Escuchando a mi policía

Julio de la Yncera

http://www.havanatimes.org/wp-content/uploads/2010/01/police-300x199.jpgHAVANA TIMES, 2 april — Recuerdo hace tiempo, cuando estudiaba en la Universidad, mis visitas al Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de la Habana. Me sorprendió mucho ver unas armas de guerra (ametralladoras anti-aéreas) en el patio central del museo.

Después que terminé mi visita, miré a todas partes y como no había nadie, escribí mi opinión en el Libro de visitas criticando la presencia de las armas de guerra en un museo de arte. Poco después presencié cómo unos muchachos leyeron lo que  escribí y comentaban entre ellos sobre lo escrito.

Por supuesto no firmé con mi nombre, pues tenía miedo.

Esta fue una de esas ocasiones que recuerdo haber escapado de la censura de mi Policía. Ese policía que llevamos todos los cubanos dentro. Que nos dice cuando nos pasamos de la raya.

Este policía muchas veces es peor que los Agentes de la Seguridad de carne y hueso. Este no necesita instalar micrófonos ni seguirnos a escondidas, ni hacer anotaciones de lo que hacemos, pues nos acompaña las 24 horas de cada día. Es muy difícil huir de su supervisión en todo lo que hacemos.

Como provengo de una familia católica recuerdo que de niño mi madre me decía que siempre tendría conmigo un ángel de la guarda que me acompañaría. Más tarde me di cuenta que mi ángel de la guarda, gracias a la revolución, se transformó en un policía represivo que no me dejaba expresarme, limitando severamente lo que pudiera decir, creando de cierta forma una disparidad entre lo que pensaba y lo que llegaba a expresar.

Esto lo hacía, claro está, para mi protección. Si hubiera expresado realmente lo que pensaba, no hubiera podido estudiar en la Universidad y tampoco hubiera encontrado dónde trabajar.

Mi ángel de la guarda transformado ya en policía, es el resultado de vivir en un sistema de gobierno totalitario, en el que las personas pueden ver a diario qué le ocurre a las personas que se atreven a decir lo que piensan o a contradecir o criticar a las figuras del gobierno o sus políticas.

Peor aún fue cuando comencé a comentar en el Internet. Mi policía, que también me acompañó desde Cuba, y a pesar de vivir en un país libre, no me dejaba escribir mis opiniones con mi nombre.

Por aquel entonces firmaba mis opiniones críticas en español como Voz Silente y en inglés como Silent Voice.

Viendo cómo muchos cubanos escribían y actuaban desde Cuba firmando sus opiniones con nombres como Yoani Sanchez y otros blogueros me di cuenta que realmente con respecto a dar mis opiniones sobre Cuba y su gobierno todavía estaba encadenado a mi represivo policía interno de alguna forma cuando firmaba con un seudónimo.

Así decidí desterrarlo para siempre firmando mis opiniones.

Hoy de nuevo tengo a mi ángel de la guarda y no a un policía y el privilegio que ya disfrutan muchos cubanos dentro y fuera de Cuba. Me refiero al privilegio de expresar lo que pienso.

Sueño que un día esto no sea un privilegio, sino un derecho para todos los cubanos.

 


10 thoughts on “Escuchando a mi policía

  • el 14 mayo, 2012 a las 6:32 am
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    querido julito…muy bueno todo lo que expones!!!!!! te felicito…………lucy

  • el 5 abril, 2012 a las 7:13 am
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    Isidro e leído las posiciones de Carlos Saladrigas y concuerdo con ellas. Creo que la confrotacion no resuelve los problemas, creo que la comunicación y el cambio y rectificación si. No creo moral que se castigue a los cubanos en Cuba para obtener un pueblo que se revele. Esto no me parece moral ni posible. Y la experiencia a demostrado su futilidad. Hace mucho rato vengo repitiendo lo mismo aquí y en otros lugares y es que no estoy de acuerdo con el embargo ni la limitación de americanos a viajar a Cuba. Ninguna de estas estrategias a funcionado. Aun si hubieran funcionado no hubiera sido moral que un país tratara de cambiar la opinión política del pueblo de otro tomando represalias económicas con este. Creo que esto fue un evento desafortunado en la política americana hacia Cuba.
    Ahora con respecto a lo que mencionas de que las estructuras existentes puedan acoger pensamientos mas disimiles. Creo que pueden tratarlo pero sospecho que en una misma caja no necesariamente caben todos y aun cuando logren meter a gran cantidad en esa misma caja nada mas que exista la libertad de tener múltiples cajas seria muy natural para cada uno ocupar su lugar propio. Así que solo lo veo como una estrategia de demorar lo inevitable. El multipartidismo.

    No veo la invasión extranjera en Cuba ni en un presente ni en un futuro. El escudo de Cuba en mi opinión somos precisamente nosotros que estamos fuera. Ademas que el Estados Unidos de hoy no es el de ayer.

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