La Habana entre alaridos, inquietudes y acaparamientos

Por Esther Zoza

Aglomeración en las calles de la Habana

HAVANA TIMES – Encontrar gentíos en tiendas y mercados se torna frecuente en la capital de Cuba. La gente desesperada acapara: huevos/arroz/jabones/detergentes/ pasta de diente y algunos productos que a primera vista parecen descabellados. Vale recordar que esa gente, es mi gente… 

Cuando me contaron de la multitud que se concentraba en la esquina de las calles Monte y Ángeles, me personé en un santiamén.  Tres carros patrulleros estaban estacionados en la calle, frente a la tienda -para controlar cualquier posible incidente-. La muchedumbre era infrecuente. Enseguida pensé en los Huevos: esas deliciosas posturas de ave, que tanto alivian el trepidar de nuestro estómago. Pero no, no eran los huevos. Era lejía.

A primera vista puede parecer ilógico, sin embargo… La lejía es uno de los tesoros más custodiados en hogares donde hay ancianos, niños, ropa de cama y toallas por lavar. Además de resultar imprescindible en una ciudad donde la basura crece y se disemina fuera de los depósitos. La obtención y aseguramiento de lejía en este caso, es un marcador del sobresalto que vive la población.

Es natural que la gente esté alarmada con los nuevos berrinches de Trump. Si algo bueno nos legó el periodo especial fue la capacidad de superar las adversidades. Mucho de nosotros aprendimos a fabricar jabones, velas, a comer picadillo de plátano, incluso bistec de toronja. 

Pero… ¿estarán las nuevas generaciones capacitadas para recolectar esquirlas de jabón y comer ensalada de flores? Creo que si. La capacidad de crecer ante las dificultades la llevamos en el ADN. Abuelos y bisabuelos canarios, españoles y africanos dan fe de ello. Nuestros ancestros no comieron en platos de porcelana.

Mucho se especula en las calles de La Habana: ¿volverán los apagones? ¿Volveremos a sentarnos de noche en las aceras, dormiremos en los portales para mitigar el calor? Los más alarmistas requisan los antiguos moldes para hacer velas. Los de mayor solvencia van a la caza de lámparas recargables. Otros ruegan a su familia en el extranjero por baterías.

Es posible que regresen los momentos difíciles de la década del noventa. Pero también es posible que el cubano saque lo mejor de sí para sortear los berrinches del decrépito Trump. Si algo puedo asegurar es que los habitantes de Cuba se mantendrán limpios y olorosos como de costumbre, aunque tengan que bañarse en el río y destilar el perfume de las flores.

4 comentarios sobre “La Habana entre alaridos, inquietudes y acaparamientos

  • Ah claro, el período especial va a volver por “un berrinche de Trump”… todo en orden.

    ¡Gracias Fidel!

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  • Creo que la gente debe volverse vegetariana porque la carne escasea, aparte del daño que provocan en el organismo humano las carnes rojas. Lo que pasa que tambien los vegetales tienen altos precios y los salarios de muchos y las pensiones infimas no permiten comprarlos y tener una dieta balanceada. La gente se aterra cuando no puede comprar pollo o picadillo de res, piensan que no se alimentan. El acaparamiento es el miedo, el miedo al regreso del Periodo Especial, o Periodo Infernal, como lo llaman unos amigos que escriben tambien para este sitio. Hambre con apagones, cepillarse sin pasta de dientes, bañarse con jabón de lavar, o con agua sola, desayunar agua con azucar y pan. Caminar kilometros y kilometros porque no hay transporte. Volver atrás…

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  • La inestabilidad en la oferta-demanda en la red de tiendas en Cuba siempre ha estado presente en nuestras vidas, olvidamos los revendedores que acaparan para aprovechar la escasez…hoy, multipliquemos esa carestía y encontramos en las colas, quienes venden los turnos, el que acapara para revender, o el simple ciudadano que teme por su familia y quiere garantizar el abasto en el hogar….soy cubana y reconozco que por todo hacemos cola…me abochorna decirlo pero estamos acostumbrado a ello…

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  • Y todavía a estas alturas hoy quién cree que Trump y su berrinche es el culpable de la cola de la lejía. Trump habla demasiado, pero las decenas de vuelos desde USA siguen llegando con ayuda material y monetaria, los cruceros siguen tocando puertos y la Wéstern Unión continúa mandando dólares. Acaben de reconocer que Cuba se ha convertido en un estado parásito y que las penurias de hoy se deben a la caída en picada de Venezuela y la imposibilidad de re exportar el petróleo que de allá recibían, como el periodo especial de los 90 se debió a la caída de la Unión Soviética. Quítense la mentalidad parasitaria que ya es parte del pueblo también: “dame”,”van a repartir”, “manda” y pónganse a luchar para salir del hueco perenne en que están metidos.

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Cortando el cerdo.  La Habana, Cuba.  Por Mike Pobega, EUA. Nikon J5

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