobierno anterior a 1959 hizo nada por los pobres en general, ni por los negros en particular. Más bien los gobiernos precedentes, gobernaron el país para el beneficio de unos pocos, con todos los mecanismo e instrumentos de una administración neocolonial, que mantuvo el racismo y la discriminación racial, la corrupción y la pobreza, desplegando el modelo de explotación y control, que Estados Unidos había diseñado para la Isla.

Habría que padecer una ignorancia de la historia extraordinaria, para pensar que un cambio de  liderazgo político en Cuba pudiera beneficiar a los negros. Un pensamiento como ese solo puede provenir, como lo dice el titulo del artículo, de alguien que piense que “para los negros la revolución cubana no ha comenzado aún”.
—–
(*) Leer los articulos de Esteban Morales en su blog personal.



11 comentarios sobre “La Revolución Cubana comenzó en 1959

  • Solo una nota al titulo:
    La revolucion cubana termino en febrero de 1959 con la promulgacion de la ley fundamental que le dio el tiro de gracia a la constitucion del 40
    Y ojala no haya mas revoluciones ni lideres, especialmente maximos.

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  • Sr. Esteban Morales:
    Si bien La Revolución marcó un importante paso al cerrar los clubes y escuelas con admisión por el color de la piel, esta fue incapaz de crear el marco propicio para el empoderamiento de la persona negra, peor aún, esta paso a operar desde un paradigma estrecho y sobre todo excluyente, ese de “Blanco, hombre y heterosexual”. Visto desde ahí, el negro tiene muy pocas posibilidades de inserción, sino vaya hoy a las universidades cubanas y mire cuántos negros hay en las aulas, o mire las telenovelas nacionales a ver si se avanzó en el tema. Para mí Zurbano lleva mucha razón, ojala y se anime a un debate con usted, justo ahora, en que estamos tan lejos de los días de Antonio Maceo, Guillermo Moncada, Juan Gualberto Gómez, Aracelio Iglesias, Lino Dou, Jesús Menéndez, Gastón Baquero, Blas Roca y demás.

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  • Esteban:

    Ya se sabe que por decreto se abren los clubes y las escuelas a los negros y mestizos, pero no el corazón de quienes, aún hoy, siguen apegados a prejuicios (e incluso odios), que de modo recurrente continúan inculcando a sus hijos y luego a los nietos. Para llegar a la sociedad hay que partir de la sociedad. Y eso es lo que nos ha faltado en todos estos años. Propiciar un “empoderamiento” social (para estar a tono con los vocablos de moda), que permita atacar el problema desde las bases es lo que se necesita. Al menos para ir calentando el brazo…

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    • Y algo más: Si es cierto como se rumora, que a Zurbano lo han expulsado de su puesto en Casa de las Américas, a causa de este texto publicado en el NYT, creo, Esteban, que Ud. necesitará otro escribir artículo. Este ha sido para expresar desacuerdos legítimos con el autor; el otro debería encaminarse a desaprobar a que a él le hayan hecho lo que ya una vez le hicieron a Ud.

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  • Si ud escribe para consumo de otros yo lo entiendo, quien no nacio o vivio en Cuba no ha visto lo que todos los cubanos han visto y puede que le crea el discursito pero no hay un solo cubano al que ud le pueda decir de frente lo que dice, sobre todo si es negro. ¿Por que los que viven en las peores condiciones en Cuba son negros? ¿Ud no ha ido por La Timba, Pogolotti, San Miguel del Padron, Guanabacoa, la Habana Vieja, Jesus Maria y Centro Habana y demas barrios donde prima la raza negra sobreviviendo en condiciones vergonzosamente insalubres? Por que el ‘bloqueo’ afecta esos barrios y no El Laguito, las zonas ‘congeladas’ de Nuevo Vedado y Playa, por solo poner algunos. ¿Ha ido a una prision o siquiera se ha dado una vuelta por una estacion de policia? Seria recomendable.

    Vamos Alfredo

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  • Como le escribí a Zurbano, cuando leí el artículo en el NYT, “For blacks in Cuba, the Revolution hasn’t begun”, creo que lo peor de su artículo es el título (que Zurbano me ha respondido que no es su título original sino uno ideado por el NYT) y todo lo que de él se desprende:

    “…a mí, una negra “con conciencia de clase” (por decirlo jocosamente), una negra a la que han llamado en Cuba cosas tan raras como “blanca empírica” (porque a alguien le sonó “más lógico” que “negr inteligente” o sus similares), me chocó el título. No sé si será cosa de la traducción, pero me chocó… Quizás porque creo que decir que la revolución no ha comenzado para los negros en Cuba es negar el lugar que tú y yo tenemos ahora mismo en la nación… No conozco tu historia familiar, pero yo, hija de una alemana de la extinta RDA y de un negro cubano y guajiro de Guanajay, ni siquiera existiría si la Revolución no hubiera cuando menos comenzado para los negros.
    En lo demás estamos de acuerdo, el racismo no se elimina por decreto, como pretendimos en la isla. El colonialismo cultural, los tabúes y prejuicios heredados por la mentalidad nacional, el punto de partida desventajoso que aún nos sitúa en desventaja en la estructura socioclasista cubana, esos, no los puede negar nadie…”

    Y si bien concuerdo con el profesor Esteban Morales en que el problema es de larga data histórica y cultural, y que no es necesariamente un cambio de líder o de sistema el que probablemente resolverá el problema negro en Cuba, como tampoco lo ha resuelto en Colombia o en muchos otros países latinoamericanos (ni el problema negro, ni el indio, en estos casos), tampoco creo que el asunto se resuelva solo “por los canales correspondientes y establecidos”, entiéndase UNEAC, PCC, etc., como sugiere Esteban. Quizás porque para mí “está claro que es (también) responsabilidad del Estado como aparato burocrático, que no haya habido hasta ahora un espacio posible y legítimo para una sociedad civil negra visible y poderosa, que trabaje para que el próximo censo sea diferente al que yo viví a inicios de los 2000.”

    El texto de Zurbano dice:

    “An important first step would be to finally get an accurate official count of Afro-Cubans. The black population in Cuba is far larger than the spurious numbers of the most recent censuses. The number of blacks on the street undermines, in the most obvious way, the numerical fraud that puts us at less than one-fifth of the population. Many people forget that in Cuba, a drop of white blood can — if only on paper — make a mestizo, or white person, out of someone who in social reality falls into neither of those categories. Here, the nuances governing skin color are a tragicomedy that hides longstanding racial conflicts.”

    “Pues bien, el censo, como práctica internacional, recoge datos por declaración del censado… ¿Sabes que yo llegaba a la casa de una mujer negra como el carbón y ella me aseguraba que era mestiza? ¿Sabes que yo veía una foto de ella con su marido blanco y sus hijos mestizos y ella me aseguraba que no sólo su marido sino también sus hijos “habían salido” blancos? ¿Cómo cambair esos números del censo, sin cambiar esas mentalidades? A mi esposo, claramente negro, la muchacha que vino a hacer el censo pretendía ponerle mestizo, para “adelantarlo vaya”, porque “un negro bonito es un mulato”, y el pobre tuvo que fajarse para que lo censaran como negro. Y a mi hermana, hija de mi madre blanca y mi padre negro, siempre le pasa lo mismo en las oficinas del carnet de identidad: tiene que fajarse para que la identifiquen como mestiza, porque “mijita, tu con ese ‘pelo bueno’… además todo el que viene aquí quiere ser blanco”…

    “Adónde quiero llegar con toda esta perorata, pues al mismo punto del principio: a que creo que la revolución (me gusta más escribirla con minúsculas y sentir que es responsabilidad de todos nosotros, también mía aunque ahora hace cinco años que vivo en Alemania, y no sólo de Raúl o Fidel y de las reformas de entonces y de ahora), sí comenzó para los negros, pero que, como para muchos blancos pobres y marginados, sigue siendo, ojalá!, una utopía, un horizonte que, ojalá!, sirva para caminar…” (y ya sé que esto suena hasta cursi a estas alturas, pero el futuro es lo único que aún se puede cambiar).

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  • Un temita por el que volví al artículo original de Zurbano (bueno, a la traducción del NYT), porque no recordaba haberlo interpretado como Esteban Morales, y lo confirmo, no interpreto que Zurbano diga que será un cambio de presidente el que traerá el progreso, sino que sugiere que en el momento en que el actual Gobierno llegue a su fin, si sigue el actual curso de reformas, muchas cosas funcionarán de un modo diferente al que conocimos por décadas, y quizás, haya un marco para que la sociedad cubana, no el próximo presidente y o el próximo sistema en abstracto, sino la sociedad cubana de conjunto y especialmente los negros, las mujeres y los jóvenes (grupos que aún mantienen una menor participación política, pese a leyes, decretos y políticas de todo tipo), logren avanzar en ese marco, en el sentido de una mayor equidad:

    ” The end of the Castros’ rule will mean an end to an era in Cuban politics. It is unrealistic to hope for a black president, given the insufficient racial consciousness on the island. But by the time Raúl Castro leaves office, Cuba will be a very different place. We can only hope that women, blacks and young people will be able to help guide the nation toward greater equality of opportunity and the achievement of full citizenship for Cubans of all colors.”

    Eso es lo que entiendo que sugiere Zurbano, que no es exactamente lo que sugiere Esteban. Otra cosa distinta es que piense igual, pues no lo sé, no sé si estas “reformas de mercado” propiciarán espacios para una sociedad más plural e inclusiva (?) Sospecho que no necesariamente.

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  • (¡Este sistema es capaz de mandar el comentario antes de tiempo!!!!!)

    // Están muy mal //

    Están muy mal quienes esperan resolver o estar resolviendo problema alguno mediante “la revolución que comenzó en 1959″ (el régimen totalitario y criminal establecido por FidelCastro).

    Y están muy mal las etnias discriminadas y maltratadas en la sociedad, que esperen resolver sus problemas mediante “revoluciones”. Tienen que trabajar para ayudar a resolver sus problemas *y muchos de los otros que tiene la sociedad* mediante un *gobierno legítimo y efectivo*. (Y trabajar también *con efectividad* para resolver algunos problemas culturales que pudieran tener. ellas mismas)

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  • ¿Es cierto lo que leo en Observatorio Crítico? ¿Zurbano ha sido despedido? Hace apenas dos días le escribía a un amigo en FB que “me gustaría, por la salud del debate, que Zurbano no sea removido de su puesto por atreverse a decir algo o dejar que NYT dijera algo que no ha gustado a muchos, es el tipo de consecuencias que estamos acostumbrados a ver, pero que no considero sanas, ojalá esta vez me equivoque y no suceda.” Y mi migo respondió: “claro que no será removido de su puesto -al menos eso espero-.” ¿Ambos esperamos mal? Si lo que reporta Rogelio Díaz Moreno en Observatorio crítico es cierto (http://observatoriocriticodesdecuba.wordpress.com/2013/04/04/el-derecho-a-equivocarse-tambien-es-racista/), es TRISTE, muy TRISTE, lamentable, torpe, autoritario, y no sé qué adjetivos más agregar, una vez más!

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  • Esteban Morales es un ejemplo de la falta de discriminación. Con 16 años y terminando su bachillerato en el Instituto de La Habana, partió a Alfabetizar. Estudio en la URSS, se doctoró, fue Decano de la Escuela más elitista de la U. de La Habana, la de Filosofía e Historia, Jefe del Dpto. de Cuba-EE.UU. y una personalidad destacada de la cultura cubana que ha expresado sus opiniones y asumido las consecuencias de ello. Fue, o es, mi amigo personal durante más de 40 años y lo sigo estimando y respetando como intelectual cubano. Creo que no se debe mezclar el aspecto racial con las diferencias ideológicas, políticas. Pienso que hoy más que nunca debemos atenernos al pensamiento martiano: “Dígase Hombre y está dicho todo”. R.

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  • P.D. ¡Cuidado! Ser blanco, amarillo, mestizo o negro no da un derecho especial de decir o hacer lo que nos de la gana. Cada cual es responsable de sus acciones y de las consecuencias que ella conlleva. Ignoro las circunstancias internas del caso. Eduardo Heras es mulato y trabaja desde hace muchos años en Casa de las Américas. En algún momento de su vida,- como todos-, se equivocó y fue sancionado. No alego que se hizo por negro o mulato. Siguió luchando y sigue siendo respetado. Para juzgar una acción individual hay que tener información antes de emitir conclusiones. Yo no lo hago. La vida me ha enseñado algo. Además, Zurbano, no ha sido expulsado sino trasladado dentro de Casa o eso he leído y espero. Racista hubiera sido esperar un tiempo y echarlo a la calle por cualquier cosa justificada y poco abría tenido que alegar. R.

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