La gente es libre de creer lo que quiera

Creer con conocimiento Foto: Pexels.com

Mientras más acerquemos nuestras creencias a la realidad, estaremos mejor informados a la hora de tomar las decisiones importantes

Por Ricardo Zambrana  (Confidencial)

HAVANA TIMES – “Ahí dejá a la gente en paz, que crean lo que quieren creer”, generalmente se usa esa frase para evitar que las personas cuestionen o critiquen las creencias de otros. Es una forma de dejar claro que si no estás de acuerdo con las creencias ajenas y no te incumbe ni te afecta, entonces deberías simplemente cerrar la boca y dejarlos en paz.

Y eso es total, completa y absolutamente cierto. Hasta que sí te afectan.

Aclaro, cada quien tiene derecho a tener sus credos, su posición política y su opinión, pero comparemos.

Si tu papá lee el horóscopo y cree que Capricornio debe jugar la lotería en la terminación 56, pues es su dinero y es su vida, ¿no?

Si tu abuela considera que si miras una vez la olla de atol con leche mientras se cocina se va a dañar, pues es cosa de ella, igual siempre le queda rico.

PERO, si tu pareja piensa que no se debe vacunar a los niños, porque, supuestamente, las vacunas generan autismo, no podes simplemente decir que vas a respetar su opinión. Tus hijos NECESITAN esas vacunas y la ciencia ha demostrado a todas luces que las vacunas les ahorrarán a tus hijos muchos problemas más adelante.

Todo tiene límite

Para muestra un botón, aún no hay vacuna para el Covid-19. Imaginemos cómo sería un mundo lleno de pandemias de influenza estacional, rubeola, tuberculosis, infecciones por Neumococo, Influenza Tipo B, entre muchos otros padecimientos si no estuviésemos ya vacunados contra ellos. No es nada complicado, a la hora de tomar decisiones serias sobre salud, uno confía en la experiencia de la ciencia y la medicina.

Para saber si tienes diabetes no usas tu opinión, sino que te hacés un examen de azúcar. Para medirte la presión no te basás en tus creencias, te la tomás con un tensiómetro. Para saber si hacerte o no una operación, escuchás a un médico o a dos. No lo hacés basado en tu opinión o dogma.

Pero esos son casos bastante obvios. Imagínate que tu vecino de al lado realmente piensa que la pandemia no llegará a Nicaragua. Tal vez es porque imagina que la pandemia es puro cuento para meternos en miedo y controlarnos, o quizás está seguro que Nicaragua es un pueblo privilegiado y simplemente no nos afectará. Posiblemente cree en el discurso del orteguismo y que, hasta la fecha, todos los contagios son importados y que no hay contagio comunitario.

Si es así, tu vecino irá tranquilo a la playa en el plan de verano promovido por el Gobierno y correrá el riesgo de contagiarse junto a muchísimas otras personas. Ese contagio, por estadística y probabilidad, podría llegar de vuelta a vos. Ya sea por él mismo, o porque tocó un vaso que luego tocó alguien más, que luego estornudó en su mano y tocó una silla, en la que luego se apoyó alguien más. Y así sucesivamente. Entonces las creencias de tu vecino pueden no solamente afectarte a vos, sino a cientos o miles de personas.

Para quedar más claro sobre el Efecto Mariposa que hay con esto, recordemos que esta pandemia comenzó con una persona. UNA. Si esa persona hubiese sabido que había un virus en su organismo se hubiese apartado de todos. Si la gente a la que contagió se hubiese quedado en casa, nadie estaría hablando del Covid-19, 80.000 personas más estarían vivas en el mundo y no habría cientos de miles de millones de dólares en pérdidas por paralizar la economía. Esa información no la teníamos antes pero sí la tenemos ahora.

En las opiniones diferentes está la riqueza

Las personas que tienen el poder de ayudar, de hacer una diferencia, ya sea a nivel mundial o local, ya sea el presidente o tu vecino, pueden tener ideas que tarde o temprano podrían afectarte. Y toda creencia parece ser inofensiva hasta que deja de serlo. Por eso debemos siempre promover la crítica constructiva a cualquier consideración, a cualquier planteamiento, a cualquier posición política, religiosa, económica o social.

Enseñarles a nuestros hijos a cuestionar ideas, a saber que cada planteamiento tiene diferentes puntos de vista y que no todos te llevarán a la verdad. Que a veces para llegar a tener la razón, es necesario equivocarse y admitir que te has equivocado. La búsqueda de la verdad es un camino lleno de prueba y error. Cada avance significativo de la humanidad, cada descubrimiento llega después de comprobar que algo en lo que se creía no era completamente correcto.

Tu opinión, tu creencia, por muy tuya que sea, por muy consagrada que esté, no te garantiza que sea correcta. No tengás miedo de cuestionar a tu vecino, de cuestionar su opinión, sus ideas. Entre dos afirmaciones, siempre habrá una más cercana a la realidad que otra. ¡Pero eso es bueno! En las diferencias está la riqueza. Tener criterios distintos es más una oportunidad que un problema. Porque en todos los criterios, por muy contrarios que sean, se puede encontrar algo útil, algo que pueda contribuir a la solución de un problema, a entender mejor la realidad.

Creencias deben ser reflejo de conocimiento

Y el momento que estamos viviendo (y sufriendo) es perfecto para reconocer y valorar el papel que tiene la ciencia en esa búsqueda de la realidad. ¿No les resulta interesante que hoy, en plena pandemia, haya aumentado la confianza en los médicos y en la ciencia para diagnosticar el Covid-19 y desarrollar una cura, pero aún existen personas que no creen en las vacunas en general? ¿O que aún con lo evidente que es la importancia del método científico, todavía hay personas que no quieren escuchar a quienes llevan años advirtiendo sobre el cambio climático?

Todos pensamos diferente. Hagamos que esta, más que una lucha de ideologías, sea una colaboración de ideas. Que nuestros credos sean un reflejo de nuestro conocimiento y no de nuestras opiniones.

Que nuestra fe sea un reflejo de nuestra espiritualidad y no de nuestros prejuicios. Que nuestra verdad se acerque más a la realidad y no sea personal.

En este mundo vivimos todos, compartiendo casa, barrio, ciudad, país o región y cada cual tiene creencias diferentes. Mientras más acerquemos estas a la realidad, estaremos mejor informados a la hora de tomar las decisiones importantes. Y cada quien será libre de creer lo que quiera sin que esto afecte a nadie más.



One thought on “La gente es libre de creer lo que quiera

  • Conocí a testigos de Jehová que se oponían a que se le hicieran a sus hijos transfusiones de sangre, con riesgo para la vida de ellos. Hasta que tuvieron que aceptarlo porque se les moría uno que se enfermó grave.
    La religiones africanas hacen mucho daño al bolsillo de las personas creyentes, al entorno natural y a los pobre animales que son sacrificados. Sin embargo, no solo la profesan gente de bajo nivel social, sino profesionales.

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