Erradicar el hambre es posible: ¡hagámoslo!

Elio Delgado Legón

odm-rds1HAVANA TIMES — Hace muchos años vengo leyendo o escuchando sobre la necesidad de erradicar el hambre en el mundo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), hacen el mayor esfuerzo, pero los resultados siguen sin verse generalizados, pues sólo un pequeño grupo de países ha logrado avances.

A mi modo de ver, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que establecen reducir el hambre a la mitad para el 2015, son demasiado modestos, pues en el mundo existe bastante tierra y se producen alimentos suficientes para alimentar a todos ya, sin tener que esperar tantos años. Lo que falta no son alimentos, sino voluntad política de los gobiernos para resolver el problema.

Según declaraciones recientes del Director General de la FAO, José Graziano da Silva, aunque se ha reducido el hambre en la última década, todavía 870 millones de personas están desnutridas, y un número indeterminado de millones de seres humanos sufren las consecuencias de las deficiencias de vitaminas y minerales.

Sólo 20 países han cumplido los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de reducir a la mitad la cantidad de personas que padecen hambre.

Además, 18 países recibieron la felicitación de la FAO por haber cumplido anticipadamente los ODM y la meta aprobada en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA), de reducir a la mitad el número total de personas desnutridas. Por orden alfabético, esas naciones son: Armenia, Azerbaiyan, Cuba, Djibutí, Georgia, Ghana, Guyana, Kuwait, Kirguistán, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas, Samoa, Sao Tomé y Príncipe, Tailandia, Turkmenistán, Venezuela y Viet Nam.

De 180 países que se reunieron en 1996 en la sede de la FAO para analizar las distintas formas de acabar con el hambre, que sólo 18 hayan alcanzado metas significativas, lejos de considerarse un éxito, lo veo como un rotundo fracaso, pues significa que el 90 por ciento de esas naciones han podido avanzar muy poco o nada en el camino de la erradicación del hambre y la pobreza extrema.

Por otra parte, es lamentable que el 15 por ciento de la población de los países en desarrollo padezcan hambre, pero es criticable que en medio de la opulencia de los países desarrollados, 16 millones de seres humanos estén desnutridos. También es preocupante que, aunque se han logrado esos discretos avances, hay zonas del mundo, como el continente africano, donde el hambre ha ido en aumento.

Y no es que falten alimentos, pues, repito, hay alimentos suficientes para todos; lo que faltan son recursos para adquirirlos. Sin embargo, con una pequeñísima parte de lo que se gasta en armamentos para desatar guerras innecesarias, sería suficiente para alimentar a todos los habitantes del planeta; y lo que sería más efectivo, ayudarlos a desarrollar una agricultura sostenible que pueda alimentar a todos.

En el momento actual, constituyen barreras infranqueables para millones de personas, los altos precios de los alimentos, fijados por la especulación, no por la escasés. En mi opinión, deberían existir legislaciones que prohíban la especulación con los alimentos, pues uno de los derechos humanos fundamentales es el derecho a la alimentación, y constituye una violación de ese derecho que mientras las transnacionales comercializadoras de alimentos engruesan sus cuentas bancarias, y mientras se despilfarran o se botan a la basura miles de toneladas de alimentos, cientos de millones de personas no tengan acceso a lo fundamental para tener una alimentación adecuada.

La Conferencia de la FAO, que por estos días se desarrolló en Roma, realiza ingentes esfuerzos para ayudar a resolver el problema, pero los países ricos, que podrían aportar los recursos suficientes para erradicar el hambre, no tienen la voluntad política para hacerlo. Y las transnacionales que comercian con alimentos prefieren botar miles de toneladas antes que bajar los precios.

Son paradojas de un sistema capitalista neoliberal en decadencia que, si no cambia, desaparecerá barrido por los pueblos.

4 thoughts on “Erradicar el hambre es posible: ¡hagámoslo!

  • Esto me recuerda el refrán africano: “Tiene el fondillo en un charco, y sueña con melones”

  • Me pregunto qué propone el autor para erradicar el hambre a nivel mundial y qué ha hecho él mismo para erradicar su propia hambre, la de su familia, la de su barrio, la de su país, etc.

  • Elio:

    Restringiéndonos a nuestro país, creo que nos iría mucho mejor como productor de alimentos si se acabara de “desideologizar” este sector: Si de dejara de colocar tanto impedimento, que a la larga nos legó parcela tras parcela de tierra improductiva y rebosante de marabú y una ausencia casi total de frutales, en un país enminentemente agrícola. No dejan de sorprenderme esos vendedores furtivos, que apostados a lo largo de las carreteras que conducen a La Habana venden tantas productos que no se ven en los mercados de la capital. O los venden mucho más baratos. Todavía no cuadra la cuenta con el billete.

  • Elio, propongo un plan mas modesto

    Comencemos por quitarle el hambre al cubano mas famoso en youtube con mas de un millón de hits

    “Aquí lo que hace falta es jama”
    Pánfilo

    http://www.youtube.com/watch?v=tLLAh2yTqu0

    No me tomes en serio solo bromeo.
    Me pregunto que es de Pánfilo por estos días.

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