La radio cubana y mis emisoras favoritas

Michael Landis*

HAVANA TIMES – Después de retirarme en el 2009, me quité el último reloj de una larga línea de relojes de pulsera baratos, y lo agregué a mi colección de equipos rotos y en desuso en la primera gaveta de mi cómoda. A partir de entonces, si necesitaba saber la hora, consultaría mi teléfono celular.

Desafortunadamente, no me percaté que los teléfonos celulares estadounidenses no funcionan en Cuba y, en octubre de 2010, me encontré, si no era sin ojos en Gaza, por lo menos “intemporal” en La Habana.

En la calle, por supuesto, podría preguntarle la hora a cualquiera, pero en la casa, el hogar de mis amigos en la Avenida 51 en San Agustín, La Habana, y especialmente a altas horas de la noche, esto era un problema. La solución al problema fue: sintonizar al radio de mi habitación en la emisora Radio Reloj, una emisora de noticia que funciona las 24 horas del día, durante los 7 días de la semana, y que ha estado en el aire desde 1947. Radio Reloj da la hora minuto a minuto.

Por otra parte, esta me da la oportunidad de escuchar y ampliar mi limitado español, mientras aprendo al mismo tiempo sobre la exitosa cosecha de papa en la provincia de Cienfuegos, o la visita a Cuba del primer vice ministro de Burkina Faso, etc.

Normalmente, este tipo de cosas me hace cerrar los párpados y, antes de darme cuenta, estoy en los brazos de Morfeo, en especial cuando se añade el tranquilizador fondo metrónomo tic-tac-tic-tac de Radio Reloj (eso exactamente era lo que quería hacer cuando lo escuché tarde en la noche… Creo firmemente en el “aprendizaje mientras se duerme”, ¿existirá una manera más fácil de ampliar mi nivel intermedio de español?

Desafortunadamente, además de las voces sonoras de los locutores de Radio Reloj y el agradable tic tac del metrónomo, el comienzo de cada noticia está precedida por una señal telegráfica en código Morse (“RR” de Radio Reloj), similares a las que introducían los comentarios de Walter Winchell en la radio y la televisión de Estados Unidos durante los años 1940 y 1950. Por lo tanto, estaría a la deriva en el sueño cuando un -! DIT-DOT-DIT, DIT-DOT-DIT!, me sacudió y me despertó.

Tratando de remediar esta situación de aproximación/evitación, giré el dial y rápidamente encontré una emisora que transmitía música agradable, relajante y calmada. Esta fue mi primera introducción a CMBF, Radio Musical Nacional, que sale al aire desde 1948.

Durante las primeras horas de la mañana tienen el buen sentido de poner música calmante, normalmente piezas barrocas o románticas, en lugar de esos ruidos cacofónicos y discordantes conocidos como música moderna “seria”. Inmediatamente me quedo dormido.

Por otro lado, si quiero permanecer despierto, escribiendo en mi diario, o tal vez pensando en los acontecimientos del día, el formato de música clásica de CMBF es un acompañamiento agradable y sin distracciones. Periódica y discretamente, el locutor anuncia la hora (por lo general al inicio o final de la hora, o entre selecciones de piezas clásicas o de jazz).

Además, realmente entiendo el español hablado por los DJs de Radio Musical Nacional (no es que haya mucho que traducir en el “Concierto Número Cuatro en B Bemol Mayor de Jean Philippe Rameau”, etc, pero también podría entender los biográficos y musicales tid-bits intercalados entre las selecciones.)

De regreso a Estados Unidos, continué escuchando CMBF a través de la red. De hecho, mientras escribo esto, una pieza barroca agradable “toot-tootle-Toot-Toot-Toot-Toot-tootle-Toot-Toot-tootle-Toot-Toot-Toot-Toot” – sonaba de fondo. Usando mis representaciones onomatopéyicas, ¿puedes adivinar cuál?

Por otra parte, los entusiastas y sofisticados presentadores han ido ampliando mis conocimientos musicales, incluso me han presentado algunas obras modernas, que he llegado a apreciar.

El programa de jazz, la Esquina del Jazz, es uno de mis favoritos, tanto por los artistas y obras elegidas, como por la complejidad y profundidad de sus conocimientos. Además de los artistas contemporáneos, ellos son más propensos a recurrir a sus archivos y poner a Bessie Smith, Ma Rainey o King Oliver de la década de 1920.

En resumen, Radio Musical Nacional es lo que solía ser Radio Pública Nacional para los locales estadounidenses, durante los años 1960 y 1970, cuando predominaba la música clásica presentada de manera erudita.

Esos fueron los días de gloria de Morning Pro Musica de Robert J. Lurtsema y  DeKoven Presents  de Seymour DeKoven (La Sociedad Baracoco). Poco a poco, estos programas fueron eclipsados​​, sus espacios de tiempo disminuidos, e incluso eliminados, sustituidos por nada más que noticias, noticias y más noticias.

Por lo menos en sus inicios las noticias NPR tenían un punto de vista ligeramente izquierdista. Sin embargo, con el paso del tiempo, su línea editorial cambió primero hacia el “centro”, después incluso hacia la derecha, en vanos intentos de aplacar a los responsables de la concesión de los fondos federales, o repartiendo el patrocinio de corporaciones multinacionales (como el Exxon-Mobile). El Pobre Robert J. fue llevado a una muerte prematura cuando truncaron Mañana Pro Musica para dar paso a All  (Boozhie) Things Considered .

Durante la semana, CMBF difunde 43 programas, incluyendo un calendario cultural (que me informaba de muchos conciertos a los que asistí en lugares tales como el Oratorio de San Felipe Neri y la Iglesia San Francisco de Paula, en La Habana Vieja); Sabes tú, un espectáculo de música clásica para niños, uno especializado en ópera y otro en zarzuelas y operetas, uno especialmente para el piano, otro para la guitarra, otro en libros y cartas, otro para la música hecha para el cine, y muchos, muchos más; demasiados para ser enumerados, pero que figuran, con sinopsis cortas, en su página web y la de Facebook).

Un aspecto que aprecio de CMBF es, que como es subvencionado por el Estado, está libre de esas campañas de recaudación de fondos incesantes y omnipresentes que salen al aire, tan típicas de los afiliados NPR de aquí. Sin embargo, viendo la cambiante economía, incluso en Cuba, no me sorprendería que estos subsidios se reduzcan, o incluso se eliminen, en cuyo caso me gustaría contribuir.

Además CMBF, y muchas otras estaciones de radio cubanas, aunque no todas, están disponibles en la web, incluyendo: Radio Enciclopedia, Radio Taino (la estación turística), Radio Reloj, (en realidad, he sido demasiado duro con RR, o me encanta escuchar a las ricas voces de sus locutores) Radio Progreso, Radio Rebelde y, por supuesto, Radio Habana Cuba (la que escucho en las bandas de onda corta desde principio de la década de 1960).

También, si usted tiene Internet de alta velocidad, tendrá disponible Cubavisión Internacional. (no necesita limitarse al miserable cable y los canales vía satélite de Estados Unidos). Espero que pronto los cubanos también tengan acceso a estos canales, en sus casas, y a precios asequibles, en lugar de los cibercafés. ¿Quién quiere negarles el placer de Sábado Gigante o Caso Cerrado, que ahora sólo pueden ser disfrutados con la memorias flash que van de mano en mano?

Mi próxima revisión de la emisoras de La Habana será otra de mis favoritas, Radio Enciclopedia (que me recuerda a la vieja WOR en la ciudad de Nueva York durante su días de gloria en 1950’s-1970).

Y por último, para que no piensen que soy un snob de la música clásica, mi programa cubano favorito es Palmas y Cañas. Durante mi última visita disfruté de los programas por el 50 aniversario de Palmas y Cañas. ¿Sabía usted que las raíces de las controversias que se realizan en Palmas y Cañas se remontan miles de años atrás, a los retos de los poetas y trovadores fenicios y más tarde islámicos?

Esta forma fue llevada a Cuba a través de España, que la recibió, a su vez, de la ocupación árabe. (Esto lo acabo de aprender leyendo el Volumen 4 de La Edad de la Creencia, en la serie de Historia de la Civilización de Will y Ariel Durant.  Además, este fue usado como cubierta del libro de Ned Sublette Cuba y su Música: Desde los Primeros Tambores hasta el Mambo”, volumen 1. ¿Él ahora está investigando y escribiendo el segundo volumen, Desde el Mambo hasta el Reggaetón, uff, espero que no.

(*) Un lector de HT que ha estado visitando a Cuba durante seis décadas. 

4 thoughts on “La radio cubana y mis emisoras favoritas

  • Hola, me gusta mucho la programación de CMBF. La solía escuchar diariamente, sin embargo, ya hace alrededor de una semana que esta emisora no está disponible en la Internet. Han experimentado esta dificultad?

  • Hola Michael Landis,

    Te felicito por tu español. ¡Lo escribes mejor que muchos cubanos.! Concuerdo con tu reseña de las estaciones que mencionas. Ojalá tuviéramos los cubanos que vivimos en esta orilla del charco estaciones como CMBF or Radio Enciclopedia o cualquier otra. Pero en Miami, por ejemplo, eso no es negocio. Es la politiquería y la controversia lo que domina. Cuando la vida de un pueblo es mucho más que eso. No en balde los pobres artistas cubanos, sin importer cuan talentosos o famosos hayan sido en Cuba, al llegar acá se ven sin apoyo, buscándose la vida como mejor puedan y cayendo en el olvido. No en balde en cubano en USA es otro bicho.

    Gracias por señalar que “las raíces de las controversias que se realizan en Palmas y Cañas se remontan miles de años atrás, a los retos de los poetas y trovadores fenicios y más tarde islámicos” y que “Esta forma fue llevada a Cuba a través de España, que la recibió, a su vez, de la ocupación árabe “. Es lo que uno infiere cuando la escucha, es lo que siempre me pareció.

  • Hola, Michael Landis:

    Me regocija sobremanera saber que comparto con usted la admiración por CMBF Radio Musical Nacional. En mi caso debo a esta emisora el haberme abierto la puerta al mundo inabarcable y maravilloso de la música clásica, a principios de los 70. Hay nombres que marcharán por siempre vinculados al discreto pero constante quehacer de esta emisora en nuestro ámbito cultural. Aún hoy me parece escuchar los siempre instructivos comentarios de Angel Vázquez Millares, entre concierto y concierto, contados en la dicción perfecta y las voces inigualables de Gretchen Galindo y Nelson Moreno de Ayala. Gretchen, además, presentaba en directo desde el Teatro Amadeo Roldán los conciertos dominicales de la Orquesta Sinfónica Nacional. No olvido sus ejemplares diálogos allí con Félix Guerrero, Harold Gramatges, Leo Brouwer, Flores Chaviano y otros valores de nuestra música. Gracias por evocar esa época.

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