La estrategia secreta de Nicaragua para combatir la COVID-19

Por Circles Robinson

El partido FSLN de Ortega y Murillo lleva a cabo actividades públicas grandes y pequeñas en todo el país para demostrar que la Covid-19 no es una preocupación para los nicaragüenses. Foto: del sitio web oficial el19digital.com.

HAVANA TIMES – La pareja presidencial de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, está demostrando al mundo su audaz secreto para la prevención de la Covid-19: la ausencia de noticias es una buena noticia.

El enfoque se parece mucho al de Trump, Putin y Bolsonaro, pero en realidad va mucho más allá. En los EE.UU., Rusia y Brasil, existen informes diarios sobre la propagación del Coronavirus, que, aunque muchos expertos los consideran subestimaciones, al menos brindan una idea sobre la situación.

La estrategia de Ortega ahora incluye realizar muy pocas pruebas y brindar cero informaciones sobre los resultados y los casos positivos, registrar a los muertos por otras enfermedades y promover actividades públicas masivas. Es la tormenta perfecta para no mostrar miedo.

El gobierno considera que las recomendaciones científicas para la prevención de la pandemia son obra de la oposición política y, por lo tanto, se descarta sumariamente.

A los empleados públicos y otros simpatizantes se les dice que Dios, Ortega o ambos los están protegiendo, y que la enfermedad no es peor que una gripe común. Si algunos no creen en el discurso del partido, simplemente se quedan callados y toman algunas precauciones.

Por supuesto, Ortega y Murillo no son tontos, se han estado quedando en su residencia / búnker presidencial de El Carmen hace ya casi dos meses, acurrucados con su gran familia. Murillo dirige el país por teléfono.

La charada ha terminado

Foto: La última vez que el Ministerio de Salud dio uno de sus breves informes incompletos.

En realidad, el Minsa estaba dando informes diarios que obviamente eran falsos, siempre mencionando de 2 a 5 casos de Covid-19 siendo monitoreados de cerca, algunas muertes y ninguna propagación comunitaria, solo “importados”. Luego, a partir del 6 de mayo, se está empleando un nuevo modo, sin informes. Esto tiene sentido total. No hay mucha diferencia entre el 99% de silencio sobre la situación y un 100%, si al final no pasa nada.

Entonces, según el gobierno, todo es “normal” en Nicaragua, que aún invita a turistas extranjeros a venir a disfrutar del país prácticamente libre de Covid-19, sin medidas de prevención necesarias más allá de un control de temperatura en el aeropuerto. El único problema es que las aerolíneas no están volando.

Esa misma “normalidad” se impuso después de la masacre de varios cientos de estudiantes y otros ciudadanos en 2018 y la imposición del Estado policial, suspendiendo prácticamente todos los derechos civiles. El resultado, antes del Coronavirus, había sido el tercer año de severa recesión económica, incluyendo muchos negocios cerrados y alrededor de 100,000 ciudadanos forzados al exilio.

Rosario Murillo

El viernes 8 de mayo, Murillo, que da un sermón diario de media hora (por los medios de comunicación estatales y los que son propiedad de la familia), enfatizó la “normalidad” anunciando 2,500 actividades (no exagero) este fin de semana en todo el país reuniendo a las familias para eventos deportivos, comidas, ferias, mercados, festivales y reuniones religiosas.

La vicepresidenta, primera dama y único portavoz del gobierno, culpa a la oposición, así como a las organizaciones de médicos y científicos, por alarmar a la población. Ella los llamó “mentes deformadas”, con “sus sentimientos tóxicos desvergonzados” en “su campaña contra su gobierno y, sobre todo, para herir a la gente”.

“Su envidia, avaricia y deseo de dominar también es una pandemia… su servilismo con aquellos que creen poderosos (muy probablemente refiriéndose a los Estados Unidos y Europa) puede verse como una enfermedad, odio, servilismo y traición porque venden al país”, dijo Murillo.



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