Escoria combatiente

Martín Guevara

escoriaHAVANA TIMES – Que asco da alguna gente.

Para que las cáscaras de cebollas, las mondas de papas y las patas de gallina den un buen abono orgánico, deben ser mezcladas concienzudamente y cuidadosamente vigiladas, de lo contrario infectan el ambiente.

Ahora viajan, incluso se van a vivir y a montar sus negocios a Estados Unidos, y no pocos a Miami, quienes hasta hace un puñado de meses vivían de decir barbaridades sobre los cubanos que desertaron de aquella concentración infame de opresión, e incluso sobre mi, que me había contratado la CIA para conspirar con el enemigo contra mis propios “hermanos”.

A mí que puedo equivocarme y de hecho lo hago con frecuencia, pero que como condena sólo expreso lo más profundo y granado de las verdades a mi alcance, que no hay ni una sola coma, ni un sólo acento que se me pueda negar de lo que expreso, casi ni siquiera que se me pueda discutir. Y lo hago porque me hace más libre, deshollina el alma y ennoblece mi derredor.

Me dan profundo asco, mucho más del que ya me daban cuando sólo se mostraban obsecuentes y lamían solícitos los pies y otros péndulos de sus amos.

Algunos de ellos le gritaban “escoria” a los valientes en la embajada del Perú en 1980 lanzándoles piedras y palos por encima de la verja que separaba a las diez mil alomas allí congregadas del enfurecido “Pueblo combatiente” como les llamó Guarapo a las marchas del odio y la vergüenza de aquellos años, y a los compatriotas decididos que se fueron por el Mariel, los despidieron de su país en turbas enardecidas de Cederistas y militantes comunistas, golpeándolos con los puños, patadas, mano abierta, palos, insultos, escupidas y huevos reventados sobre sus cabezas.

Tienen suerte, no soy de su calaña y jamás los señalaré porque algún día, aunque fuese de niños, compartimos una risa, un juego, alguna verdad, pero seguro llegará el momento en que podré mirarles a la cara mientras prefieran hundir la mirada en su vergüenza para no se encontrarse con mis ojos.

No sé si conseguirán vender las heces que ofrecen, pero difícilmente podrán mitigar el peso de sus respectivas miserias.


5 thoughts on “Escoria combatiente

  • el 19 julio, 2016 a las 3:57 pm
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    Muy bueno

  • el 17 julio, 2016 a las 6:38 am
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    Martin: un consejo,si me lo permites….No pienses que ellos sentiran verguenza,no !! Si acaso sienten algo es : miedo !! No te reprimas y date tu gusto,si te joden mucho,pues echalo pa’ lante.Ellos solo conocen estos lenguajes y ….no tienen cura,sobre todo los que estan gozando en los “paises decadents”.Todos nos equivocamos,pero permanecer en el erros,eso si es muy malo !!

  • el 16 julio, 2016 a las 4:11 am
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    Amen tres veces

  • el 15 julio, 2016 a las 3:35 pm
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    el que no sirve en Cuba tampoco sirve aquí y aunque a alguno de esos miserables abusadores les haya ido bien en USA en su nueva etapa de exiliados, a la gran mayoría le va mal por una sola y simple razón, los que en Cuba gritaron y chivatiaron por convicción, nunca sirvieron para nada útil en Cuba y este no es país para gente así, aquí son de los que se la pasan quejándose y lamentándose de sus desgracias, culpando a otros y vociferando lo malo que está esto… son gentes bajas y sin perspectiva, no prosperan en ningún lugar, se los lleva el diablo donde quiera que estén, no saben vivir en sociedad ni convivir en paz, ni mirar al frente para ver que hay un futuro alcanzable, simplemente vinieron porque se les dio el chance, porque allá les pagaron con la misma moneda, los tiraron a mierda, no llegaron a nada pero al llegar aquí se encontraron conque el país de las oportunidades no es tampoco para gente como ellos, acomplejada, quejosa, miserables, quileros, envidiosos… el problema es que ellos no sirven, no encajan en ningún lugar, nacieron para ser miserables donde quiera que estén y de paso hacerle la vida miserable a quienes los rodean… el que vino para este país con ganas de luchar, de estudiar, de sacrificarse, a los pocos años exhibe un bienestar sin precedentes, cosa que muchos nacidos aquí no logran ni con todas las ayudas del mundo… el que fue mierda en Cuba, es mierda aquí y nunca llega a nada… han vivido sus miserables vidas sufriendo y sufriendo se van a morir, no importa donde estén..

  • el 14 julio, 2016 a las 4:12 pm
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    El año 80, página negra en la historia cubana, página bochornosa donde se mostró la animalidad, el salvajismo de parte del “pueblo”. En aquel año yo era un adolescente, nunca olvidaré las turbas persiguiendo a los “que se iban”, la tiradera de huevos, las obcenidades gritadas y pintadas en muros, el sitio a las casas (cerrando el agua, la luz , el gas, sin importar si dentro habían ancianos, niños); la gran hijeputada de hacer ir a las personas a sus centros de trabajo o estudio a “recoger la baja”, a sabiendas que allí los aguardaba una jauría sedienta de ajustar cuentas (si, porque en eso se aprovechaban para vengarse de problemas personales,etc). Como dice Martín hoy parte de aquellos “combatientes” están en la yuma, gozando de las cosas del “enemigo”, otros siguen en Cuba, muchos de ellos sobreviviendo a como pueden, olvidados por sus amos.

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