Esperando mi fase de recuperación en La Habana

Por Ronald Quiñones

La Habana en tiempos de la pandemia.  Foto: Ramón Espinosa / AP

HAVANA TIMES – El gobierno cubano acaba de informar un plan nacional para la etapa venidera, que contempla tres fases, cada una con un nivel diferente de restricciones, que se van aliviando poco a poco.

En primer lugar, me llamó la atención que se habló del tema, pero todavía no arranca nada sino al menos hasta dentro de una semana. No sé si el objetivo es esperar para escuchar criterios de población y opositores para corregir el tiro, pero no se me ocurre otra justificación para no comenzar desde ya.

Los casos reportados se mantienen bastante bajos, algo que personalmente me sigue sorprendiendo, por la gran cantidad de aglomeraciones diarias que se ven en toda La Habana.

No puedo decir que las cifras no sean reales, me gustaría pensar que en ese sentido hay transparencia total, pero algo raro pasa, porque no es normal que un virus tan contagioso no llegue a cifras alarmantes aquí, donde menos se respetan las normas de distanciamiento social.

O la mayoría de los cubanos están inmunizados naturalmente, o el virus no es tan contagioso como parecía, o los asintomáticos no lo trasmiten demasiado. No soy científico, pero algo extraño sucede acá, y me alegro, sea lo que sea.

No incluyo aquí el pesquisaje, que enarbolan con mucho orgullo las autoridades, pero por mi casa hace más de un mes que nadie pasa, y estoy seguro de que mi caso no es excepción.

Como ciudadano de a pie, extraño el transporte público. Nunca pensé que fuera a decir esto, pero las vilipendiadas guaguas ahora se echan de menos, y todo parece indicar que al menos en La Habana su regreso va a tardar bastante.

Según se adelantó, no está contemplado en esa primera fase a la que accederán todas las provincias, por lo que seguiremos por unas semanas más con restricción de movimientos los que no tenemos transporte privado. Digo unas semanas, si las cosas prosiguen a este ritmo, pero un rebrote podría detenerlo todo.

La mayoría de los casos más recientes han sido en instituciones del Estado, y eso es preocupante, porque se trata de centros que tienen contacto directo con el público. Si ocurrieron antes focos en hospitales y laboratorios, ahora han salido otros en tiendas dedicadas al comercio virtual.

Esto significa que el virus te lo llevan a tu casa, amén de que los infectados afectan también a sus familiares, y estos a sus contactos, que si alguno entra en alguna cola…En fin, por eso pienso que algo raro pasa aquí, o estamos tocados por la Gracia Divina.

Volviendo a lo que nos depara el futuro, si una frase me aterra es la de “Llegó para quedarse”. Claro que hay cosas positivas, como el enfrentamiento al delito, las tiendas virtuales, el impulso a la producción interna y otras, pero en el mismo saco puede quedar el nasobuco, el maltrato policial o la limitación del transporte, y eso no debe ser.

En el caso del transporte, se habla de poblarlos a mitad de su capacidad, pero si anteriormente, a plena capacidad y más, era insuficiente, si circulan medio vacíos será una verdadera Odisea moverse por esta vía.

Los mas altos dirigentes del gobierno anunciando las fases iniciales de recuperación. Foto: granma.cu

También habría que ver si a los transportistas privados les da negocio circular con menos pasajeros. Si la batalla contra la subida de precios siempre ha sido porque no les da la cuenta, ahora será mucho peor.

Otra cosa que me llamó la atención en el anuncio fue lo del turismo. A los extranjeros los mandamos bien lejos, para que no contagien a nadie, y otras instalaciones se ocuparán con cubanos, pero los precios de hoteles en la capital, por ejemplo, son imposibles para los cubanos.

No sé de qué va a vivir el Hotel Nacional, por ejemplo, donde cada noche supera el centenar de dólares, y otros por el estilo como el Habana Libre, Capri, etc.

Tampoco es que el resto dé muchos dividendos, porque ocupados a la mitad, se reducen bastante los ingresos.

Además está el tema de las medidas que se tomarían en esos lugares. Si yo pago cientos de dólares para estar un par de noches en un hotel de Varadero, por ejemplo, no es para estar limitado allá dentro, sin poder meterme en la piscina durante un horario determinado, o sentarme alejado de mis familiares. Esto hay que aclararlo un poco mejor, porque realmente no sé si será atractivo para la gente invertir en algo que te va a traer más incomodidad que confort.

Lo mismo va para el turismo internacional, aunque por lo general son parejas que viajan solas, no les interesa particularmente la piscina y pasan la mayor parte del tiempo tomando sol y leyendo. En este caso, lo que sí extrañarán son las excursiones, que según dijeron estarán limitadas a los cayos donde se encuentran.

Creo que la mayoría de los que venían a Cuba lo hacían sobre todo para tener un contacto aunque fuera mínimo con la realidad del país, y eso está completamente descartado en esta nueva modalidad.

En fin, hay muchas cosas todavía por dilucidar de estas fases que se nos avecinan, y que se irán aplicando indistintamente por territorios, lo que da a entender también que La Habana estará medio aislada, porque de nada sirve volver a la normalidad en Las Tunas, por ejemplo, si sus ciudadanos vienen a la capital, se contagian, y luego provocan un rebrote por allá.

Veremos cómo se aplica cada una de estas fases.


One thought on “Esperando mi fase de recuperación en La Habana

  • el 16 junio, 2020 a las 8:11 am
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    El pueblo ha estado constantemente viendo la noticia, todos esperan ansioso la apertura, lo que dicen en la televisión no es real con lo que vemos en las calles, anoche cuando regresaba a la casa un grupo de niños pequeños jugando en la calles sin protección, los padres sentados en la acera de igual forma, lo otro que se ve en la calle son las guaguas de los centro de trabajo llena en su totalidad, en que fase estamos

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