La Aduana cubana en el imaginario del ciudadano

Por Aurelio Pedroso  (Progreso Semanal)

HAVANA TIMES – Muchas veces lo he comentado con seriedad y humor al 50 por ciento entre amigos y familiares y hoy será públicamente.

Más allá de las disposiciones aduanales, esa suerte de biblia que no todos conocen a la perfección, incluyendo a los propios trabajadores de esa entidad, el paso sin contratiempos ante uno de sus especialistas aeroportuarios, sea hombre o mujer, estará condicionado a cómo pasó la noche.

Y en segunda instancia, la “pinta” que acompañe a cada pasajero a pesar de aquello sobre que las apariencias engañan. Algo parecido a esa enseñanza o consejo al joven policía para que aprenda a distinguir, olfato de por medio, cuándo quien tiene delante es una persona honesta o un delincuente.

No soy un experto en viajes ni mucho menos, pero alguna experiencia he tenido con Aduanas de unos cuantos países —con soberanos sustos de por medio como aquel en Guatemala donde uno de ellos me miró fijamente a los ojos para indicarme que llevaba explosivos a bordo y no era otra cosa que un paquete de encendedores o fosforeras Vic—. O aquel en nuestra principal terminal, cuando me bajaron de un vuelo de Copa para indicarme que en mi equipaje iba un arma de fuego y que al final todo se resumía a una pequeña y comercial réplica del cañonazo de las nueve.

Bueno, puntualicemos desde ya que nuestra Aduana General de la República (AGR) no escapa de ese fenómeno extendido a toda la sociedad: la corrupción. Corruptos por nacimiento, que ni trabajando en la empresa Comunales dejarían de serlo o por inducción del viajero que le proponga una “gratificación” a escondidas de la cámara que vigila y controla. Casos que, obviamente, cuando son detectados o denunciados llevan a una lección ejemplarizante para sus compañeros de labor.

Jugando con todas las cartas sobre la mesa, hubo un tiempo allá por los ochenta del siglo pasado en que, como parte de mis responsabilidades periodísticas, cubría la Aduana General de la República. Mi trabajo era entonces con la Vice Jefatura de Lucha Contra el Contrabando. Publicaba casos sobresalientes vinculados con drogas, explosivos, bienes patrimoniales, flora, fauna y otros vinculados a la seguridad del país. Nunca por seis tubos de pasta, quince jabones o seis calzoncillos. Al parecer, el trabajo fue efectivo. Recibí, en solemne acto, con el número de expedición 849, el Sello Conmemorativo “XXV Aniversario de la Aduana Socialista”.

Mucha agua y vientos huracanados han caído desde entonces y el propio tiempo se ha encargado de establecer otras dinámicas gracias a la libertad de viajar, pero el objetivo principal de la AGR sigue siendo el mismo en temas cardinales en la lucha contra la droga, la introducción de armas y explosivos, materiales subversivos y todo aquello que pueda constituir una amenaza a la salud pública, entre otras cuestiones.

En muy reciente comparecencia televisiva, Nelson Cordovés Reyes, jefe de la AGR, dejó por sentado que no ha ocurrido variante alguna en cuanto a la política aduanera: “No ha tenido cambio.”, aseguró. Y adelantó, para quienes le prestaron debida atención, que “estamos haciendo ajustes a algunas disposiciones aduaneras”.

En las siempre polémicas redes sociales no pocos han dejado descansar a ETECSA para enfilar cañones hacia la AGR y exigirle toda una suerte de demandas, muchas de ellas vinculadas al período tan crítico que atraviesa el país y la necesidad de flexibilizar sus exigencias.

Hay que recordar que esta institución no hace más que cumplir con las disposiciones de otros organismos del Estado. Tal vez una de las más significativas es esa que no permite importar cinco ruedas so pena de ser decomisada esa quinta “goma”, como que si sus auspiciadores, el ministerio de Finanzas y Precios, desconociera lo necesario de llevar una de repuesto.

Tal y como están las cosas en estos momentos tan críticos, todos y cada uno de los que le tributan a la Aduana disposiciones y otras encomiendas, deberían considerar que, sin llegar a los extremos, debe reinar en nuestros aeropuertos y puertos un nivel de sensibilidad ante la situación de escasez generalizada.

Lo mencionado hace sólo unos días por su jefe, Nelson Cordovés Reyes, en cuanto al estudio o “ajuste de algunas disposiciones”, ojalá sea un alivio para la familia cubana o para el bien del país. En definitiva, se trata de lo mismo.

La efectividad de la protección de nuestras fronteras no estará dada por cuánto se decomisó en aseo personal o leche en polvo, por citar nada más que dos ejemplos.

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