Inolvidable Noviembre del 2020 para Cuba

Por Aremin

Gráfico: in-cubadora.org

HAVANA TIMES – El día 4 de diciembre se suspendió todo tipo de diálogo antes acordado entre el Ministerio de Cultura y las personas que se unieron en manifestación ante este el 27 de noviembre en La Habana. Sin embargo, es innegable el precedente que marca este plantarse pacíficamente ante las instituciones estatales cubanas y por ende ante el gobierno.

Significativo para una historia de casi inmovilismo y silencio del pueblo de Cuba, ante las restricciones y represiones del Gobierno durante más de 60 años.

Podríamos también recorrer esta historia encontrando manifestaciones autogestionadas por grupos y personas desde diversos estratos sociales y políticos. Estos han traído incidencia y cambios -en ocasiones mayores y en ocasiones menores. En el intercambio de puntos de desencuentros, entre los que se oponen a seguir siendo irrespetados y el régimen cubano.

Hoy, la chispa vino de las protestas del Movimiento San Isidro (MSI), grupo compuesto por artistas de diferentes tendencias. De manera pacífica exigían, en primera instancia, la Liberación de Denis Solís -rapero enjuiciado por desacato a la autoridad policial-, poniendo sus cuerpos como trinchera.

El segundo marcaje en esta relatoría lo señala la huelga de hambre y sed de varios miembros del Movimiento. Y después el allanamiento agresivo, irrespetuoso ante la civilidad de poder expresar lo que se piensa. El abuso contra estas personas por una intervención policial puso el punto más ardiente en la noche del 26 de noviembre.

Este último hecho estimuló a plantarse, ante el Ministerio de Cultura, a más de 200 personas al siguiente día. Ellos demandando el respeto al derecho de tener una vida digna. Demandas consultables en las redes sociales.

A partir de este momento se reportan manifestaciones del mismo corte en otras provincias del país. En respuesta, la oficialidad desencadenó una campaña mediática con la intención de desacreditar e ilegitimar al MSI. Los llaman terroristas, mercenarios pagados por el gobierno de Estados Unidos y muchas cosas más.

Campaña en la que ha involucrado de su lado -como es costumbre- a todas aquellas personas cubanas comprometidas o temerosas de este Gobierno-Estado totalitario. Un poder que no escucha a los ciudadanos que no piensen, discursen y actúen de la misma manera que él lo hace. Lo que ha logrado es una ciudadanía cooptada, secuestrada, extorsionada y temerosa del ejercicio de sus derechos civiles.

Esta campaña se desarrolla con largas horas de información por todos los medios oficiales (televisión, radio y prensa). Noticias no tan claras o con lagunas, muchas veces evidentes. La gente no alcanza a ver la sordidez que lleva la intencionalidad de posicionarse positivamente en la memoria colectiva. Algo que ya tiene sembrada sus herramientas de efectividad desde y durante todos estos años de régimen totalitaria.

Ahora, el Ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, decide faltar a aquella palabra dada por un encuentro para dialogar con la delegación de [email protected] 30 personas desde la noche del 27.

Se interpreta en esta declaración ministerial, la no intención de cumplir las últimas demandas de quienes entrarían en terreno de la oficialidad sin otras armas que sus derechos ciudadanos.

Exigen “garantías de seguridad y protección [para la delegación de los 30] y para aquellos que quieran estar fuera”. Lo demandaron como muestra del “acoso, hostigamiento y criminalización” que aún sufren los participantes en aquel encuentro pacífico con una de las instituciones estatales.

Esta actitud del Gobierno se traduce como el miedo que han sentido ante estos últimos acontecimientos. Buscan evitar sentarse en una mesa de diálogo -a como dé lugar-, pues no dominan otras herramientas que no sean la prepotencia y la extorsión.

*Aquí les comparto el testimonio de uno de los fundadores de San Isidro, sobre cómo fue para él ese día 27.


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