La necesaria refundación del Partido Único (2nda parte)

Vicente Morín Aguado

HAVANA TIMES — El actual Partido Comunista de Cuba (PCC) no fue el artífice de la Revolución cubana, los dirigentes de la triunfante revolución determinaron los preceptos fundacionales del Partido Único que hoy gobierna el país.

Fidel Castro ha remitido sus paradigmas hasta el Partido Revolucionario Cubano (PRC), fundado en los Estados Unidos por José Martí.

Cuando el Apóstol de la independencia nacional escribió las Bases del PRC en 1892, planteó como objetivo final  una república “con todos y para el bien de todos”, muy lejos de la dictadura de una clase sobre la sociedad en su conjunto, apartado del concepto de partido único como ideal del nuevo estado a fundar, lejos de doctrinas que fijaran cánones al libre pensar de sus compatriotas.

De las Bases del PRC,  leemos en su artículo No-5:

“El Partido Revolucionario Cubano no tiene por objeto llevar a Cuba una agrupación victoriosa que considere a la Isla como su presa y dominio, sino preparar, con cuantos medios eficaces le permita la libertad del extranjero, la guerra que se ha de hacer para el decoro y bien de todos los cubanos, y entregar a todo el país la patria libre.”

Hay otras frases martianas elocuentes en cuanto al carácter diverso, plural, libre de sectarismos doctrinarios o políticos de su idea partidaria:

Foto: Caridad

“La organización revolucionaria no ha de desconocer las necesidades prácticas derivadas de la constitución e historia del país, ni ha de trabajar directamente por el predominio actual o venidero de clase alguna; sino por la agrupación, conforme a métodos democráticos, de todas las fuerzas vivas de la patria; por la hermandad y acción común de los cubanos residentes en el extranjero; por el respeto y auxilio de las repúblicas del mundo, y por la creación de una  República justa y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la cordialidad, levantada con todos y para el bien de todos.” (De las Resoluciones tomadas por la emigración, liderada por Martí, en Tampa, el 28 de noviembre de 1891)

La República surgió al fin en 1902, luego de cuatro años de ocupación militar norteamericana, cuyo epílogo fue una enmienda a nuestra constitución, votada por el Congreso de Washington, capacitando al gobierno del vecino norteño para intervenir en nuestro país cuando le pareciere necesario.

Aun así, hubo proyectos de amplia base nacionalista y democrática, como el sustentado por Eduardo Chibás y su Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), en cuyas filas militara el joven Fidel Castro. El carisma de Chibás, junto a su programa de amplio espectro, con énfasis en combatir la corrupción, le garantizaba una segura victoria electoral en 1952.

No intento resumir la historia, tuvimos la dictadura batistiana, derrotada por los barbudos de la Sierra Maestra, quiénes refutaron el pretendido axioma de que, en política nacional, con el ejército, nunca contra el ejército.

Camilo y el Che. Foto: Caridad

Ha dicho la académica cubano americana Marifeli Pérez Estable: por primera vez en la historia, las clases dominantes carecían de un cuerpo armado capaz de proteger sus intereses. Remarco, en especial las propiedades y agrego, propietarios cubanos y norteamericanos fundamentalmente.

Del Ejército Rebelde comandado por Fidel surgió la base del nuevo partido, cuyos preceptos fundacionales fueron determinados por el nuevo líder y sus más cercanos colaboradores. Vino la obligada alianza con la potencia rival de Estados Unidos, conduciéndonos hasta el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975. Eran años de euforia, como consta en las declaraciones de entonces:

“El constante crecimiento del poderío y la influencia del sistema socialista mundial, los avances del movimiento comunista y obrero internacional en el resto del mundo, los éxitos del movimiento de liberación nacional, los cambios favorables hacia la distensión internacional y el debilitamiento general de las posiciones del imperialismo mundial. La contradicción fundamental de nuestra época entre el socialismo y el capitalismo continúa desarrollándose a favor de las fuerzas revolucionarias.”

Siguiendo el dogma estalinista nunca abandonado por sus sucesores en la desaparecida Unión Soviética, se reiteraba la infalibilidad de la doctrina marxista leninista, considerando al Socialismo como una fórmula científica, por tanto, inexorable. La historia tomó otro camino, refutando la forzada interpretación de las propuestas de Marx, Engels y Lenin.

El túnel de la bahia de La Habana. Foto: Caridad

Al paso de los años se impone una nueva concepción partidista, amparada inclusive por las recientes experiencias de la izquierda en diversos países de América Latina, además de las reformas exitosas emprendidas por China y Vietnam.

Es necesario refundar el Partido Comunista de Cuba.

Sin detallar los necesarios cambios que implica la refundación del PCC, si esta organización aspira a ser auténticamente democrática, deberá aceptar la eliminación del artículo # 5 de la constitución socialista. La autoridad del Partido Único será moral, basada en su experiencia y sabiduría, apoyada en sus resultados como formador de cuadros capaces de dirigir al pueblo cubano.

Lo que tenemos que salvar en la carta magna es el apego a las tradiciones revolucionarias de nuestra patria, marcadas por la solidaridad, la socialización máxima de la riqueza espiritual y material creada por nosotros mismos, así como la más amplia participación popular, institucionalmente garantizada, en la toma de decisiones, además del permanente control sobre todos los funcionarios públicos.

Volviendo al Cuarto Congreso del PCC (1991), reescribo uno de sus postulados básicos: nuestra brújula será la  fusión  del ideario radical de José Martí y de una tradición singular de lucha nacional liberadora y social con la necesidad histórica del socialismo como única alternativa al subdesarrollo y a la dominación neocolonial.

Para mi “única alternativa” porque se trata de la mayor cuota posible de justicia social, equivalente a la auténtica democracia. El Socialismo puede y necesita ser salvado.
—–
Vicente Morín Aguado: [email protected]


39 thoughts on “La necesaria refundación del Partido Único (2nda parte)

  • el 24 enero, 2014 a las 7:17 pm
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    Angel :

    Si se refiere Ud. a la primera Constitución de Cuba en Armas del 10 de Abril de 1869 en Guaimaro o tambien conocida como Constitución de Guaimaro, Ni Marti ni Máximo Gómez tuvieron nada que decir allí porque no participaron en ese intento.
    los participantes fueron:

    Por el Oriente: Carlos Manuel de Céspedes, Vicente Aguilera, Antonio Alcalá, Jesús Rodríguez y José María Izaguirre.
    Por el Camaguey: Ignacio Agramonte, Salvador Cisneros Betancourt, Antonio Zambra. (Occidente), y Miguel Betancourt.
    Por Las Villas: Miguel Gerónimo, Eduardo Machado, Antonio Lorda, Arcadio García, Honorato del Castillo y Tranquilino Valdés.

    Después vendrían otras Constituciones de la República de Cuba en Armas, como la de Jimaguayú, 16 de Septiembre de 1895, y la de la Yaya, 29 de Octubre de 1897, y finalmente la Constitución de la República Cubana ya sin España aprobada el 21 de Febrero 1901 y la esplendorosa Constitución de 1940, de la cual Batista hizo un rollo de papel sanitario, para que Castro I se limpiara con ella. desde luego el espiritu de las Ideas de Marti y las luchas de Generalísimo Máximo Gómez estuvo presente en ella

    Con posterioridad las Constituciones Castristas, por supuesto la historia apócrifa del Castrismo la llama Constitución de 1901 y no Constitución de la República de Cuba, escamoteando la realidad de que fue la primera Constitución de una Cuba libre sin ataduras de España, aunque con la enmienda Platt de estigma, o cual inoportuna mala palabra.

    lica

  • el 24 enero, 2014 a las 5:09 pm
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    Waooooooooooooooooo.
    la discusión esta bien caldeada……………. y yo, sigo con la misma pregunta Que me vengo haciendo hace unos años: Y si le damos un chance a la constitución cubana, que de lo que plantearon Máximo Gomez y José Martí, en la constitución de la republica en armas, hoy día, no queda ni al sombra; no les parece que nos iría mejor????

  • el 23 enero, 2014 a las 9:57 pm
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    Es muy fácil fundar un partido clandestino en cualquier lugar: basta con no registrarlo, lo cual al Estado le cae como un puntapié en la parte anterior de la tibia. Parece que usted no entiende que ese precisamente en la legalidad donde comienzan las limitaciones. Razón por la que el 15M se negó a formar partidos y presentarse a elecciones, porque eso es cabarse una tumba. Por ejemplo, la que se han cabado los estudiantes chilenos aceptando ir al parlamento. La única política que vale hoy en día, que es capaz de enfrentarse al poder y ponerlo a pensar, que no a temblar -todavía-, se desarrolla en las calles, fuera de toda legalidad, fuera del status quo, fuera del estado.

  • el 23 enero, 2014 a las 9:27 pm
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    Por algo los griegos les llamaban a los que no votaban “idiotas”.

  • el 22 enero, 2014 a las 9:34 pm
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    Eso que Ud. se refiere es democracia, si ud. no quiere no se registra y no está obligado a votar.

  • el 22 enero, 2014 a las 10:25 am
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    Pues Francisco,

    No sé exactamente a qué le llamas una revolución, pero si la única manera de que un partido pueda alcanzar sus objetivos programáticos es mediante un asalto violento al poder donde no importan si se matan personas, entonces para eso no cuentes para nada conmigo. No estoy dispuesto a matar ningún cubano, ni ningún español, por miles de razones, pero la principal es por patriotismo. Porque me parece anti-cubano matar cubanos.

  • el 22 enero, 2014 a las 10:21 am
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    Francisco,

    El problema es que en España es muy difícil fundar un partido “clandestino,” porque en cuanto te despistas es legal. La única forma de lograr que tu partido sea clandestino es convirtiéndote en el brazo político de una organización terrorista, y eso da mucho trabajo. Primero tienes que poner unas cuantas bombas en supermercados y matar a unos cientos de personas como hizo ETA, y después tienes que fundar un partido apoyando a ETA. Solo así logras que te ilegalicen el partido.

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