La prensa que agoniza y las prensas que florecen

Por Frank Simón  (Fotos: Elio Delgado Valdés)

HAVANA TIMES — La prensa cubana envejece, está momificada en los mismos temas, rostros, colores, diseños. La gente hace como que lee o lee entrelíneas. Los periodistas escriben, tratan de mantener la fe de que los sigue alguien. Nada cambia.

Si Kafka hubiese despertado periodista en Cuba, seguro no hubiese notado cambio alguno, nada, ni siquiera esas inmensas articulaciones, esos alerones de insecto que describió en la Metamorfosis. Aún los cambios más terribles, negativos o rasantes son impropios del momento que vive nuestra prensa.

La narración, la descripción, los personajes desaparecieron, mutaron hacia periodos donde apenas se enuncia, donde el tiempo y el espacio forman el mismo cronotopo de la inmanencia, donde hace tiempo no existe el in media res ni la técnica de la sorpresa, donde las expectativas quedan suspensas y tórnanse consabidas.

El periodismo cubano simplemente es una utopía o, para ser más exactos, una distopía, ni siquiera se trata de aquellos diarios donde el poder editaba el pasado y borraba los nombres y hechos poco convenientes a un sistema en constante contradicción. No, nada se edita, nada muta, todo es monocorde.

Según la teoría musical y la fonética, una nota cualquiera podría resultar inaudible si solo se sostiene, es la variación, el cambio lo que hace que se perciba, que se aprecie, que haya música o ruido. Luego, la prensa cubana apenas se percibe, apenas existe, es quizás la presencia de otras prensas lo que arroja un poco de luz sobre los libelos, sobre los panfletos grises oficiales.

Los escribidores de notas son algo así como pequeños Bach frente al teclado, que sacan una y otra vez la misma melodía en medio de una iglesia repleta de vacío, donde el sonido no se trasmite, puesto que las ondas necesitan de los átomos de aire para su propalación, así sin aire se asfixia una prensa enana, sin personalidad, balbuciente, un chachareo típico de alguna escena bufonesca o del teatro de Alfred Harry, donde los personajes hacían gala de la descoordinación y la hilaridad sinsentido de la vida.

Queda si acaso el reflector de la prensa alternativa, que no es tal alternativa, sino una forma de escribir, otra vía, otro tono al que aún le falta la legitimidad del lector fijo y la seriedad que implica meterse en un tema tan postergado como Cuba, esas revistas en ocasiones se transforman en sitios donde se escribe con pasividad, para no buscarse problemas, para cobrar, para vivir.

Un sitio de esos que se sitúan en el plano de la inclusión, el Toque, llama a contar todas las historias, pero en muchas ocasiones se trata de sucedidos tan pequeños que apenas caben en un comentario de sobremesa, apenas son un pequeño pasaje que nada dice acerca de las grandes verdades hoy necesarias.

Otro medio, Oncuba, ha fluctuado entre la visión complaciente, el nihilismo, el hipercriticismo atroz y la narrativa a medias; entre contemporizar y oponerse de la boca para afuera, intentando pactos, quizás, queriendo el espacio que otros también quisieron sin lograrlo.

Están los corresponsales de medios extranjeros, cuyo equilibrio remeda a los circenses, porque equilibrar para ellos es establecer la justa medida entre lo que unos pagan y lo que otros permiten. En ese jugueteo la agenda mediática apenas presta atención al interés común, al cubano, ese sujeto que vive una realidad con la que tanto se lucra, a partir de la que tanta tinta o megabites corren.

Al final, nadie habla del lector, el lector es solo un ente superpasivo, que al paso que va jamás podrá comprender grandes lecturas, se enredará con Rayuela, no entenderá el cubanísimo Paradiso, obviará cualquier poesía si es barroca o elemental. La sintaxis se torna predecible, la realidad también, los periodistas ni siquiera predicen.

Ahora surgen blogs, periodismos narrativos, alergias y protestas que desde la intelectualización narran, pero uno siente que tampoco interesa demasiado ese lector común, ese sujeto que genera y vive la realidad que tantos aprovechan; los que estornudan ese periodismo otro apenas se tapan la nariz unos a otros y se leen unos a otros con la esperanza de elogiarse u odiarse unos a otros. Sobran y llueven las calificaciones y las descalificaciones de tanta tinta sudada a nombre de perfiles que engordan y viajan y hacen carreras.

La realidad mediática cubana es tan proclive a esos oportunismos, que uno hasta pudiera disculpar a ese periodista del teclado estatal, uno siente cierta conmiseración, porque él no aspira a los altos perfiles de lo “alternativo” ni tendrá ninguna silla en los congresos que allende el mar intelectualizan y proponen mil maravillas académicas.

Cuba no espera nada de esa Academia, pero esa Academia lo espera todo de Cuba, no habrá mejor realidad ni real ni mediática para la Isla, pero sí mejores prebendas para los que saben aprovechar el filón que deja el sonido monocorde de la prensa que tenemos. Esa Academia parece que quiere hacerlo todo, pero nada quiere hacer.

A los que de verdad entienden y sienten, les queda bregar en el mar de tanto oportunismo disfrazado de verdades, en la arena del olvido, en la eterna ingratitud de tantos beneficiados. La prensa fenece y con ella todo lo que se le parezca, surgen, pues, muchos que empuñan la palabra y a veces con torpeza y sin academia narran lo que ven, lo que piensan, lo que sienten, es el lector, es el obviado, es el grito del pueblo mismo. Sin derechas, sin izquierdas, sin centrismos, la gente solo quiere hablar claro, sin prejuicios, y quiere que la escuche. Hay una catedral de pensamientos esperando debajo de los escombros de la prensa estatal.

La prioridad está en que la catedral se erija, sin que los arquitectos de uno y otro lado del espectro secuestren los vitrales y los llenen de uno u otro color, volviéndonos a lo monocorde, al silencio, a la confrontación, a la Cuba que no cabe en el papel de unos y de otros, a la isla ausente de lo mediático.

Mientras llega el momento de escribir de veras y no el de preguntar de qué lado se escala mejor y más rápido, habrá este periodismo subterráneo, rebelde, inconforme, que no pide permiso, este que no entra en concertaciones, este cuya agenda es el lector, sí, porque lo alternativo no solo es colocarse al otro lado, sino estar del lado correcto, junto a la ética que nos duele.


5 thoughts on “La prensa que agoniza y las prensas que florecen

  • el 14 junio, 2016 a las 6:53 am
    Permalink

    Jajaja muy buen punto meresbala, enviárselo a los de Cuba Posible que a lo mejor lo incluyen y su agenda de propuestas.

  • el 11 junio, 2016 a las 7:08 pm
    Permalink

    si dejaran de imprimir el granma un mes, con ese dinero se le pude construir casa a todos los damnificados de las recientes lluvias, pero luego estos no tendrían con que limpiarse las nalgas, para eso tendrían que dejar de imprimir juventud revedle y con eso se puede comprar un barco repleto de papel sanitario, pero también tendrían que dejar de publicar trabajadores para darle esos recursos al ministerio de transporte para que mueva los materiales de construcción y el papel sanitario, pero también tendrían que dejar de transmitir el noticiero y la mesa redonda para darle esos recursos a la gente para que coma algo, pero si hacen todo eso, es que ya el PCC no existe y Raul y Fidel se murieron y lo mejor de todo, a ningún cubano le importaría saberlo.. el cubano lo que quiere es que lo dejen vivir, con dignidad, con acceso a la vida, sin importarle si dirige Raul o Carlos Lage… el granma habla de subrecumplimiento de producción de papas pero no hay papa… juventur revelde habla de inversiones y acuerdos con extranjeros pero su casa se derrumba… la TV habla de países que no conocen mientras el que conocen no se ve en TV… la prensa oficial en cuba es un desperdicio de recursos, puro papel y tinta para entretener las nalgas del pueblo…

  • el 11 junio, 2016 a las 8:52 am
    Permalink

    Excelente post, una crítica de altura para todos los que creer que son periodistas en Cuba pero que en realidad son propagandistas políticos de una dictadura de corte fascista. Me imagino que en tiempos de Hitler también había profesionales que creían que hacían periodismo.

    Yo jamás le recomendaría a un hijo mío estudiar periodismo ni derecho en la Cuba castrista.

  • el 11 junio, 2016 a las 7:33 am
    Permalink

    si la prensa digital alternative cubana llegara a todo el pueblo…hoy por hoy Diario de Cuba y 14 y medio etc se llevarian a todos los lectores de la prensa official,por amplio margen.Nadie leeria a Granma,juventud,trabajadores,etc,etc…pero…. la censura,siempre la censura !!!

  • el 10 junio, 2016 a las 4:10 pm
    Permalink

    mi modesta opinión la prensa lo judicial y penal la cultura el deporte la educación deben se ser independiente de el estado como institución ya que esas mancuerna traen malos resultados y los mejores ejemplos están acá y donde no es acá ya que no son periodistas sin no voceros de derecha de centro o de izquierda y realmente a una se le quita las ganas de ver o leer o escuchar cualquier articulo de la mal llamada prensa oficial y que me perdonen si están leyendo este articulo y mi padre era periodista graduado en la universidad de Santiago de Cuba después de el proceso revolucionario y a veces me da indignación lo que escriben comentan y dicen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *