La lucha por reconquistar lo perdido en Cuba

Por Elio Delgado Legon*

Foto: Caridad

HAVANA TIMES,30 ene — La lucha del gran capital por reconquistar lo perdido con el triunfo de la Revolución cubana comenzó desde el mismo primero de enero de 1959.

Pero no solo se trataba de lo perdido en el terreno económico, sino también en el político, pues un gobierno de izquierda, con resultados positivos y con gran apoyo popular en un país de América Latina, era un pésimo ejemplo para el resto de los pueblos del subcontinente, que tal vez tratarían de imitar al de Cuba.

El gobierno de Estados Unidos apoyó a la dictadura de Fulgencio Batista hasta el último momento. Entrenó a su ejército y le suministró las armas y los aviones con que asesinaron a decenas de miles de cubanos.

Ese es un hecho suficientemente conocido, por lo que no estoy develando ningún secreto. Como también es conocido el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos a las dictaduras en Santo Domingo, Haití, Nicaragua, y posteriormente en casi todos los países de América Latina.

Tal vez nunca se pueda saber con exactitud la cifra de personas asesinadas, desaparecidas, torturadas bajo las dictaduras en nuestro subcontinente, y nunca Estados Unidos, ni la OEA, ni la Comisión de Derechos Humanos, se preocuparon por la violación del derecho humano fundamental, que es el derecho a la vida.

Hoy se montan campañas difamatorias acusando a Cuba de violar los derechos humanos; sin embargo, en más de 50 años de gobierno revolucionario, en este país no ha ocurrido un asesinato político, ni una desaparición, ni se ha torturado a nadie.

Han existido presos que se han calificado como políticos, pero no han sido presos de conciencia como se ha pretendido hacer ver. Los que han sido detenidos, procesados, juzgados con todas las garantías, y condenados, han cometido delitos que se condenan en cualquier país del mundo.

Nadie ha sido condenado en Cuba por pensar de otra manera ni por hablar mal del gobierno revolucionario. El que afirme eso está mintiendo deliberadamente.

A partir del triunfo de la Revolución, fue necesario juzgar y condenar – algunos de ellos a muerte- a un número de militares y policías de la dictadura de Batista autores de crímenes atroces, de torturas, de violaciones y de otros delitos.

Foto: Caridad

Este hecho generó una gran campaña de mentiras en las que se afirmaba que la Revolución estaba sumiendo al país en un baño de sangre. El baño de sangre lo sufrieron los cubanos durante los siete años de la dictadura batistiana.

En realidad, fueron pocos los asesinos y torturadores que pudieron ser juzgados, pues la mayoría de ellos huyeron hacia Estados Unidos cuando Batista fue derrocado, y aunque se solicitó su extradición en virtud de los convenios existentes entre ambos países, ninguno fue devuelto a Cuba.

Las campañas de mentiras contra Cuba siguieron proliferando en aquella época en casi todas las agencias de prensa hasta tal punto, que los trabajadores cubanos de los medios impresos, que se veían obligados a insertar noticias falsas en los periódicos donde trabajaban, tomaron la iniciativa de agregarles una coletilla para dejar sentada su opinión sobre la noticia en cuestión.

Uno de los temas que se han utilizado para acusar a Cuba de violar los derechos humanos ha sido que el sistema político organizado en el país con la aprobación del 98 por ciento del electorado, en votación directa y secreta, excluye la formación de partidos políticos.

Realmente los partidos políticos en Cuba estaban tan desprestigiados, que al triunfar la Revolución se extinguieron, pues nadie quiso saber entonces de ellos.

En la etapa pre-revolucionaria,  existían varios partidos, pero realmente solo podían gobernar los que representaban a las oligarquías nacionales y extranjeras: el Liberal, el Auténtico y el Conservador. Tres partidos que eran como uno solo, pues respondían a la misma ideología.

Existía el Partido Socialista Popular, de ideología marxista, pero la mayor parte del tiempo tuvo que trabajar en la clandestinidad, pues constantemente era prohibido y el periódico Noticias de Hoy, propiedad de ese partido, era clausurado, saqueado y destruidas sus máquinas, especialmente durante los regímenes dictatoriales de Gerardo Machado y Fulgencio Batista.

Durante la última etapa de los gobiernos auténticos, surgió el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), que con sus ideas de izquierda y su lema: Vergüenza contra Dinero, logró atraer la atención de las grandes masas y ya, para las elecciones de junio de 1952, tenía asegurado el triunfo, pero el golpe de estado de Batista el 10 de marzo de ese año frustró las aspiraciones democráticas del pueblo cubano.

Durante la dictadura batistiana se crearon otros partidos para tratar de darle un viso de legalidad a ese régimen, y hasta se hicieron elecciones en las que nadie creía, pero al triunfar la Revolución, tanto los dirigentes de los partidos que apoyaron a Batista, como los que le hicieron el juego participando en sus elecciones, abandonaron el país y el pueblo cubano, decepcionado, no pensó más en partidos políticos, se volcó a apoyar el proceso revolucionario.
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(*) Soy un cubano que ha vivido ya 75 años, que conoce bien la etapa anterior a la Revolución porque la sufrió en carne propia y en la ajena y a quien le duele que se escriban tantas calumnias sobre un gobierno que lucha a brazo partido para darnos una vida mejor, y si no lo ha podido hacer a plenitud es por tantos obstáculos que se le han puesto en el camino.


20 thoughts on “La lucha por reconquistar lo perdido en Cuba

  • el 7 febrero, 2012 a las 7:59 am
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    Frank: Mi intención no fue ser irrespetuoso. Simplemente considero que muchos comentarios están repitiendo las mismas mentiras que trato de rechazar en mis artículos. Me alegro que algunos defiendan mi derecho a escribir mis opiniones. Yo no me informo solamente por la prensa local, leo mucha prensa internacional y como vivo en Cuba, estoy en la calle y he vivido todos los años que tiene la Revolución y muchos antes de ella, es que puedo opinar y rechazar las mentiras que se dicen sobre Cuba. Alguien me dice que debo salir de Cuba para informarme. Eso es lo que me da risa. Cuando vienen a Cuba los extrnjeros de muchos países y constatan la verdad, nos dicen, pero en mi país se dicen otras cosas. Esto no es lo que informa la prensa en mi país. La famosa prensa libre tiene la libertad de decir mentiras sobre los pàíses que no tienen un gobierno del agrado del capitalismo fracasado y en crisis terminal. Otros comentarios citan casos de muertes de presos comunes, a los que llaman disidentes, inventan huelgas de hambre donde no la hubo, etc, etc. Yo seguiré escribiendo la verdad sobre Cuba, porque tengo argumentos suficientes para demostrarlas. También tengo mi propia opinión y tengo derecho a expresarla. Me da pena ese que me llamó viejo payaso. Ese no tiene ningún argumento para rebatir una idea. O no tiene ideas. Repite lo que oye o lee en la prensa anticubana. Espero no haberme extendido demasiado. No puedo contestar a todos lo comentarios por falta de tiempo.

  • el 3 febrero, 2012 a las 7:46 am
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    Hola, Frank:
    Gracias por tu comentario. Realmente me alegra que te hayas sumado a lo que considero la noble tarea de que los cubanos, todos de ser posible, acabemos de encontrar métodos de hablarnos sin sentir que debemos pegarle un tiro al que piensa distinto. Harto difícil, ya habrás comprendido (y parece que en ocasiones los extremos se tocan), pero lo más fácil es cejar y seguir en las mismas por los siglos de los siglos. Estoy seguro de que habrá mil puntos en los que tú y yo no concordaremos, pero no por ello te echaré los perros. Ya vi algunas de tus respuestas a “sin patria pero sin amo” y debo admitir que hasta me quitaste de la boca algunas frases que quería decirle. Pero incluso él (o ella) ha colocado sus ideas dentro de un marco de respeto, que es lo que me gustaría que Charlie y otros entendieran. En fin, espero que sigamos “viéndonos” en este HT, espacio que, a mi juicio, puede imprimir un giro histórico al intercambio de ideas en y sobre Cuba. Un saludo cordial .

  • el 3 febrero, 2012 a las 7:26 am
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    Sr. Elio Delgado:
    Su respuesta la encuentro irrespetuosa hacia los lectores de su artículo y de esta publicación. Cuando uno se expone a escribir y publicar un artículo siempre tiene que estar dispuesto a recibir comentarios positivos y negativos. Más de uno hemos salido en defensa de su derecho a expresar su opinión. A usted parece importarle un bledo la nuestra. En su afán de defender sus puntos de vista cae en el mismo dogmatismo histórico con el cual se pretende defender la revolución. Mi información la tomo de la Mesa Redonda, el Noticiero Nacional de Televisión, la prensa nacional cubana y bolivariana, y, por supuesto, toda la prensa que soy capaz de conseguir y de leer, incluyendo cadenas televisivas de todo el mundo, hasta esa prensa que usted acusa de publicar “calumnias y mentiras” sobe Cuba. Y como soy un ser pensante, soy capaz de formarme mi propia opinión, a la cual tengo pleno derecho. Pero sobre todo me baso en mis vivencias personales, que son tan válidas como la suya y que no coinciden con las que usted expone. Me imagino que debe ser muy difícil pensar libremente cuando las fuentes de información de las que uno se nutre son aquellas que nos citan los medios oficiales o a las cuales no se tiene acceso directo por supuestas limitaciones económicas del país. Realmente me da mucha pena por usted.

  • el 2 febrero, 2012 a las 8:03 pm
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    No tengo tiempo suficiente para contestar uno por uno los comentarios a mi artículo, pero contestaré a todos en una sola respuesta. Algunos comentarios me dan risa y otros me reafirman en mis criterios. Todos esos lectores están informados solamente por la gran prensa de las trasnacionales, que solo publican calumnias y mentiras sobre Cuba. Otros comentarios, al no tener argumentos para rebatir mis opiniones apelan a las frases ya gastadas y a la ofensa personal. Qúe pena me da con ellos.

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