La infancia de mi generación en Cuba

By Pedro P. Morejón

 

HAVANA TIMES – Era sábado por la mañana, no había clases. En esos días no me levantaba hasta cerca de las 9:00 am, pero en esa ocasión fue temprano. La Televisión trasmitía una manifestación multitudinaria en apoyo a La Revolución y contra el imperialismo. Se escuchaban consignas de “Fidel pichea, que Carter no batea”, o “pin pon fuera, abajo la gusanera”, entre otras.

Mi cerebro infantil nada entendió de aquel show, ni del éxodo por el Mariel, pero a partir de entonces algo en mí despertó a una realidad circundante, la de vivir en un país bajo conflicto permanente.

Desde entonces solo creí que Fidel era bueno y los yanquis unos hijos de perra. Cuando pasaba un avión creía que iba Fidel, y como muchos niños de mi generación salíamos al aire libre, mirábamos al cielo y extendíamos las manitas para saludarlo gritando su nombre, henchidos de júbilo.

En la escuela nos enseñaban que debíamos ser como alguien al que llamaban El Che, que el imperialismo yanqui era nuestro enemigo, que estábamos bajo su amenaza constante, pero al final siempre ganaríamos, y muy importante: Fidel Castro era lo más grande, y aquellos que no estaban con su Revolución eran gusanos, vende patrias, traidores, contrarrevolucionarios… en fin, gente mala. Y yo creía todo aquello, porque en los programas de la TV, los gusanos eran presentados como asesinos, torturadores, seres sin piedad ni corazón.

Por eso me chocó que a José María y a Blanquita, los padres de mi amigo Juanito, los tildaran de gusanos. Yo los conocía y eran amables, al menos conmigo. Cuando iba a jugar a su casa me trataban como a un hijo y nos daban golosinas. Un día regresábamos de la escuela, cuando vimos un grupo de personas -la mayoría ni siquiera eran del barrio-, apostados frente a su casa, y gritando insultos. Vi la cara de terror en el rostro de Juanito, y la preocupación de su madre. Habían cometido el delito de querer mudarse hacia el norte revuelto y brutal.

En mi casa no se hablaba de política. Mi abuelo era un ateo y librepensador, y mi abuela, una cristiana a su forma, nada practicante.

-Dios existe, es el todo poderoso y creador del universo. Cuando tengas un problema hablas con Él y le pides lo que necesites, pero en la escuela no hables de Dios y si te preguntan di que no crees. Después le pides perdón-me aconsejaba.  

Y recuerdo estar bajo aquella mata de canistel y orar.

-Dios, si es verdad que existes te pido que mañana mueran todos los americanos.

Porque los americanos tenían la culpa de todo, además, agredían países y mataban a la gente.

Era una época de vivir aterrorizados. Bajo la amenaza de una invasión estadounidense, a la gente se le exigía construir refugios en los patios de sus casas “Yo soñé con aviones que nublaban el cielo…” decía una canción de Silvio Rodríguez, y que tenía sobre mí, un efecto más intimidante que cualquier película de terror.

Era también la época del internacionalismo proletario vestido de plomo. Jóvenes enviados hacia Angola y otros países. Muchos obedecían por miedo, otros por convicción, pero a los pocos que se negaron se les adjudicó el epíteto de “Rajados”. En fin, los hijos a las guerras y las madres llorando.

Siempre había una crisis, manifestaciones multitudinarias, actos de repudio, y discursos cargados de odio.

Esa fue la infancia de mi generación.



4 comentarios sobre “La infancia de mi generación en Cuba

  • Aunque era un fiñe, estuve presente -en vivo y en dicrecto- esa parte bochornosa de la historia de esa porquería que llaman “Revolucuión cubana” y que es todo lo opuesto al término sustantivo. No voy ni a comentar lo ya conocido. sino solo a llamar la atención sobre uno de los carteles que porta uno de los “defensores” -quien, probablemente; ahora mismo radique fuera de la isla-. Era el año 1980 y en el texto que porta, dice: “Cuba para los que la producen”. Ironías de la (mala) vida: estamos a mediados del 2019 y lo menos que hay esa basura de sistema político es producción. El Lapón Libre.

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  • También me referire a otro cartel: el del presidente Carter, el que dio paso a que la comunidad cubana viajase a Cuba, emigrados cubanos se reencontraron con sus familiares después de décadas de separación. En ese tiempo vino mi tía, su esposo y mi prima, lindo reencuentro tuvimos. Nos trajeron comida y pacotilla. Pero quedó un lindo recuerdo. Carter hizo cosas buenas para Cuba. Después de muchos años fue recibido con honores. La tortilla se viró, o sea, la política es muy cambiante, como si te quitaras una camisa sucia y luego te pusieras una limpia.

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  • Ha sido así para los que hemos vivido estos años de revolución, si uniéramos todas las horas de manifestaciones, discursos, etc, etc…y se trabajara seriamente fuéramos un país próspero

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  • al final la historia lo demostro, el que bajó de la sierra maestra no lo hizo para liberar un pueblo sino para esclavizarlo y ponerlo a su servicio. la revolucion cubana solo fue el cambio de una dictablanda a una dictadura cruel y feroz, con un bandolero delincuente como jefe.

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