Hay muchas formas de represión en Cuba

Por Osmel Ramírez Álvarez

Entrada del Mercado Agropecuario Estatal “Los Chinos” en la ciudad de Holguín. Foto/archivo Luis Ernesto Ruiz Martínez.

HAVANA TIMES — Cada domingo hay una feria en el mercado agropecuario Los Chinos, de la ciudad de Holguín. Vienen camiones de todos lados repletos de productos, principalmente de las provincias centrales. Como hay competencia y compran al por mayor en el mismo lugar donde se produce, venden a menor precio que el cotidiano, lo cual no significa que sea barato.

Por supuesto que los camiones están alquilados, los verdaderos dueños de las mercancías son los comerciantes agrícolas conocidos como “intermediarios”. Juegan estos agentes del comercio una función vital para el desarrollo de la agricultura, porque estimulan la producción al generar confianza en la comercialización. Lógicamente obtienen pingues ganancias, tal vez más de lo justo; pero el problema no radica en su propia existencia, sino en los múltiples enredos del sistema cubano que hacen casi imposible una regulación equilibrada.

En los 80 se experimentó con el Mercado Libre Campesino (MLC) y fue abolido por el propio Fidel, pues no soportaba la idea de que algunos cubanos se enriquecieran. Para curar el dolor de cabeza mandó a picar la cabeza, destruyó el incipiente mercado semi-libre. Ya en los 90 un dirigente partidista pinareño planteó en un Congreso televisado (presumiblemente el IV del PCC en 1991) revivir el MLC, cuya sola idea desató in situ y en vivo la ira del Comandante en Jefe (particularmente lo presencié por la TV) y desde Vueltabajo llegaron los rumores de que lo desaparecieron de sus cargos.

Cuando apretó el hambre mandó a Raúl a dar la cara y anunciar “el mismo perro, pero con diferente collar”: el Mercado Agropecuario. Recuerdo que fue con una entrevista concedida a Luis Báez, publicada en Granma y luego replicada en todos los medios. El periodista oficialista comenzó su artículo diciendo que hacía tiempo procuraba aquella entrevista a Raúl y por fin le había sacado tiempo: ¡puro teatro!, ambos sabían el objetivo. Fidel nunca mencionaba el tema.

Actualmente sigue el debate en el Parlamento criminalizando al sector privado por los altos precios, especialmente a los famosos intermediarios, que aunque por tiempos los limitan, les hacen prohibiciones y les incautan sus mercancías con grandes pérdidas; lo cierto es que no se atreven a prohibirlos, porque sin ellos no hay comercio ni producción agrícola estable.

Pero esos son los grandes comerciantes del agro, que aunque pagan la misma patente que los pequeños, sus actividades son completamente diferentes. Los pequeños que venden más caro se surten principalmente de esos intermediarios.

Agromercado. Foto: cubadebate.cu

Aquí en la provincia de Holguín, de todos los municipios viajan los domingos hasta centenares de comerciantes pequeños (carretilleros o vendedores en bicicleta) hasta la ciudad cabecera y compran sus mercancías en esos camiones de la feria de Los Chinos.

Cada uno con dos o tres sacos les dan trabajo también a cocheros y bicitaxis que los transportan hasta las terminales y pagan por cada saco en los camiones de pasajeros. Muchos se benefician de ese comercio, principalmente el Estado que les cobra patentes, 10% bruto de lo que venden, seguridad social y multas por cualquier bobería. Todo ello graba el producto, que llega al cliente de los barrios municipales a un precio muchas veces doble o triple.

Pero el sector privado en Cuba no está condenado solamente a tener esos límites de crecimiento que nuestras leyes les impone, también son tratados como un mal necesario, vejados a capricho por normas yuxtapuestas. No tienen regulado un mercado de abastecimiento claro y seguro ni tampoco la libertad legal de buscarlo. Lo hacen pero corriendo riesgos.

El domingo 5 de febrero, en la feria de Los Chinos decenas de cuentapropistas tenían sus sacos llenos de mercancía comprada a intermediarios igualmente legales. Un grupo de inspectores los abordó y pretendían confiscarles sus compras por violar la “ley de acaparamiento”.

Parece inaudito, pero es cierto. Se formó tremenda discusión e intervinieron los policías que cuidan el orden en el mercado. Ante la resistencia de los afectados y dudosos de ayudar a los inspectores, los agentes llamaron al jefe de la Unidad, un mayor, y este se personó en el sitio.

Varios mayariceros estaban entre los comerciantes incautados. Uno de ellos, José Ramón, acostumbra vender en mi calle y me contó la historia. Luego la corroboré con otro, no sin antes preguntarle a varios, entre los muchos que pasan a diario pregonando bajo el sol ardiente sus ajos, ajíes, cebollas o bijol.

Cuenta que el mayor llegó arrogante, mandando a callar a los que no paraban de protestar. “A ustedes les gusta mucho coger jamón” –les dijo. -“Jamón es el de los inspectores, que viven de echarnos multas sin razón; nosotros pasamos tremendo trabajo para ganarnos los pesos”, -replicó uno de los más osados.

Luego de una gran pérdida de tiempo (retenidos más de tres horas bajo riesgo de decomiso y  malos ratos), por suerte la Policía en su diálogo con los inspectores les orientó liberarlos con sus compras. Prevaleció el sentido común, pero fue un ejemplo más de la resistencia estatal a la gestión del sector privado en Cuba, aun a estos niveles tan incipientes y elementales. ¡Ni en los burgos medievales los comerciantes tenían tan pocos derechos! -Poseían organizaciones gremiales y cofradías que los unía y protegían, los cuentapropistas cubanos no.

Existen muchas formas de represión, no solo la relacionada con la política. Ese sector privado incipiente, que se presenta como cuentapropista, es la semilla de una apertura mayor y necesaria para alcanzar el desarrollo económico y social en la Nueva Cuba. Reprimirlos y vetar su crecimiento con leyes y con acciones individuales es otra forma de retrasar ese derrotero vital: es otra forma de represión en Cuba.


7 thoughts on “Hay muchas formas de represión en Cuba

  • el 12 marzo, 2017 a las 7:09 am
    Permalink

    Excelente análisis de Osmel.
    El gobierno deja pudrir los productos del agro en el campo porque ACOPIO es incompetente para hacerlo y encima penaliza a los intermediarios privados.
    Está como “el perro del hortelano: ni come ni deja comer”.
    Las ropas que venden en las TRD se hacen ripios al primer lavado y los modelos espantosos. Tan caros como en París. Pero prohíben la importación privada de ropas mucho más baratas surtidas, agradables para el consumidor.
    El primer ladrón monopólico y legal del ciudadano es el gobierno.

  • el 10 marzo, 2017 a las 7:05 am
    Permalink

    Eduardo:

    ¿Y qué tiene que ver toda esa lista de bobadas que siempre repites para defender lo indefendible que no eres capaz de vivir in situ? En la Cuba de antes del desastre también había intermediarios, y no faltaba nada en el mercado de los productos del agro; e incluso, el país se autoabastecía de varios renglones que hoy tiene que importar. Pero te digo más, en Colombia, Costa Rica y México, países que he visitado, que no son los países más avanzados del mundo, las viandas, los vegetales y las frutas abarrotan los mercados por dondequiera (Y no hablo de las grandes cadenas de supermercados, sino del mercado popular de la calle). Y nadie le hace la guerra a los intermediarios.

  • el 9 marzo, 2017 a las 10:25 am
    Permalink

    …como siempre salta un ridiculo “primer mundista” a educarnos e ilustrarnos sobre las maravillas de miami,canada o las europas…ese primer mundo donde donde a todos les alcanza el dinero,todos tienen trabajos maravillosos donde hasta accionistas se vuelven , tienen salud y educacion gratuitos y de excelencia,donde nadie roba porque no tiene necesidad y todos son educados y cultos…por desgracia ese no es el unico mundo que existe…pero parece que el internet de algunos “autocensura” las noticias de los paises “feos”….

  • el 9 marzo, 2017 a las 6:25 am
    Permalink

    Eduardo: ¡Qué bien se ve que no sabe de lo que habla! En todas partes del mundo y mas aún en los países industrialzados, esos intermediarios son llamados comerciantes mayoristas y están protegidos por la ley. Algunos de ellos son compañias grandes como Walmart, SamsClub, etc ¿O ud . cree que las frutas, vegetales, florse, etc que se venden ahí son cultivadas por ellos mismos? Muchas cadenas de supermercados como BigY, Stew Leonard y otros, compran sus productos a productores locales y los revenden; son también intermediarios. Genralmente en estos países los intermedarios no son un señor con un camión sino empresas de acopio grandes, pero que cumplen el mismo papel. Y sí, los campesimos pueden organizarse y protestar contra ellas, al igual que pueden hacerlo contra el gobierno si este impone reglas que no les convienen, lo cual, lastimosamante, no pueden hacer en Cuba.

  • el 8 marzo, 2017 a las 6:12 pm
    Permalink

    ….cuba siempre es especial…al parecer es el unico pais del mundo donde se le pretende hacer un monumento al intermediario…segun yo tenia entendido en casi todos los paises del mundo se trata de eliminar a esos intermediarios,asunto muy dificil,pues son los verdaderos ganones del trabajo agricola…segun he leido campesinos de muchas partes del mundo se quejan y a veces se rebelan contra esos intermediarios que les pagan o les pretenden pagar miserias por sus productos y luego los venden con muy buenas ganancias a los grandes distribuidores y consumidores…pero bueno,que se yo,parece que en otros paises se equivocan y en cuba si le reconocen a los intermediarios sus meritos y sacrificios…

  • el 8 marzo, 2017 a las 3:04 pm
    Permalink

    ese “intermediario” es tan “intermediario” como lo es un médico entre la vida y la muerte, quizas, en algun momento todos somos intermediarios de algo. El campesino se tiene que dedicar a cultivar la tierra, producir. el “intermediario” busca donde se necesita el producto y donde se produce. el camionero transporta, lo que le suban al camión y el consumidor compra y consume. el estado regula basado en leyes, o al menos así es en el mundo normal, en Cuba el estado quiere que el campesino siembre, transporte, venda y consuma, todo al mismo tiempo y eso es absurdo, tonto e imposible, si el campesino anda manejando un camión o detrás del mostrador, quien se queda preparando la tierra? sembrando? el camionero? o el carnicero..??

    lo mismo aplica al carpintero, el funerario, el florero o el médico, el estado cubano primero se antojo de hacerlo todo y lo hizo, todo mal, luego decidio que la gente hiciera lo suyo pero lo del otro también en lo que el estado hace lo suyo, lo tuyo y lo que no tiene idea, al final la fórmula para que las cosas funcionen bien la conoce todo el mundo, el estado cubano simplemente se esmera en que nadie la pueda aplicar.

  • el 8 marzo, 2017 a las 2:51 pm
    Permalink

    Excelente denuncia Osmel. En Cuba el sector privado es visto como un “mal necesario y temporal” y no como el motor que mueve la economia, genera empleo, gestiona financiamiento de inversion que sumados todos son mas que los 2500 millones anuales que dijo Murillo se necesitaban y que jamas llegaran con el inviable sistema enpresarial estatal.

    Mientras que el gobierno dictatorial castrista siga negando el derecho a los cubanos de participar en la economia y beneficiarse de la riqueza nacional como si lo pueden hacer los extranjeros y las empresas capitalistas, mientras los ideologos del socialismo estalinista sigan satanizando ser prospero, nuestro hermoso pais seguira decreciendo en todos los indicadores de progreso.

    Cuba junto a Venezuela y Corea del Norte, son los peores paises del mundo para comenzar un negocio y para que los inversionistas extranjeros serios (no los corruptos) decidan invertir su dinero. Eso lo acaba de confirmar un reciente estudio de una prestigiosa institucion escuchada en todo el ambito economico mundial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *